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José María Rotellar

Sánchez nos endeuda hasta el último momento: casi 8.000 euros más por persona

En el primer año del Gobierno de Sánchez, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, tras casi cinco años de gobierno, la deuda crece 210,46 millones de euros cada día.

En el primer año del Gobierno de Sánchez, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, tras casi cinco años de gobierno, la deuda crece 210,46 millones de euros cada día.
El presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección, Pedro Sánchez y su mujer Begoña Gómez aguardan su turno para votar. | EFE

La deuda, lo decimos mes tras mes en Libre Mercado, es un grave problema para la economía. Es, quizás, el problema estructuralmente más peligroso desde el punto de vista económico, pues limita la capacidad de acción de la política fiscal y carga a los ciudadanos con una enorme losa que pagarán varias generaciones, al tiempo que se encuentra sometida al encarecimiento de sus intereses cuando se produce subida de tipos, como ahora. Sin embargo, no se pone el remedio para cortar el incremento de deuda, que sólo será posible acabando con el déficit.

Veamos los datos que se desprenden de mayo:

En mayo, la deuda aumentó en 15.206 millones de euros.

Sánchez, así, incrementa la deuda exponencialmente hasta el final, hasta el último instante de su mandato, que ahora termina tras el correctivo recibido. Todavía faltarán por publicarse datos de junio y julio, dentro de su período de Gobierno, pero, sin duda, cierra de manera alcista en la tendencia en el último mes publicado antes de las elecciones generales.

La tendencia alcista de déficit y deuda continúa, pese al exceso de recaudación derivada de la inflación, que, además, ya se va ralentizando (crecimiento de ingresos fiscales de un 15% en el ITR-2022 frente al incremento del 2,6% en el ITR-2023, que con la deriva del gasto presionará más sobre el déficit y la deuda). No hay datos todavía del primer semestre de 2023 ( en el primer semestre de 2022, los ingresos crecieron un 18,3%).

La deuda supera ampliamente los 1,5 billones de euros y se sitúa en mayo en 1,542 billones de euros de endeudamiento, con casi 385.000 millones de euros de incremento desde que gobierna Sánchez (384.292 millones), según las notas iniciales de deuda de las AAPP emitidas por el Banco de España con carácter mensual.

De esta forma, la deuda sigue incrementándose en alrededor de 200 millones de euros al día (210,46 millones) —casi 1.500 millones a la semana, 6.000 millones al mes, más de 8,5 millones cada hora— desde que gobierna Sánchez.

O dicho de otra manera, Sánchez incrementa la deuda cada minuto en 146.150 euros.

Es decir, mientras un ciudadano hace una pausa de quince minutos para tomarse un café por la mañana, Sánchez habría incrementado la deuda en más de 2 millones de euros.

Y durante una jornada laboral completa, en la que un ciudadano habrá estado trabajando duramente ocho horas, generando actividad económica, empleo y pagando sus impuestos, Sánchez habrá aumentado la deuda en casi 70 millones de euros.

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Este grave problema puede poner en peligro a la economía española, tanto por su capacidad para financiarla si el BCE deja de comprar deuda, como por la repercusión de sus intereses en el presupuesto, que mermará recursos para servicios esenciales y que, a su vez, incrementará el gasto.

Esto hay que tenerlo especialmente en cuenta ante las turbulencias financieras ocurridas hace algunos meses, que han tenido alguna repetición en Estados Unidos: si se reprodujesen más y de forma persistente, que esperemos que no suceda, podría haber un cambio en la política del BCE que dejase más frágil el respaldo de deuda española por parte del BCE o que encareciese su financiación. De momento, se mantiene la política monetaria contractiva a ambos lados del Atlántico, con una pausa por parte de la Reserva Federal, pero con intención de completar, al menos, dos subidas más de tipos en ambas zonas monetarias.

El incremento del gasto es un problema importante, con el déficit estructural, construido sobre un gasto desmedido, que se ha ido consolidando en el tiempo, como principal problema.

Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad: con una recaudación adicional de más de 30.000 millones en 2022, el déficit sólo se redujo 2 décimas sobre el objetivo, que denota el importante incremento del gasto que se está produciendo.

Este endeudamiento se agravará a lo largo del año, pues los PGE para 2023 vuelven a sustentarse sobre unos ingresos coyunturales, derivados de la inflación, que ya están desacelerándose de manera intensa, con mayor crecimiento de gasto, que incrementará el gasto estructural y el déficit estructural, especialmente con las medidas electorales que está tomando Sánchez, redobladas ahora ante el adelanto electoral.

De esa manera, el déficit estructural español se situará en 2023 cerca de cinco puntos porcentuales sobre el PIB, elemento que señala un grave desequilibrio de la economía española. Déficit estructural que es la gran preocupación de la Comisión Europea. El déficit final en 2023 se prevé del 3,9% del PIB.

De hecho, la Comisión Europea, pese a revisar ligeramente al alza la previsión de crecimiento, considera que España no cumplirá con el objetivo de estabilidad del 3% en 2024, al situarlo en el 3,3% del PIB. Eso se debe a que el gasto se está acelerando, de manera que se están desperdiciando los ingresos adicionales derivados de la inflación para reducir el déficit y la deuda. Así, el Gobierno ni deflacta para no subir los impuestos a los ciudadanos como consecuencia de la inflación, ni lo aprovecha para cuadrar las cuentas, ni reduce la deuda, que es una losa que se traducirá en más impuestos futuros para pagarla.

Sánchez no rectifica, pues la disminución de la deuda que algún mes se produce no es real, sino por efecto estadístico del distinto decalaje entre amortizaciones y nueva financiación.

La tendencia, así, sigue siendo alcista, y así seguirá mientras siga habiendo déficit, pues la deuda no es más que el sumatorio de los distintos saldos presupuestarios de cada ejercicio- con la aportación de inestabilidad a la economía que ello supone, como también ha sucedido en el pasado 2022 y sucederá en 2023, pese al incremento extraordinario de recaudación motivado por la inflación, que ya se desacelera a pasos agigantados.

La deuda con esos más de 1,5 billones de euros, supone el 111,9% del PIB español sobre la estimación de crecimiento de PIB nominal del plan presupuestario 2023 que el Gobierno envió a la UE), que asciende al 113,26% si se emplea el PIB agregado de los últimos cuatro trimestres publicado por el INE.

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Aunque es obvio que el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitiga el cociente, como vemos, seguirá siendo muy elevado porcentualmente y, lo que es más preocupante, creciente en valores absolutos. La cifra de cierre prevista para 2023 por el propio Gobierno es la mencionada del 111,9%.

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Todo ello nos lleva a que, desde que gobierna Sánchez, la deuda se ha incrementado en 384.292 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo cuatro años de mandato el incremento es casi 385.000 millones de euros, según las notas mensuales iniciales publicadas por el Banco de España sobre la deuda de las AAPP.

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Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en los más de cuatro años de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en casi 8.000 euros (7.973 euros, casi nueve veces el incremento del primer año).

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O visto de otra manera: en el primer año, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, tras casi cinco años de Gobierno de Sánchez, la deuda crece 210,46 millones de euros cada día.

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De esa forma, seguimos con un incremento exponencial del gasto, siendo los últimos en haber recuperado el nivel de actividad económica previo a la pandemia (tal y como corrobora Eurostat), en un entorno económico complicado, de elevada inflación, siendo muy preocupante la subyacente —la mayor desde hace más de treinta años—, fuertes costes energéticos —que están propagando ese incremento de precios por toda la cadena de valor—, y un optimismo imprudente por parte del Gobierno.

Es más, la mejora en las revisiones puede ser temporal de materializarse los innumerables riesgos que existen sobre la economía.

Los ciudadanos necesitan que el Gobierno le aligere de cargas como, por ejemplo, la deflactación del IRPF y la bajada de impuestos, especialmente el IVA de todos los productos básicos —también la carne, el pescado y las conservas—, no que les endeuden más.

Es imprescindible, por tanto, reducir el gasto ineficiente, porque es el origen del problema y vuelve insostenible el mantenimiento de la estructura económica con semejante endeudamiento, y devolver a los ciudadanos la recaudación extra que el Gobierno está consiguiendo gracias a la inflación, que asfixia a los españoles, les hace perder poder adquisitivo y les impide llegar a fin de mes y poder competir, en el caso de las empresas, en los mercados. Es una tarea colosal, entre otras muchas, para el nuevo Gobierno, debido a la pésima herencia dejada por Sánchez.

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