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¿Destrozó Putin los gasoductos Nord Stream? Las claves de un ataque del que advirtió EEUU

Tras las primeras dudas Alemania y otros países hablan abiertamente de "ataque" y crece el temor al boicot de otras instalaciones submarinas.

Tras las primeras dudas Alemania y otros países hablan abiertamente de "ataque" y crece el temor al boicot de otras instalaciones submarinas.

En la madrugada del martes, horas después de que se detectasen caídas bruscas en la presión, Dinamarca avisó de que había tres fugas en los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2, construidos entre Rusia y Alemania a través del Báltico. Las fugas se detectaron en aguas danesas y suecas, próximas a la isla de Bornholm. Este jueves, autoridades suecas han alertado de una cuarta fuga, informa la televisión pública alemana ARD.

Desde el principio surgieron dudas en torno a un suceso "sin precedentes". Aunque se anunció una investigación, enseguida se comenzó a especular con un ataque o sabotaje ante las casi nulas posibilidades de que el daño se hubiese producido de forma fortuita en varios puntos distintos de los gasoductos, que se encuentran a unos 70 metros de profundidad.

Dinamarca, Noruega, Alemania y también Estados Unidos hablan ya abiertamente de ataque. La prensa alemana cuenta cómo cuando se produjeron las fugas se detectaron dos temblores en la estación sísmica de Bornholm que según expertos citados en medios suecos no se corresponderían con terremotos, sino con explosiones que habrían provocado unos daños aún mayores de lo intuido en un principio. EEUU ha ofrecido ayuda de la Marina para investigar lo ocurrido ante los "indicios" de que se trata de algo intencionado. Según Der Spiegel, la CIA avisó en verano a Alemania de que algo así podría ocurrir.

Países como Dinamarca o la propia Alemania incrementaron desde el momento en que se conocieron las fugas la vigilancia de infraestructuras relacionadas con la energía y otras instalaciones submarinas de telecomunicaciones. Por el momento, no obstante, ni Estados Unidos ni Alemania han querido señalar al posible responsable aunque sí se está hablando de que un ataque de tal magnitud y complejidad tiene que tener detrás a un Estado. Se especula con la posibilidad de que los explosivos fueran instalados mediante drones o un pequeño submarino. Los medios, citando a expertos militares, señalan que es inimaginable que la operación no tenga a un gobierno detrás. Los explosivos pudieron ser colocados hace semanas o meses, para ser activados en el momento propicio, apunta The Times.

El principal sospechoso es Rusia y así se ha apresurado a señalarlo Ucrania en unas acusaciones a las que se han sumado gobiernos como el de Polonia. Desde El Kremlin se señala a otro culpable: EEUU. La Embajada de Rusia en Washington afirmó este jueves, en respuesta a los mensajes señalando a Moscú, que EEUU se beneficiaría de lo ocurrido: "Lo que es obvio para nosotros es que aquellos que reflexionan sobre el incidente parecen olvidarse de hacer la pregunta principal: ¿quién se beneficia de la ruptura de los gasoductos? La respuesta está en la superficie". Mientras, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Ned Price, apeló a la investigación recordando, no obstante, que "Rusia tiene un largo historial de difusión de desinformación" y que es la estrategia que estaría siguiendo ahora en torno a los gasoductos.

En un principio, los destrozos en los gasoductos no cambian nada en Alemania, que ya no recibía gas alguno desde Rusia desde principios de mes, cuando dejó de fluir definitivamente por el Nord Stream tras semanas de subidas y bajadas en el suministro por supuestas averías. El Nord Stream 2, mientras, nunca llegó a estrenarse: cuando estaba listo para empezar a funcionar —de hecho, está lleno de gas— el gobierno alemán denegó los últimos permisos, poco antes de la invasión de Ucrania.

La investigación será larga y compleja mientras se especula con la posibilidad de que los gasoductos no vuelvan a estar operativos jamás: según Tagespiegel, la entrada de agua salada en los conductos estaría provocando ya daños irreversibles.

La circulación de barcos continúa interrumpida en un radio de cinco kilómetros en torno a las fugas: autoridades danesas estiman que siga saliendo gas al menos hasta el viernes. En los conductos habría unos 500 millones de metros cúbicos de gas, suficiente, según Der Spiegel, para cubrir la demanda alemana de dos días.

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