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El timo del Gobierno con la excepción ibérica, ni topa el gas ni reduce la factura

El Gobierno establece dos fórmulas matemáticas para calcular una reducción que no se produce y que tampoco topa el gas a 40 euros.

El Gobierno establece dos fórmulas matemáticas para calcular una reducción que no se produce y que tampoco topa el gas a 40 euros.
Teresa Ribera, esta semana en un acto con periodistas | EFE

Lo que está sucediendo con la factura de la luz no por esperado, deja de sorprender. Pero aunque este Ejecutivo haya demostrado su brutal incompetencia para tratar de dar solución a los problemas de los españoles, la famosa "excepción ibérica", el desacople o tope del gas, aspira a llevarse la palma.

Ha sido poner en marcha el "mecanismo" mágico que nos prometió el Gobierno y que ha tardado en llegar tres meses (prometieron que en abril ya abaratarían la factura de la luz gracias a esta iniciativa), y la factura de la luz no ha hecho más que subir. Este viernes la factura de la luz marcará el máximo de los últimos tres meses.

Oficialmente los dos primeros días de aplicación de la medida han terminado con subidas por encima del 10% de la factura de la luz. Y parece que lo seguirá haciendo mientras se mantenga una fuerte demanda de energía merced a las distintas olas de calor que podamos esperar este verano. Pero vayamos con las mentiras de la excepción ibérica.

No topa el gas a 40 euros

Analistas y expertos estos dos últimos días se hacían la misma pregunta: ¿Si han topado el gas, por qué sigue subiendo la luz? ¿Si lo que el Gobierno estaba haciendo era limitar a 40 euros el precio del gas, qué más da el precio que alcance la materia prima en los mercados internacionales si, sea cual sea, se va a pagar a 40 euros el mw/h? Pues bien, porque en realidad no estaba topando el precio del gas a 40 euros.

Buceando en el BOE, "en el Real Decreto-ley 10/2022, de 13 de mayo, por el que se establece con carácter temporal un mecanismo de ajuste de costes de producción para la reducción del precio de la electricidad en el mercado mayorista", aparece en su artículo tres la fórmula para determinar la "cuantía unitaria del ajuste". Es decir, que realmente no existe un tope o desacople del gas al sistema de fijación de precios del mercado energético, sino que establece varias fórmulas matemáticas para reducir la cuantía que se paga.

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Fórmula para establecer el precio unitario

Se trata de una fórmula matemática en la que intervienen tres valores fundamentales. Por un lado, el precio en euros/mwh del gas natural (empleando el precio medio ponderado de las transacciones en productos diarios con entrega al día siguiente registrado en MIBGAS). Pero se trata de un precio calculado según otra fórmula matemática que, además, el gobierno podrá modificar a placer sin necesidad de acudir al Consejo de Ministros, vastará con una resolución de la Secretaría de Estado de Energía.

Por otro lado está "el precio de referencia del gas natural" que, de momento, serán los 40 euros de referencia a los que nos dijeron que se iba a topar el precio del gas durante los próximos seis meses.

Finalmente, se divide todo por un cociente cuyo valor se calcula en 0,55 y que constituye el factor medio de internalización del precio del gas natural en el precio del mercado diario en el Mercado Ibérico de la Electricidad en el mes de referencia. Básicamente trata de ponderar el rendimiento medio de una central de ciclo combinado, dividido por un factor que se obtiene como el porcentaje de horas en que han marcado el precio marginal dichas instalaciones en ese mes.

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Fórmula recogida en el BOE para calcular el importe de minoración

El resultado de esta fórmula es la "cuantía unitaria del ajuste". Posteriormente, con este valor se calcula la cuantía de minoración. A través de otra fórmula matemática en la que entran en juego la cuantía unitaria y el factor medio de internalización (rendimiento medio de un ciclo combinado).

Es decir, que el precio que alcance cada día el gas natural en los mercados mayoristas influye de manera decisiva en el precio final que le da el Gobierno para que operen los ciclos combinados.

Pagar la rebaja en la factura

Otro de los aspectos que ha sorprendido mucho de este mecanismo es que lo poco que se reduce o minora el precio de la materia prima mediante estas fórmulas, que podríamos llamar "mecanismo de rebaja" y no tope, hay que pagarlo y lo que se hace es añadirlo en la parte final, imputándolo en la factura directa de los consumidores que se benefician de esta medida, principalmente clientes de la tarifa PVPC, y empresas. Una pequeña parte va también al sistema de Congestión de las interconexiones con Francia.

Es decir, que esa rebaja tan costosamente calculada, hay que pagarla a posteriori. Algo así como si cuando compramos una prenda de ropa con descuento, nos lo cobran al precio de descuento, pero en la factura nos meten una compensación por el importe rebajado.

Por lo tanto, la rebaja real del precio vendrá dado en los momentos en que el precio del gas hayan bajado a umbrales en los que hagan efectiva esa fórmula de rebaja y su dilución entre los consumidores permita un ahorro mínimo. (Por conceder que se produzca).

No se "desacopla" el precio del gas

El "desacople" de los precios del gas del sistema marginalista de fijación de precios de la electricidad ha sido otro de los grandes mantras con los que el Gobierno quiso explicar su "fórmula mágica" para acabar con los elevadísimos precios de la luz que sufrimos en España. Pues bien, la fórmula escogida, ya no es que no rebaje la luz, o que no tope realmente el precio del gas, sino que ni siquiera logra ese "desacople", ya que la factura sigue estando expuesta y de una manera evidente, al vaivén de los precios del gas natural en los mercados internacionales, con un agravante: el hecho de que se produzca una rebaja, o que el precio del gas, en este caso, se sirva a un montante algo menor del oficial, hace que su demanda se dispare, provocando que se eleve el precio de la materia prima.

Para muestra, un botón. En estos tres últimos días, desde que se puso en marcha la "excepción ibérica", el gas ha generado casi el 50% de la energía eléctrica consumida en España, cuando habitualmente de manera regular suele aportar un 20%.

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