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Garzón ataca ahora a la carne "barata" porque "llena las tripas de forma rápida, saciante y económica"

El ministro de Consumo pretende imponer qué debe y qué no debe, qué puede y qué no puede consumir el ciudadano por el bien común. Determinado por él.

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El ministro de Consumo pretende imponer qué debe y qué no debe, qué puede y qué no puede consumir el ciudadano por el bien común. Determinado por él.
El ministro de Consumo Alberto Garzón ha vuelto a atacar al sector de la carne con un vídeo difundido a través de sus redes en contra de su consumo | Europa Press

Alberto Garzón lo ha vuelto a hacer. El ministro de Consumo ha vuelto a posicionarse, por absurdo que parezca, en contra del consumo de carne y del sector cárnico, un negocio especialmente importante en la actividad económica de España.

A través de una tribuna en El Diario y de sus redes sociales, y sin fundamento, Garzón ha protagonizado este miércoles un nuevo ataque al sector agricultor y ganadero, que en alguna ocasión ya se ha pronunciado sobre las amenazas y el perjuicio a su industria.

Según el ministro de Consumo, parte de la "responsabilidad" del consumo de carne "reside en las intensas jornadas de trabajo, las cuales se ceban especialmente en los barrios más humildes, donde los índices de obesidad infantil duplican a los de los barrios ricos". Sin aportar fuentes que respalden esos índices, Garzón justifica esta circunstancia en la precariedad económica, olvidando que uno de los alimentos más asequibles en nuestra cesta de la compra es la verdura gracias a las importantes zonas de huerta en nuestro país como Murcia o Andalucía.

Además, Garzón también denuncia el hecho de que las bandejas de carne "baratas provenientes de macrogranjas" que pueden encontrarse en los supermercados "llenan las tripas de forma rápida, saciante y económica". Por tanto, el problema de Garzón es que las familias gastan poco dinero en carne. ¿No le preocupaba la precariedad?

El ministro Garzón también sostiene, de nuevo disparando datos casualmente convenientes, que el 70% de la población en España ha abandonado la dieta mediterránea y ha intensificado su consumo de carne muy por encima de los niveles recomendados, llegando incluso a ser perjudicial para la salud. Lo que no parece ser casualidad es que la esperanza y calidad de vida no hayan dejado de incrementar en los últimos años en los que también ha aumentado el consumo cárnico. Además, hay que tener en cuenta que España, siendo el país de la Unión Europea que más carne consumo según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en la que se apoya Garzón, también es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, lo que desmontaría su teoría

Garzón también se muestra preocupado porque "las muertes relacionadas con la ingesta actual de grasas, sal y azúcares son superiores a las derivadas del tabaco". Esto resulta especialmente sorprendente viendo los escándalos por el sistema de etiquetado Nutri-Score, introducido en el mercado alimenticio español con Garzón como ministro. En su preocupación por la salud, tampoco hay que olvidar que casi el 90% del precio de los paquetes de tabaco son impuestos.

En línea con Davos y Bill Gates

En definitiva, el ministro de Consumo Alberto Garzón pretende imponer qué debe y qué no debe, qué puede y qué no puede consumir el ciudadano por el bien común, sin fundamento alguno y determinado igualmente por él. En el mismo sentido, el Plan España 2050 de Pedro Sánchez ya incluyó la intención de conducir el consumo de la ciudadanía desde los productos cárnicos libremente elegidos hacia los productos de carne sintética y artificial.

En línea con los "mandamientos" de la Agenda de Davos y su Great Reset (Gran Reseteo) impulsado por Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, y con las pretensiones y exigencias del magnate Bill Gates, fuerte inversor en la industria de la carne sintética, desde el Ministerio de Consumo y el Gobierno parecen dispuestos a forzar el fin del consumo de carne en favor de productos sintéticos y no naturales considerados beneficiosos para la salud de manera arbitraria.

Datos manipulados

El ministro Garzón también ha mostrado su preocupación por el impacto climático del consumo de carne. Por ello, el sector del vacuno también se ha pronunciado sobre este tema denunciado la manipulación de los datos reales.

En el marco de la disputa por la denominación de los productos de carne artificial, si estos pueden o no denominarse —por ejemplo, utilizar el término "hamburguesa"— como los productos de auténtica carne, lo que podría confundir al consumidor, desde la interprofesional de la carne Provacuno comunicaron a través de una carta al presidente del Gobierno Pedro Sánchez de la falsedad de los datos con los que se busca atacar al sector en este aspecto.

"Nuestros estudios científicos demuestran que las emisiones de metano no son las causantes del cambio climático puesto que los niveles son mínimos. El metano tiene un ciclo que dura diez años, que se regenera. Contamina muy poco y además estamos haciendo mucho para que esa pequeña proporción de contaminación sea todavía menor. Nos están atacando con cifras manipuladas. Por nuestra parte, ya estamos preparando un documental para que la gente sea consciente de lo que puede pasar en el futuro. Se llama ‘Un mundo sin ganadería’. Está hecho por científicos y se verán las graves consecuencias que tendremos, si se hace caso a esta corriente verde que, en el fondo, es una corriente antiecologista", concluye el presidente de Provacuno.

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