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El último artesano del esparto en Madrid que mantiene un oficio del pasado

Juan Sánchez es el último espartero artesanal de Madrid. En su tienda vende productos hechos con esparto, también repara otros para sus clientes.

Juan Sánchez es el último espartero artesanal de Madrid. En su tienda vende productos hechos con esparto, también repara otros para sus clientes.
Espartero: el último artesano de Madrid de un oficio del pasado

Las calles de Madrid esconden aún rincones del pasado, establecimientos y tiendas de otra época, que se mantienen abiertas y que han sobreviviendo a crisis económicas, modas y una pandemia. Uno de esos rincones está situado en el número 3 de la calle Mediodía Grande, con una fachada centenaria y una puerta de entrada aún más longeva. Se trata de la espartería de Juan Sánchez, el último del oficio de espartero, que está desapareciendo en España, especialmente en las grandes ciudades.

"El esparto es un material muy difícil de trabajar y a muy pocos artesanos les merece la pena seguir dedicándose a él, por eso somos muy pocos los que seguimos trabajando con esparto en el siglo XXI", explica Juan en su cuidada página web, que mantiene desde su propio taller y que se ha convertido en una ventana más para su negocio.

El esparto, material natural que Juan compra a un proveedor de Murcia, es una fibra que se obtiene de plantas silvestres, aunque también se llama esparto a la propia planta. Con ella se han hecho siempre cuerdas, cestos y otros útiles para el mundo rural y ahora está teniendo salida para decoración de interiores, películas o incluso para entrenamientos de bomberos y otros cuerpos y fuerzas del Estado.

La espartería Juan Sánchez es de las pocas tiendas que quedan de artesanía en Madrid, pero no podemos definirla únicamente como una "tienda de artesanía", ya que en ella se pueden ver antigüedades, cordelería, cestería, cacharrería, sillería… y también productos rurales como botijos o botas de vino, hecha a mano y con piel animal, pero también palos de kali para artes marciales, cuerdas para bomberos, "muy demandadas cuando llegan las oposiciones a este cuerpo del Estado", comenta Juan.

En la espartería Juan Sánchez también se ofrecen otros servicios, como instalación de persianas, cubrimiento de terrazas con cañizo y brezo, reparación de sillas de rejilla, injertos en cuerdas, limpiabarros a medida, "vendo un popurrí de cosas que ya no se encuentran en el comercio habitual ni en grandes almacenes", comenta Juan orgulloso de poder ofrecer un trato personal y dedicado a cada uno de sus clientes, "el cliente que viene con una bota de vino que me lleva 20 minutos explicándole cómo funciona", asegura.

El negocio centenario de Juan Sánchez llevaba en Cava Baja desde 1996 pero esta tienda no empezó ahí. Nos tenemos que remontar más de 70 años, a 1927 cuando el abuelo Juan abrió la primera espartería "Sánchez" en lo que entonces eran las afueras de Madrid. Tras la guerra se intentaron establecer en Cava Baja madrileña, donde ahora hay bares y restaurantes antes había esparterías, ferreterías, cedacerías, cuberías y otros locales de artesanos clásicos. Por eso tuvieron que establecerse en la calle Cuchilleros y allí estuvieron de 1939 a 1996. Por fin, en 1996 consiguieron establecerse en Cava Baja, en el número 13, y ahí ha seguido Juan, la 3ª generación de esta familia en este negocio tan peculiar, hasta enero de 2015. Finalmente el 1 de febrero de 2015, Espartería Juan Sánchez se traslada a la calle Mediodía Grande, donde se encuentra ahora y a la que se puede acudir en horario de mañana, sobre todo.

El oficio de espartero se mantiene en Madrid gracias al empeño de Juan, "nuestros clientes son de toda clase y condición: desde el señor de 80 años que viene a por un bastón, hasta el gitano que busca una vara gitana tradicional", asegura este autónomo madrileño en su web y también recuerda los años en los que el atrezzo para películas históricas con esparto era muy demandado.

Desgraciadamente es una tradición muy española que se está perdiendo, "probablemente por la misma razón por la que se pierden todas las tradiciones: ya no hace falta… ¿para qué necesito yo una leñera de esparto si no tengo chimenea en casa y si la tengo es de gas?" comenta Juan, que ve con recelo tiendas online como Amazon y similares, que pueden ofrecerte el producto al día siguiente, pero no el trato personal y la explicación desinteresada de este trabajador madrileño que ha hecho de su historia familiar y su oficio, su modo de vida, "el cliente que viene con una bota de vino que me lleva 20 minutos explicándole cómo funciona".

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