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¿Amenaza la obsesión renovable el suministro? "Si planteas una nuclear no te financia nadie"

El castigo a las emisiones y la alfombra roja a las renovables fía al desarrollo tecnológico de baterías la sostenibilidad del sistema energético.

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El castigo a las emisiones y la alfombra roja a las renovables fía al desarrollo tecnológico de baterías la sostenibilidad del sistema energético.
Camiones bloqueando el acceso a la central térmica de Endesa en As Pontes | Cedida (Trabajadores)

El mercado de generación eléctrica lleva años sufriendo una paradoja que enfrenta dos realidades: la rentabilidad de algunas instalaciones frente a otras y la necesidad de un mix energético sólido que garantice el suministro.

El problema que la famosa descarbonización o los objetivos del milenio, o la agenda 20-30 han traído al diseño de generación de los distintos países del mundo es fundamentalmente unos desincentivos cada vez más grandes a la generación mediante combustibles fósiles y unos incentivos cada vez mayores a la generación renovable.

Las empresas generadoras de energía tienen que pagar los famosos derechos de emisión, por cada tonelada de CO2, emitida a la atmósfera y estos derechos de emisión son cada vez mayores. Es decir, que sólo encender una central de carbón o un ciclo combinado ya es mucho más caro que enganchar a la red las placas fotovoltaicas o molinos.

Por el contrario, los proyectos basados en la descarbonización, electrificación, o energía renovable no sólo gozan de una mejor prensa, sino que además tienen a su disposición un circuito de apoyo institucional, ayudas y líneas de crédito e inversión que les permiten tener alfombra roja a recursos casi ilimitados. Y eso que en países como el nuestro, ya no cuentan con subvenciones directas.

La cruzada contra el carbón o el gas

En definitiva, la rentabilidad que ofrece hoy en día la tecnología eólica o fotovoltaica no tiene competencia frente a los combustibles fósiles. Por lo tanto, las energéticas poco a poco van tratando de deshacerse de aquellas instalaciones que les generan pérdidas mientras proyectan la instalación de aquellas otras cuya rentabilidad es creciente, tanto por el cada vez menor coste de instalación y mantenimiento como por el rendimiento que ofrece en producción de energía.

Analistas consultados por LM corroboran la tendencia: "los inversores quieren que inviertas en renovables y no en carbón. Los bancos no te van a financiar", sentencia.

Y es que al coste añadido de contaminar, se suman los costes de capital de poner en marcha instalaciones basadas en los combustibles fósiles. Según algunos cálculos, y siempre hablando de cantidades medias, el precio al que debes vender cada megavatio/hora de un huerto solar en un país como el nuestro para hacerlo rentable oscila en una horquilla de entre los 20 y los 40 dólares. Una instalación eólica entre 30 y 50 dólares. Una instalación eólica en el mar, entre 50 y 100 dólares.

Sin embargo, una instalación nuclear de nueva creación se va a una horquilla entre los 90 y los 140 dólares por megavatio/hora. Gas y carbón superan ambos los 100 dólares por megavatio/hora.

Además, que la tecnología nuclear no emita gases de efecto invernadero, tampoco libra a esta tecnología de la marginación mediática e institucional. Algunos analistas de empresas energéticas consultados por Libre Mercado, recuerdan que los principales accionistas de las compañías eléctricas no entenderían que éstas anuncien la construcción de una instalación nuclear en Europa, "salvo que esté subvencionada por el Estado, como es el caso de Francia". Según nos cuentan, son instalaciones muy caras de construir, cuyo plazo de amortización es muy extenso en el tiempo y "nadie garantiza que cuando se amortice esté dando la rentabilidad esperada".

De continuar esta deriva, más pronto que tarde, países como el nuestro tendrán un mix energético únicamente basado en centrales fotovoltaicas, parques eólicos y energía hidráulica. La moratoria nuclear amenaza con acabar con estas instalaciones al tiempo que las propias compañías están anunciando en sus planes estratégicos su intención de suprimir el carbón y el gas.

El caso más reciente es el de Endesa que en un nuevo plan estratégico ha anunciado su intención de adelantar a 2040 su producción 100% renovable y a 2027 el cierre de sus instalaciones de carbón.

Esto quiere decir que en menos de 20 años Endesa tiene intención de no tener ni un sólo cliente de gas ni tampoco ciclos combinados.

El problema del suministro

Así las cosas, el principal problema que observan otros analistas es el del suministro. "No sabemos cómo se van a desarrollar las tecnologías de almacenamiento de energía", nos dice uno de ellos en conversación con Libre Mercado. "Quizá dentro de unos años estén lo suficientemente desarrolladas estas tecnologías como para que sirvan de reserva de sistema en caso de picos de demanda que ni la eólica ni la fotovoltaica e hidráulica puedan satisfacer", pero de momento esto no está garantizado.

Otro de los analistas consultados, un gran experto que trabaja para uno de los fondos de inversión más grandes del mundo en energéticas, comenta que hoy en día el mix energético perfecto para España contempla la expansión de instalaciones fotovoltaicas, pero también el mantenimiento de las nucleares y ciclos combinados que ya funcionan en nuestro país.

Un mix con estas características, nos dicen, no sólo permitiría garantizar el suministro frente a situaciones adversas, sino que abarataría muchísimo la factura energética y reduciría la dependencia de España de combustibles que no tiene, como carbón y gas.

En cualquier caso, todos los expertos consultados descartan que se vayan a producir apagones. De momento, la capacidad instalada es suficiente para evitar que se produzcan estas situaciones, y lo previsible es que se siga manteniendo esta garantía a medida que evoluciona la transición hacia un modelo sin gas ni carbón.

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