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Ni brotes verdes ni recuperación en "V": España se hunde como la peor economía de la OCDE

La caída del PIB de España dobla la caída media de los países de la OCDE y se hunde con el mayor desplome del PIB de las economías desarrolladas.

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La caída del PIB de España dobla la caída media de los países de la OCDE y se hunde con el mayor desplome del PIB de las economías desarrolladas.
PEdro Sánchez y Pablo Iglesias en el Congreso de los diputados | Archivo EFE

El producto interior bruto (PIB) de los países de la OCDE anotó en el segundo trimestre una caída sin precedentes del 9,8 % como consecuencia de la pandemia, muy por encima del descenso del 2,3 % registrado en el primer trimestre de 2009, en el pico de la crisis financiera.

Se trata de la mayor caída experimentada por los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según ha subrayado esta en un comunicado donde precisó que la estimación es provisional. De enero a marzo, el PIB en la OCDE había caído un 1,8% respecto al trimestre anterior, donde subió un 0,2 %.

El retroceso en este segundo trimestre fue especialmente pronunciado en las siete principales economías del mundo (G7): en Reino Unido retrocedió un 20,4 % y en Francia, uno de los países que aplicaron medidas de confinamiento más estrictas, un 13,8 %.

El PIB del resto del G7 también se situó a la baja, con descensos del 12,4 % en Italia, del 12 % en Canadá, del 9,7 % en Alemania, del 9,5 % en Estados Unidos y del 7,8 % en Japón, país donde las medidas para afrontar la epidemia de la covid-19 fueron menos duras que en Europa o en Norteamérica.

En el primer trimestre, las caídas habían rondado el 5 % en Francia (-5,9 %) e Italia (-5,4 %), el 2 % en Reino Unido (-2,2 %), Alemania (-2 %) y Canadá (-2,1 %) y habían sido contenidas en Estados Unidos (-1,3 %) y Japón (-0,6 %).

En la misma línea se situaron la zona euro en su conjunto (-12,1 %) y la Unión Europea (-11,7 %), que en el trimestre anterior habían registrado descensos respectivos del 3,6 y del 3,2 %. Del G20, cuyo PIB de enero a marzo cayó un 3,5 %, no se ofrecieron datos de este segundo trimestre.

El cómputo del primer semestres

Si hacemos un simple ejercicio de sumar los retrocesos del primer y segundo trimestre para ver el balance de lo que va de año con los datos del primer semestre el balance no puede ser más elocuente para la economía española. Nuestro país no sólo es el que peor saldo de contagios y muertes tiene por cada 100.000 habitantes por el impacto de la pandemia, sino que además es la economía que peor impacto ha tenido en el PIB de las economías desarrolladas.

La caída del PIB de España en el primer semestre, entre enero y junio, ha sido del 22,7%, Le sigue de cerca el Reino unido con una caída del 22,1% y algo más de lejos Francia con el 18,9%. Países como Alemania o Austria, sin embargo, se sitúan con caídas del PIB del 11,5% en el valor de la caída media de todos los países de la OCDE. España prácticamente dobla esta caída.

Los datos de caída del PIB unido a la destrucción de tejido productivo y de empleo, que mantiene a un cuarto de las empresas españolas en quiebra técnica y a prácticamente un cuarto de la población activa sin poder trabajar, preocupan y justifican advertencias como la que ha hecho este miércoles el Banco de España urgiendo a implementar más medidas preventivas que ayuden a frenar los contagios y eviten un nuevo cerrojazo a la actividad que nuestras cuentas no podrían soportar.

La comparación con otras economías, que han demostrado un extraordinario acierto a la hora de frenar la pandemia es insultante. Corea del Sur ha caído un 4,6% en el primer semestre. Países como Noruega, Lituania o Finlandia se han dejado entre un 6,7 y un 5%. Japón caía un 8,4% y Estados Unidos un 10,6%, balances mucho menores en los seis primeros meses del año que España. ¿Cuál ha sido la clave? Una detección muy temprana, generalización de las mascarillas desde el primer momento y, gracias a esto, una economía que se ha mantenido en funcionamiento, aunque fuera a menor ritmo que en una situación de normalidad, al mismo tiempo que se controlaba la pandemia.

Ni "brotes verdes" ni recuperación en "V"

De nuevo, los datos oficiales y la comparativa con otros países colocan a España a la cola en gestión económica y sanitaria de la crisis del coronavirus y alejan esos mensajes que desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez insisten en lanzar sobre la supuesta fortaleza de la hipotética recuperación que habría empezado a partir de junio. Nadia Calviño pronosticó una "recuperación en V", que iba a ser muy vigorosa a partir del final del estado de alarma, y que después calificó de "asimétrica", cuando pasado el estado de alarma el motor económico no terminaba de arrancar. Por su parte, José Luis Escrivá, el ministro de Inclusión y Seguridad Social, destacó que se veían brotes verdes en la economía. Es evidente que el regreso a la actividad, el fin de la obligatoriedad de mantener los negocios cerrados, ha reflejado en los datos macroeconómicos un repunte de la actividad. El problema es que la comparativa interanual de esta actividad certifica un hundimiento sin precedentes de nuestra economía que queda reflejado en la comparativa internacional de nuestras cuentas.

Por si fuera poco, en el horizonte los mensajes que nos llegan es de incertidumbre ante la vuelta al colegio, o si las comunidades autónomas tendrán que solicitar el estado de alarma o debería ser el Gobierno central quien lo imponga en todo el territorio nacional. No parece que este escenario permita ver brotes verdes en el corto o medio plazo, y mucho menos una recuperación en "V".

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