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José María Rotellar

Los cuatro datos preocupantes del mercado de trabajo

Desde el descenso en la creación de nuevos contratos hasta los sectores afectados por el ERTE, la situación no es como para confiarse, sino para trabajar en reformas estructurales.

José María Rotellar
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Desde el descenso en la creación de nuevos contratos hasta los sectores afectados por el ERTE, la situación no es como para confiarse, sino para trabajar en reformas estructurales.
Una camarera sirve en una terraza | Beatriz Ciscar / Europa Press

Aunque se ha producido un descenso del paro registrado y un incremento de la afiliación a la Seguridad Social en septiembre, nos encontramos con cuatro datos algo preocupantes en el mercado laboral.

1. El aumento de contratos desciende

Aunque suben un 17,85% interanual en el mes (291.362 contratos más), se ralentiza el incremento del número de nuevos contratos respecto a meses anteriores (alrededor de ocho puntos menos que en agosto).

Esa subida se debe al nivel tan bajo que dejó el verano de 2020, es mero efecto estadístico, pero ya es casi cuarenta puntos menor el aumento de contratos que el dato interanual de inicio de este verano.

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Aun así, la contratación acumulada en los nueve primeros meses del año sube menos, un 19% respecto al mismo período de 2020, con 2.201.932 contratos más, que, pese a comparar con un período de cierre total de la economía, como fue el primer semestre de 2020, se aplana más respecto del dato mensual.

Los contratos indefinidos suben un 32,77% interanual en el mes, sin recuperar los niveles previos a la pandemia.

2. Afiliación a la Seguridad Social el último día

Donde queda de manifiesto más claramente que los datos no son tan buenos como el Gobierno mantiene es en la afiliación a la Seguridad Social, que sube solo en 57.387 afiliados en agosto en términos mensuales. Es decir, la creación de empleo no coge el impulso suficiente, especialmente tras haberse destruido en agosto. Es más, es una creación de empleo con 26.626 empleos menos que en septiembre del año pasado.

Además, el último día del mes se perdieron 219.159 afiliados, tercer mes, desde junio, con destrucción de más de 200.000 empleos el último día del mes:

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3. Disminución del número de empresas

En cuanto a las empresas, el número de empresas con código de cuenta a la Seguridad Social han descendido en 71.499 desde febrero de 2020. Es más, en el mes de agosto (último dato disponible), ha empeorado en 18.291 empresas, lo que muestra que la recuperación podría estar ralentizándose.

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4. Sectores afectados por ERTE

Estas cifras serían más negativas si no fuese, como antes se ha señalado, por el efecto de los ERTE, que ortodoxamente, por criterio estadístico, no se contabilizan como paro registrado y se mantiene al trabajador dado de alta en la Seguridad Social, de manera que si dichas personas, que realmente no están trabajando y están cobrando una prestación por desempleo, en términos oficiales, se incluyesen en el número de parados y en los afiliados perdidos, nos encontraríamos con casi tres millones y medio de parados y con poco más de diecinueve millones de afiliados.

Si bien es cierto que en septiembre ha disminuido el número de quienes se encuentran en ERTE, este descenso no es suficientemente grande y consolida en casi 250.000 personas en una situación complicada, pues cada día que pasa se incrementa la probabilidad de que, desgraciadamente, no puedan recuperar su empleo. Este elemento dibuja la gravedad por la que atraviesa la economía nacional y el mercado laboral. Cada mes que pasa manteniendo tan duras restricciones, estas personas pierden posibilidades de poder reincorporarse, pues dependerá de cómo hayan aguantado sus empresas, cuando vemos que el cierre de las mismas sigue siendo intenso, hecho que no permite ser optimistas. Es más, se une la circunstancia con el anuncio de diversos ERE por parte de grandes compañías, que intensificarán el impacto negativo en el mercado laboral.

Adicionalmente, de esas 248.797 personas que se encuentran en ERTE (en media del mes), 58.346 proceden de la hostelería, 36.944 del comercio, 33.604 de los servicios de alojamiento, 12.440 de agencias de viajes y 10.557 de actividades de ocio.

Si estas actividades concentran el 61,05% de las actuales situaciones en ERTE, es preocupante que el horizonte de recuperación de la total normalidad se vea lejano y con una probabilidad cada vez más elevada después de que el verano no haya podido desarrollarse en condiciones completamente normales a efectos de campaña turística.

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Si a ello le unimos la revisión a la baja de la recuperación de la economía, la situación no es como para confiarse, sino para trabajar en reformas estructurales que no terminan de llegar y que son las que necesita España para consolidar la recuperación.

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