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José María Rotellar

Las medidas del Gobierno intensifican el recorte de previsiones económicas para España

España se comporta claramente peor que el conjunto de la economía mundial y que el grupo de las economías avanzadas.

Las medidas del Gobierno intensifican el recorte de previsiones económicas para España - José María Rotellar
Nadia Calviño, junto a Pedro Sánchez, en el Congreso. | EFE

El Banco de España ha publicado la revisión de sus previsiones económicas de abril y muestra, claramente, que la economía se tambalea, de manera cada vez más clara, fruto de las múltiples perturbaciones que han aparecido y de los serios problemas estructurales con los que cuenta.

Dichos problemas estructurales son especialmente preocupantes en España, que hace que los desequilibrios sean mayores que en la mayoría de nuestros socios europeos, tal y como muestran los datos.

Así, el Banco de España rebaja el PIB en nueve décimas para 2022 y en un punto para 2023, con una mejoría algo menor para 2024, fruto, esencialmente, de llegar desde un punto de partida muy inferior.

En ese crecimiento mermado para 2022, que sitúa en el 4,5% frente al 5,4% estimado en diciembre, hay muchos elementos sumamente preocupantes, que están teniendo un impacto muy profundo en la economía y que sólo ellos rebajan el crecimiento mucho más que el impacto final en el PIB, debido a que suavizan la disminución tanto el gasto público, en dos décimas, como el mejor comportamiento de la contabilidad nacional en el segundo semestre de 2021, que conlleva cierta inercia que minimiza el golpe, pero el resto de elementos son muy preocupantes.

Del mismo modo, el BBVA Research ha rebajado la previsión de crecimiento nacional de manera más acusada, 1,4 puntos hasta dejarla en el 4,1% para 2022. La guerra de Ucrania impacta, lógicamente, pero también la inflación y las consecuencias de los efectos de segunda ronda que pueda tener en los salarios, que deja a la economía nacional en una situación algo compleja al respecto.

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También la AIReF corrige a la baja las previsiones del crecimiento nacional. De hecho, el organismo independiente era más optimista en cuanto a su previsión de crecimiento de la economía nacional para 2022, y, aunque menor (un 6,3% estimado), era la más cercana a las estimaciones del Gobierno del 7% con las que elaboró los Presupuestos Generales del Estado. Ahora, la rebaja al 4,3%, con el recorte más intenso de los que se han producido en las estimaciones de los diferentes organismos.

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Por último, el FMI también ha rebajado el crecimiento español esperado para 2022, y lo ha hecho en un punto, del 5,8% al 4,8%, con una mayor corrección que la del conjunto mundial y del grupo de economías avanzadas.

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¿Qué quiere decir esto? Que España se comporta claramente peor que el conjunto de la economía mundial y que el grupo de las economías avanzadas, pues aunque crecerá más que ellas lo hace desde un nivel muy inferior y sufre un recorte en sus previsiones de crecimiento mucho más importante que dichas economías. Esto no es fruto de la casualidad, sino de la equivocada política económica del Gobierno de la nación, que hace que el impacto en España de la guerra de Ucrania o de la inflación sea mayor, por los desequilibrios que ha generado e intensificado en la economía española.

El Gobierno se ha mantenido enrocado en su previsión de crecimiento del 7% para este año, aunque ahora el presidente Sánchez haya dicho que se revisará a la baja como consecuencia de la guerra de Ucrania. No nos engañemos ni caigamos en el engaño: el deterioro de los fundamentales de la economía española no se debe a la guerra de Ucrania, sino a la gestión equivocada del Gobierno socialista: ausencia de reformas, derogación de las que había, incremento del gasto, subida de impuestos, déficit estructural abultado y deuda de crecimiento exponencial, junto a la rigidez en el marco económico. La guerra en Ucrania lo intensifica, pero no lo provoca, porque ya existían esos desequilibrios en el caso español, que ahora quedan más a la luz.

Cuanto más tiempo siga negando la realidad el Gobierno, más duros serán los ajustes, de manera que en lugar de reformas tendrá que hacer recortes, tal y como tuvo que hacer Rodríguez Zapatero en 2010, tras negar la existencia de la crisis en 2007 y 2008. Ahora, el punto de partida es mucho más preocupante, pues la tasa de paro es el doble que la que había en 2007 y la deuda es casi cuatro veces la de dicho año. Urgen reformas para impulsar el crecimiento de nuestra economía, pero no parece que Sánchez vaya a realizarlas.

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