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¿Paro crónico? ¿Enquistamiento del déficit? Las sombras del nuevo informe del Banco de España

El organismo regulador cree que la economía acelera su recuperación, pero detecta un desempeño preocupante en indicadores relevantes.

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El organismo regulador cree que la economía acelera su recuperación, pero detecta un desempeño preocupante en indicadores relevantes.
Hernández de Cos | Europa Press

El Banco de España cree que la economía española se está acelerando, al calor de indicadores adelantados que invitan a un cierto optimismo. No obstante, sus proyecciones retrasan a 2022 la recuperación del PIB anterior a la pandemia y advierten de que ni el déficit ni el paro van a mejorar con fuerza en los dos próximos años.

En primer lugar, los índices de gestores de compras revelan un aumento progresivo de la actividad desde comienzos de año, en la industria, y finales del primer trimestre, en los servicios. El índice normalizado revela también el repunte del sentimiento económico. Lo vemos en los dos gráficos siguientes:

informe-junio-2021-banco-de-espana-1.png

En segundo lugar, el Banco de España se fija en la evolución de la afiliación efectiva, considerando el impacto de los ERTE además del paro oficial. En este sentido, el segundo trimestre del año ha permitido una mejora progresiva de los indicadores, sobre todo porque los afectados por expedientes de regulación temporal del empleo han bajado con cierta intensidad en mayo. Así lo vemos reflejado en estos dos gráficos:

informe-junio-2021-banco-de-espana-2.png

En tercer lugar, las cifras de movilidad de Google muestran que, durante el primer semestre del año, la presencia en espacios de ocio, de trabajo o de transporte ha mejorado, pasando de estar un 40% por debajo de lo normal a situarse alrededor de un 15% por detrás del umbral anterior a la pandemia. En la misma línea, el tráfico aéreo sigue claramente por debajo de lo habitual, pero los niveles de caída junio son del 50%, frente al 75% de los meses anteriores. Algo parecido sucede en la demanda de gasolina y gasóleo, puesto que la venta de estos combustibles tiende también al alza. Los tres gráficos que se muestran a continuación dan cuenta de esta evolución:

informe-junio-2021-banco-de-espana-3.png

Considerando esa mejora, el crecimiento intertrimestral para abril-junio sería del 2,2%, una buena noticia tras el descenso del 0,5% que se observó de enero a marzo o del estancamiento (0%) registrado en octubre-diciembre de 2019. El octavo y último gráfico presenta esa evolución reciente:

informe-junio-2021-banco-de-espana-4.png

¿Qué hay, entonces, de las expectativas macro? Los datos de crecimiento que plantea el Banco de España son del 6,2% en 2021, 5,8% en 2022 y 1,8% en 2023. Bajo este escenario, el PIB de 2019 no se recuperaría hasta mediados de 2022. La inflación rozaría el 2% en 2021, moderándose en 2022 y 2023. El déficit público, del 8,2% del PIB en 2021, se enquistará en 2022 y 2023, situándose en el 4,9% y el 4,3% del PIB, lo que dejaría la deuda "congelada" en torno al 118% del PIB, apenas dos puntos por debajo del 120% previsto para 2020 y 2021. En cuanto al paro, se espera una reducción lenta del desempleo, que sería del 15,6% a cierre de 2021, del 14,7% al final de 2022 y del 13,7% a la conclusión de 2023. La siguiente tabla resume todo esto:

informe-junio-2021-banco-de-espana-5.png

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