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José María Rotellar

La realidad de la financiación de Madrid frente a los delirios de Sánchez y Rufián

Madrid es la que más aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Esenciales, para que regiones con menor capacidad puedan dar educación o sanidad.

José María Rotellar
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Madrid es la que más aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Esenciales, para que regiones con menor capacidad puedan dar educación o sanidad.
La Gran Vía de Madrid | Juan Serrano Corbella

El Gobierno de Sánchez, apoyado en ERC, Podemos, el PNV y todos sus socios de la moción de censura, quieren impedir que Madrid baje impuestos. Se quejan de que el resto de españoles está pagando a Madrid dichas bajadas de impuestos y que compite deslealmente. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, la Comunidad de Madrid es la región que más aporta al Sistema de Financiación Autonómica (SFA) para, vía solidaridad, hacer posible que las regiones menos prósperas puedan tener una sanidad, educación y servicios sociales dignos, que no podrían sostener si no fuese por la solidaridad de Madrid, ejercida con agrado, a diferencia de lo que suele pasar con los nacionalistas.

Madrid es, de largo, la que más aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Esenciales, para que esas regiones con menor capacidad económica puedan prestar los servicios, sanitarios, educativos o sociales. De esa manera, sólo en el último año, Madrid ha aportado al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales (FGSPF) 4.039 millones de euros, frente a los 1.517 de Cataluña o los 390 millones de Baleares. El resto, de manera neta, recibe fondos.

Pero es que si analizamos la aportación neta de Madrid al FGSPF desde el comienzo del SFA (2009) hasta el último año liquidado (2018), comprobamos cómo Madrid ha aportado al fondo para que otras regiones puedan prestar la sanidad, educación y servicios sociales de otras regiones una cantidad que asciende a 31.671 millones de euros, frente a los 11.169 millones aportados por Cataluña. Es decir, Madrid aporta el triple que Cataluña a la solidaridad con el resto de regiones.

Y, para finalizar, esa aportación de Madrid ha sido creciente en el tiempo: ha pasado de aportar a la solidaridad 3.180 millones en 2009 a aportar 4.039 millones en 2018. Esto no sólo demuestra que Madrid aporta más, sino que cuanto más crece Madrid, más aporta, de manera que si se le impidiese seguir con la política de bajada de impuestos que ha impulsado más su crecimiento, perderían también el resto de regiones, al poder aportar menos por crecer menos.

Los independentistas catalanes, en su delirio secesionista convertido en octubre de 2017 en un auténtico intento de golpe de Estado, por el que muchos de sus dirigentes están en prisión, lanzan todo tipo de acusaciones contra el conjunto de España, culpando a la Nación a la que pertenecen de robarles los fondos que les corresponden por la actividad económica que generan. Todo eso es falso. El problema de Cataluña no es su financiación, que es una de las mejores, ni los objetivos que le marcan en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para cumplir el déficit, que son de los más laxos, ni que el conjunto de España no la ayude, pues su deuda es colocada gracias al Tesoro. No, su problema es de mala gestión: gasto público desmedido e impuestos altos, con creciente inseguridad jurídica que les hace perder empresas, actividad económica y empleo.

Cataluña, ni ahora ni antes, no está mal financiada. Al contrario: es una de las regiones mejor financiadas. De hecho, el Sistema de Financiación Autonómica (SFA) fue diseñado de manera bilateral entre el tripartito catalán liderado por Pascual Maragall y el Gobierno de España. Es más, los propios independentistas dieron el visto bueno al borrador de acuerdo antes de que el Gobierno de España lo propusiese al Consejo de Política Fiscal y Financiera. Lo plagaron de retorcimientos estadísticos para beneficiar a Cataluña –también a Andalucía- de manera que al hablar de población ajustada, que es la que se emplea para distribuir los distintos fondos, emplearon unos ajustes, unos grupos de edad y unos intervalos que aproximaban la población ajustada de Cataluña a su población real mientras que a Madrid le hacían perder muchos habitantes a considerar a la hora de repartir los ingresos. Así, mientras que a Cataluña sólo le disminuían la población en 86.000 personas, un 1,15%, a Madrid le disminuían la población casi 3,5 veces más que a Cataluña, cuando la estructura poblacional de ambas regiones es similar.

Eso ha hecho que Cataluña sea la que más fondos ha recibido del actual SFA desde su puesta en marcha en 2009 hasta el último año liquidado (2018). De esta forma, Cataluña ha sido, junto con Andalucía, la que más ha recibido del SFA, con 167.420 millones de euros, que son más de 43.868,59 millones de euros más que los recibidos por Madrid, que tiene el mismo tamaño económico que Cataluña y donde se genera la mayor recaudación de IRPF. Es decir, Cataluña se ha llevado el 18,33% de los fondos, casi cinco puntos más que Madrid, cuando tienen el mismo peso económico.

De esa manera, como se puede comprobar, Madrid ha recibido menos fondos per cápita que la media, lo que demuestra que el SFA perjudica a la región madrileña.

Al mismo tiempo, tanto que los separatistas claman por su independencia, debido a lo que consideran el maltrato de Madrid, y, sin embargo, no dudaron en renunciar a su autonomía financiera para alargar la mano y que su endeudamiento lo cubriese el Tesoro a través del FLA, pues la pésima gestión de sus gobiernos la había convertido en insolvente, con su calificación crediticia a nivel de bono basura. De esta forma, Cataluña es quien más recursos ha recibido del FLA-Fondo de Facilidad Financiera, con el 34% del total de fondos del FLA. Es decir, si Cataluña no ha colapsado financieramente ha sido gracias al respaldo del Tesoro español, que ha cubierto casi el 80% de toda la deuda viva que tiene Cataluña.

De la misma manera, también Cataluña es la región que más ha tenido que recurrir a la financiación del Gobierno español para pagar a sus proveedores entre 2012 y la actualidad, con más de 100.000 millones financiados a través del Tesoro.

Los independentistas pueden gritar contra el conjunto de España y pueden decir que el resto de españoles les roban recursos, pero todo ello no es más que una cortina de humo para tapar la nefasta gestión de sus gobiernos. Ahora, el Gobierno de Sánchez los utiliza de muleta -con el coro añadido de Podemos y Valencia- para tratar de frenar las bajadas de impuestos de Madrid, que tanto les molestan a todos ellos porque dejan al descubierto su incompetencia en la gestión. Sin embargo, la realidad es tozuda y muestra, con datos, cómo quien realmente se financia a través del resto de los españoles es Cataluña y cómo Madrid es la que realmente aporta más fondos, con diferencia, a la solidaridad regional.
 

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