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Shell anuncia que se marcha de los Países Bajos tras imponer una tasa a los dividendos

La petrolera anglo-neerlandesa dio a conocer el lunes su plan de reorganización. Unilever también ha tomado una decisión similar.

Shell anuncia que se marcha de los Países Bajos tras imponer una tasa a los dividendos
Una gasolinera Shell en el sur de Londres, Gran Bretaña. | EFE

La petrolera anglo-neerlandesa Shell deja Países Bajos, después de la puesta en marcha de la tasa al dividendo. La petrolera dio a conocer este lunes un plan de reorganización de su negocio, que votarán los accionistas el próximo 10 de diciembre, y que consiste en simplificar la estructura accionarial y el traslado al Reino Unido de su residencia fiscal.

Ahora en funciones, el Ejecutivo de Mark Rutte está tratando de buscar qué tipo de promesas puede hacer a Shell para evitar que cierre sus oficinas centrales en Países Bajos.. Así, el Gobierno en funciones de Países Bajos estudia la posibilidad de eliminar la tasa al dividendo para convencer a Shell a rectificar su plan de unificarse en una sola empresa británica.

El ministro de Asuntos Económicos, Stef Blok, explora el apoyo de los grupos parlamentarios a una medida polémica como es la abolición del impuesto a los dividendos para persuadir a la empresa a quedarse en Países Bajos.

Blok dijo estar "desagradablemente sorprendido" por esta decisión, y explicó que el Gobierno está "en conversaciones con la cúpula de Shell sobre las consecuencias de esta intención para el empleo, las inversiones cruciales y la sostenibilidad, que son extremadamente importantes".

No obstante, la decisión final de eliminar el impuesto caería sobre el futuro gobierno neerlandés, que aún se está negociando desde las elecciones del pasado marzo, aunque es previsible que los cuatro partidos que conforman la actual coalición sean los mismos que continúen en el futuro Ejecutivo, si llegan a un nuevo acuerdo de gobierno.

La coalición en funciones, formada por los liberales del VVD, los democristianos CDA, los progresistas D66 y Unión Cristiana (CU), ya tenía en el acuerdo de coalición abolir el impuesto a los dividendos para los accionistas internacionales, pero tuvo que revocar esa promesa porque, en última instancia, no hubo suficiente apoyo parlamentario a la idea.

Se calcula que este impuesto ingresa al tesoro neerlandés unos 1.900 millones de euros.

De todos modos, Shell no ha confirmado ni dado señales de que, de abolirse este impuesto con apoyo parlamentario, estaría dispuesta a dar un paso atrás y quedarse en Países Bajos.

Pero Shell y Unilever (que ya apostó por unificar sus oficinas centrales en Londres y renunciar a su doble estructura fiscal británico-neerlandesa) fueron las dos grandes empresas angloneerlandesas que instaron siempre a abolir este impuesto, que asciende al 15% en Países Bajos, pero no se les retiene en Reino Unido.

Fuentes del gobierno señalaron al diario AD que los intentos de Blok y el secretario de Estado Hans Vijlbrief de lograr apoyo entre seis partidos a la abolición "han fracasado".

La oposición de izquierdas, los verdes GroenLinks y los socialdemócratas PvdA, no apoyan este plan, como tampoco lo hacen los partidos socios de la coalición en funciones, los liberales de izquierdas D66 y Unión Cristiana.

Solo quedan los liberales de Mark Rutte (VVD) y los democristianos de Wopke Hoekstra (CDA).

"Shell amenaza con irse porque tiene que pagar el impuesto a los dividendos en Países Bajos. ¿Qué hace el gobierno? Sugerir la abolición de todo el impuesto. Esto no es una solución. Es un chantaje. ¿Quién manda realmente en Países Bajos?", escribió el líder de GroenLinks, Jesse Klaver, en su Twitter.

La líder socialdemócrata Lilianne Ploumen ya advirtió de que la "respuesta es no" e instó a usar "ese dinero para solucionar la escasez de viviendas y para invertir en sanidad".

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