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Covid-19: las absurdas propuestas de Aguado que pueden hundir la economía madrileña

Habla de "parar" Madrid "siete, catorce o veintiún días" para lograr un objetivo de incidencia que ni siquiera se dio en el confinamiento o el verano.

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Habla de "parar" Madrid "siete, catorce o veintiún días" para lograr un objetivo de incidencia que ni siquiera se dio en el confinamiento o el verano.
El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, fotografiado para Libertad Digital. | David Alonso Rincón

Desde el fin del "mando único" que centralizó las estrategias sanitarias durante la primera ola de covid-19, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha apostado por desarrollar una estrategia de adaptación al patógeno. Tal y como sostienen algunos de los epidemiólogos más importantes del mundo, el nuevo coronavirus se caracteriza por su impacto asimétrico de la población, de manera que el foco debe estar en proteger a los más vulnerables y permitir que el grueso de la actividad socioeconómica vuelva a una cierta normalidad.

Frente a ese discurso favorable a la adaptación, la nota discordante la pone a menudo su vicepresidente Ignacio Aguado. El líder de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid no duda en manifestarse públicamente en contra de este enfoque. Un primer ejemplo lo tuvimos el pasado 14 de octubre, cuando Aguado apostó por fijar como objetivo tener una incidencia acumulada (IA) a catorce días de 25 casos de covid-19 por cada 100.000 habitantes.

Aunque la Unión Europea ha propuesto que este sea el umbral a partir del cual una región se considera más o menos libre de incidencia de covid-19, es evidente que su aplicación para Madrid resulta a todas luces desproporcionada. Al fin y al cabo, si tomamos las cifras de población de la región (6,7 millones de habitantes según el último dato ofrecido por el Instituto Nacional de Estadística) y aplicamos la tasa de IA planteada por Aguado, encontramos que dicho umbral se corresponde con 1.700 casos cada dos semanas o, lo que es lo mismo, un promedio diario de unos 115 casos.

¿Hasta qué punto es realista pretender algo así sin hundir por el camino la economía de Madrid? Como referencia, huelga decir que el propio Ministerio de Sanidad ha fijado como horizonte de referencia los 500 casos de IA, de modo que Aguado está planteando umbrales mucho más radicales que los de Salvador Illa.

En cualquier caso, la prueba del algodón la tenemos en el siguiente gráfico, que compara el escenario de 115 casos diarios sugerido por Aguado (línea azul) con la evolución de positivos que ha tenido Madrid durante los últimos meses (línea roja). La media móvil a quince días de los positivos registrados desde marzo hasta octubre muestra que el objetivo de Aguado ni siquiera se cumplió durante el que fue el confinamiento más duro y estricto de Europa:

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Y es que en aquellos meses de intenso "cerrojazo", con el PIB madrileño desplomándose hasta situarse en una proyección de caída anual del 18%, lo cierto es que los niveles de incidencia siguieron por encima de los objetivos que propone Ignacio Aguado. Ni siquiera en verano, cuando la línea roja se acerca al umbral azul, se llega a observar una cifra menor al dato equivalente al objetivo que plantea Aguado. Por lo tanto, lo que propone el vicepresidente es, a todas luces, inabarcable... salvo que se esté dispuesto a hundir más aún la economía madrileña.

Teniendo en cuenta, además, que desde que el mando sanitario volvió a depender directamente del gobierno regional se están haciendo muchos más test, cumplir el umbral de 25 casos por 100.000 habitantes se torna aún más complejo, pero precisamente porque ahora se detectan muchos más positivos. No hay que olvidar que, como ya explicó Libre Mercado, durante el "mando único" solo se verificó el 10% de los casos que luego salieron a la luz con el estudio de seroprevalencia que realizó el ministerio de Sanidad.

Sin embargo, y a pesar de que Aguado ya ha sido informado de la impracticabilidad de sus sugerencias, este fin de semana ha insistido en este tipo de mensajes, proponiendo lo siguiente en una entrevista con el diario El País:

"Tal vez sea necesario hacer una parada, un stop and go como dicen en la Fórmula 1, durante unos días definidos - siete, catorce o veintiuno - donde todos hagamos esa parada, consigamos bajar la curva y eso nos permita llegar a navidades con más garantías"

Esta afirmación resulta preocupante de principio a fin. Para empezar, al hablar de hacer una "parada" durante una, dos o tres semanas, Aguado parece actuar como si tal medida no tuviese un enorme coste en términos de producción y de empleo. El propio gobierno regional de Madrid ha estimado que cada semana de restricciones a la movilidad en Madrid tiene un coste de 1.500 millones de euros, de modo que la propuesta de Aguado puede suponer hasta 4.500 millones de pérdidas para las empresas y los trabajadores de Madrid, una cifra equivalente a 2.000 euros por familia.

A continuación, líder de Cs en la Comunidad de Madrid plantea que "todos hagamos esa parada", a pesar de que la incidencia del covid-19 es tremendamente asimétrica y el grueso de hospitalizados o fallecidos pertenecen a grupos de riesgo claramente identificados (en esencia, mayores de 70 años de edad). Además, Aguado parece ignorar que solo el 1% de los positivos ha requerido hospitalización (cinco veces por debajo de la media nacional) o que la mortalidad por habitante en la región es un 11% menor que en toda España.

Para rematar su afirmación, el vicepresidente habla de "bajar la curva" a pesar de que esto ya hace semanas que está sucediendo. Así, el "pico" de propagación se dio a primeros de septiembre y la tendencia de hospitalizados e ingresos UCI tocó techo en torno a la tercera semana del noveno mes del año. Por tanto, las declaraciones de Aguado parecen denotar un profundo desconocimiento de la tendencia epidemiológica que sigue la propia región en la que sirve como vicepresidente.

Y, no lo olvidemos, Aguado pone todo esto encima de la mesa para "llegar a Navidades con más garantías". Lo que no queda claro es cuáles son las "garantías" que tienen las familias y empresas de sobrevivir semejante golpe. Al fin y al cabo, el vicepresidente regional tiene su sueldo garantizado, pero sus gobernados dependen del pulso diario de una economía que agoniza y que, al menos, sí está contando con el impulso de la máxima responsable del gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, cuya apuesta por la adaptación ha quedado de manifiesto durante los últimos meses.

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