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La guerra cultural llega a Wall Street: los republicanos se lanzan contra los fondos "sostenibles"

La inversión con criterio ESG está en el punto de mira de la derecha estadounidense. Florida desinvierte 2.000 millones y lidera el pulso.

La inversión con criterio ESG está en el punto de mira de la derecha estadounidense. Florida desinvierte 2.000 millones y lidera el pulso.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, desinvierte en los fondos | Flickr/CC/Gage Skidmore

La inversión con criterio ESG, definida sobre el papel como aquella que obedece a criterios de sostenibilidad medioambiental, social y de gobierno corporativo, empieza a verse cuestionada. Prueba de ello es la decisión que ha tomado el gobierno de Florida, dispuesto a retirar hasta 2.000 millones de dólares de uno de los principales fondos dedicados a este tipo de inversiones.

Para ser precisos, el Estado gobernado por el republicano Ron DeSantis ha anunciado la salida de diversos fondos ESG que maneja la gestora BlackRock, una de las más grandes del mundo. Es cierto que la desinversión no tendrá un impacto tan significativo en el volumen de activos que maneja la compañía, puesto que los activos manejados por BlackRock ascienden a 8 billones de dólares. Sin embargo, la decisión ha sido interpretada como un punto de inflexión en la actitud de la derecha política estadounidense hacia este tipo de productos financieros.

Según explica Reuters, se percibe un creciente recelo hacia la inversión ESG por parte de los principales líderes del Partido Republicano. Tal actitud no se limita a Florida, sino que se aprecia ya en todo Estados Unidos. La tesis central que sustenta esta reacción gira en torno a la crítica a las corporaciones por la forma en que afrontan las políticas identitarias y de género o todo lo referido a la agenda climática.

En este sentido, la figura del congresista Patrick McHenry, elegido para la Cámara de Representantes por Carolina del Norte, cobra especial relevancia. Dicho legislador ha criticado a la Administración Biden "por imponer su agenda política en el mundo corporativo y financiero a base de incremental la presión regulatoria sobre el sector, generando obligaciones que ni siquiera tienen sus raíces en leyes aprobadas por el Congreso". McHenry se apoya en las tesis de juristas como Dan Gallagher, que denuncia "la exuberancia regulatoria irracional" que ha promovido "todo tipo de sinsentidos financieros".

Desde el Departamento del Tesoro señalan que los ahorros generados por los superávits presupuestarios de ejercicios pasados no deben estar en las manos de fondos que anteponen el criterio ESG a la rentabilidad. "Vamos a desinvertir en BlackRock porque han afirmado abiertamente que tienen metas distintas a la generación de ganancias para los ahorradores", señaló a este respecto Jimmy Patronis, que dirige esta división del gobierno de Florida, bajo el liderazgo de un Ron DeSantis al que ya se considera como el candidato favorito de la derecha estadounidense para las elecciones presidenciales de 2024.

Desde BlackRock se han defendido de la decisión de Florida empleando un lenguaje más combativo de lo habitual y señalando que sus gestores "se sienten perturbados por la creciente corriente de iniciativas políticas que se muestran dispuestas a sacrificar el acceso a inversiones de alta calidad y, de esa forma, poner en jaque los retornos obtenidos por los ciudadanos de Florida. Los gestores de tales fondos deberían priorizar los resultados por encima de su agenda política".

Pero las presiones de BlackRock no parecen afectar a los líderes republicanos. De hecho, en Louisiana se ha anunciado una operación parecida, valorada en 794 millones de dólares, y en Missouri se espera algo similar, esta vez con una desinversión de 500 millones. En todos estos casos, las salidas tienen a BlackRock en la diana, pero otras firmas de Wall Street pueden verse afectadas, puesto que el criterio ESG se aplica de forma generalizada.

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