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La ignorancia inflacionaria de los sindicatos

El líder de CCOO cree que la idea de que las subidas salariales cronifican la inflación es un "mantra", "un absoluto disparate". Se equivoca.

El líder de CCOO cree que la idea de que las subidas salariales cronifican la inflación es un "mantra", "un absoluto disparate". Se equivoca.
El secretario general de CCCO, Unai Sordo, ofrece declaraciones a los medios en una concentración en solidaridad con el pueblo ucraniano el 9 de marzo | Europa Press

Hace unas semanas, el secretario general de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, propició unas desafortunadas declaraciones en una entrevista en la que defendía las bondades de la subida del salario mínimo interprofesional. El líder sindical aseguraba, en contra de la opinión de la CEOE, que la subida del SMI es compatible con la recuperación de la economía española, argumentando que las anteriores subidas del salario mínimo fueron acompañadas por crecimiento económico y caídas del desempleo. Además, cuando le preguntaron por la temida espiral inflacionista, afirmó que la idea de que las subidas salariales cronifican la inflación es un "mantra", "un absoluto disparate" que ya está rebatido.

La primera afirmación del secretario general de CCOO no es más que una falacia lógica con la que pretende engañar a los trabajadores que dice representar. En el año 2019, entró en vigor la mayor subida del SMI desde su establecimiento, pasando de los 735,9 euros a los 900 euros al mes (en 14 pagas), y es cierto que ese mismo año la economía española experimentó una tasa de crecimiento del 4% y la tasa de desempleo se redujo del 14,5% al 13,8%. A priori, por tanto, parece que la afirmación de Unai Sordo podría ser correcta, pero no debemos caer en la simplicidad de su argumento. Para Unai, el hecho de que el PIB crezca y el desempleo se reduzca en el mismo año en que se aumenta el salario mínimo implica que la subida del SMI genera empleo y crecimiento. Para Unai, que se den simultáneamente A, B y C supone que A causa B y C. Pero, como a menudo se escucha en las facultades de economía de todo el mundo, correlación no implica causalidad.

De hecho, no sólo las últimas subidas del salario mínimo no han generado empleo, sino que han impedido que se genere. El Banco de España calculó que la subida del SMI del año 2019 pudo destruir hasta 173.500 empleos y reducir la tasa de desempleo en hasta 1,1 puntos porcentuales. Por tanto, aunque el empleo aumentó en 2019, de no haberse subido el SMI hubiera crecido mucho más. Dicho de otra forma, el empleo consiguió aumentar a pesar de la subida del SMI. Esto significa que, categóricamente, la subida del salario mínimo destruyó empleos. Lamentablemente, Unai Sordo no entiende el concepto de contrafactual y no se da cuenta de que, de no haberse aplicado esta medida, el mercado laboral de nuestro país sería mucho más boyante. La subida del salario mínimo -ahora hasta los 1.000 euros- no es la forma adecuada de hacer crecer los salarios, y sus efectos pueden ser muy perjudiciales para la débil recuperación de nuestra economía.

La segunda afirmación, de que la espiral inflacionista es un mantra y el hecho de que las subidas salariales puedan incrementar la inflación sea un disparate, suponen una muestra de la ignorancia económica del líder sindical español. Es correcto que en buena parte la inflación sufrida en los últimos meses tiene su origen en la subida de los precios de la energía y en los problemas logísticos y de cuellos de botella en las cadenas de producción globales. También es innegable que existe un componente monetario importante detrás de estas subidas de precios y que los salarios necesitan subir para mantener su poder adquisitivo, pero el hecho de negar el riesgo de una espiral inflacionaria motivada por las subidas salarias es un grave error.

Muchos analistas ya apuntan a que el riesgo de una espiral inflacionaria precios-salarios (los conocidos efectos de segunda ronda o segunda vuelta de la inflación) es latente. Bajo este escenario, la economía entraría en un estado en que las subidas de precios generarían subidas salariales, que motivarían posteriores subidas de precios haciendo que los salarios tuvieran que subir de nuevo para mantener su poder adquisitivo… un círculo vicioso muy dañino para la economía y del que no es fácil salir.

Si bien no se observan aún fuertes subidas salariales provocadas por la inflación en la economía española, esta espiral de precios-salarios es un escenario que no cabe descartar. Los precios de algunas materias primas y de la energía siguen subiendo, cada vez más a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Conforme estos aumentos en los costes de producción y en las materias primas terminen de reflejarse en los precios finales asumidos por clientes y consumidores, es probable que la inflación comience a reflejarse también en los salarios. En este sentido, los efectos de segunda ronda distan mucho de ser un dogma que la derecha utilice para impedir que se suba el salario mínimo (como parece querer dar a entender Sordo) y la literatura en torno a la cuestión es más que amplia. Así, es más que probable que una subida del SMI a marchas forzadas pueda precipitar su aparición. Y lo verdaderamente preocupante es comprobar el bajo nivel de conocimiento económico de los que dicen representar a los trabajadores españoles.

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