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Sánchez dispara la brecha de PIB per cápita con Europa por el atraso económico de España

El crecimiento real en 2022 no solo no se acercará al 7% con el que se hicieron los PGE, sino que podría no llegar ni al 3% a final de año.

El crecimiento real en 2022 no solo no se acercará al 7% con el que se hicieron los PGE, sino que podría no llegar ni al 3% a final de año.
Sánchez, durante el acto de precampaña del PSOE en Granada, a 22 de mayo. | Europa Press

La consultora Freemarket CI ha elaborado un demoledor informe sobre la situación de estanflación económica en la que parece haber entrado España. Sus proyecciones tienen especial relevancia, habida cuenta de que la entidad predijo acertadamente hace dos años que nuestro país solo alcanzará el PIB de 2019 en los últimos compases de 2023.

Para la firma presida por Lorenzo Bernaldo de Quirós, "la hipótesis de un escenario de estanflación al estilo de los registrados a raíz de la escalada de los precios del petróleo en 1973 y 1979 empieza a cobrar verosimilitud, pero con dos diferencias significativas: primera, el período previo a la crisis los setenta estuvo precedido por un fuerte y prologado crecimiento y el actual por dos grandes recesiones; segunda, los niveles de deuda pública eran muy bajos entonces y ahora son muy elevados. Esto complica de manera extraordinaria la gestión".

Si esta es la coyuntura internacional, la situación doméstica es aún peor si cabe: "España es el único Estado de la UE que no recuperó en 2021 los niveles de PIB anteriores a la pandemia y su salida de la crisis, tras la fuerte contracción de la actividad en 2020, se ha visto acompañada por una tasa de crecimiento del PIB muy inferior a la proyectada por el Gobierno y por el consenso de los analistas".

Ese atraso económico tiene consecuencias muy duras en términos de riqueza y bienestar, porque España está cada vez más lejos de las economias de referencia. Como apunta el informe, "esto se traduce en un aumento de la brecha entre el PIB per cápita español y el de los países más ricos de nuestro entorno que no se había logrado recortar desde la entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986".

Déficit público, política monetaria y crecimiento

La cuestión del déficit público es una de las variables que más preocupa a los expertos de Freemarket CI: "en 2020, las cuentas públicas registraron un deterioro muy acusado pero lo más grave es el aumento del componente estructural del gasto y del déficit ocasionado por la política gubernamental; por ejemplo, la indexación de las pensiones al IPC".

Así, "la corrección del endeudamiento del sector público en 2021 es insuficiente y hace muy vulnerable la posición de las finanzas públicas españolas en un escenario de paulatino endurecimiento de las condiciones financieras lo que las imposibilita para absorber un hipotético y adicional deterioro de la coyuntura económica. Por añadidura resulta sorprendente que el Gobierno mantenga los mismos objetivos de déficit para el período 2022-25, cuando ha revisado a la baja las perspectivas de crecimiento del PIB, y no se ha introducido ni se pretende introducir ninguna medida de recorte del gasto público".

A esto hay que sumarle el efecto del cambio esperado en la política monetaria: "cuando el BCE deje de comprar bonos soberanos en julio y suba sus tasas de interés, el impacto depresor sobre la demanda interna será mayor por cuatro razones: primera, porque las hipotecas se encarecerán y más de la mitad de las familias las tienen a tipos variables; segunda, porque la financiación disponible para las compañías será más cara y los bancos serán más prudentes y restrictivos en su oferta de crédito; tercera, porque tanto los hogares como las firmas tienen un endeudamiento elevado; y cuarta, porque las expectativas económicas han empeorado de manera sustancial y no presentarán signo alguno de mejoría en el corto-medio plazo".

"Todo este conjunto de elementos ha conducido a una revisión a la baja del crecimiento del PIB previsto por el Gobierno para 2022 del 7 por ciento al 4,3 por ciento que, para Freemarket, sigue siendo muy optimista. De acuerdo con la comentado con anterioridad, la evolución de la demanda interna, la del sector exterior y de las expectativas de los agentes económicos sugieren un incremento del PIB en 2022 en la franja del 2,5-3,5 por ciento en términos interanuales. En la práctica, a la vista de la caída registrada por el PIB en 2020 y de su moderado comportamiento en 2021, esto supondría un escenario fáctico de estanflación en 2022", alerta la consultora.

Estamos, pues, ante una clara advertencia de que el crecimiento real podría ser hasta un 30% menor de lo anunciado en la última revisión de las previsiones anuales del gobierno. De hecho, la horquilla planteada por Freemarket CI muestra que resulta probable que el crecimiento ni siquiera alcance el umbral del 3%, ahondando más aún en la decadencia económica de nuestro país.

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