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La "Ley de Góndolas": así es una de las regulaciones más absurdas que deroga Milei

El Gobierno de Milei deroga una de las leyes más surrealistas y aberrantes del intervencionismo estatal que impregna Argentina.

El Gobierno de Milei deroga una de las leyes más surrealistas y aberrantes del intervencionismo estatal que impregna Argentina.
Un supermercado en Buenos Aires, Argentina. | Flickr/CC/morrissey

Una de las muchas regulaciones y leyes que acaba de derogar el Gobierno de Javier Milei en Argentina a través de su histórico decreto de liberalización económica es la llamada Ley de Góndolas, en referencia a los estantes típicos de tiendas, comercios y supermercados.

Según anunció Milei el pasado miércoles, el decreto incluye la derogación de la Ley de Góndolas para que el Estado deje de meterse en las decisiones de los comerciantes argentinos. Entre otras cosas, la Ley de Góndolas establecía lo siguiente:

  • En los estantes de los supermercados ninguna marca puede copar más del 30% del espacio
  • Por cada producto exhibido, tiene que haber al menos cinco proveedores diferentes
  • Los productos ofertados en los estantes tienen que estar ordenados de menor a mayor precio

Es decir, el Estado (los políticos) se encarga de regular hasta el más mínimo detalle de la colocación de productos en las tiendas, desde el número y las marcas de los mismos hasta su colocación. Así de absurdo y surrealista es el peronismo que ha gobernado en Argentina durante décadas. Semejante despropósito se traduce, además, en mayores costes de logística para las empresas, de modo que, al final, el más perjudicado es el consumidor final.

El detalle y desarrollo de esta regulación da buena cuenta del despropósito que suponía esta norma, tal y como explica Absolutexe. La ley afectaba a supermercados, supertiendas, autoservicios, cadenas de negocios minoristas, mayoristas de abastecimientos, empacadores de productos perecederos y centros de compras; y a productos alimenticios, bebidas, higiene personal y limpieza del hogar.

Pues bien, la ley en cuestión establecía, entra otras cosas, las siguientes medidas:

  • El 25% de los productos deben ser de PYMEs o cooperativas, el 5% de empresas familiares o indígenas. Salvo en las estanterías junto a las cajas, ahí el 50% debe estar ocupado por productos de micro empresas nacionales o cooperativas
  • También dice cómo deben organizarse la estantería: los productos de menor precio deben estar justo en el medio y con una banda perpendicular que diga "MENOR PRECIO"; en los productos de higiene, la banda, además será "MENOR PRECIO por unidad de medida"
  • Los productos de micro PYMEs , empresas agrícolas familiares, campesinas o indígenas, deben exhibirse con la leyenda "COMPRE MIPYME". Los congeladores o exhibidores exclusivos de una marca están permitidos siempre que estén claramente identificados y separados de las góndolas
  • Los productos de igual categoría deben estar agrupados de manera vertical. En el menor precio no se toman en cuenta las ofertas o rebajas temporales. Estos productos deberán aparecer los primeros en la web
  • Define además lo que es una "isla de exhibición": "Espacios formados por grupos de productos sobre pallets ubicados en la punta de góndola". Si está pegado a la caja con surtidos minoristas no es ni góndola ni isla si no supera el 6% del total de superficie de comercialización

Y, como toda ley, su incumplimiento conlleva sanciones. Hasta tal punto es así que el Gobierno argentino cuenta con una web específica para que cualquier persona denuncie a los comercios y tiendas que no se atengan a su estricto seguimiento.

El problema es que la Ley de Góndolas es tan sólo un ejemplo del desproporcionado, innecesario y contraproducente intervencionismo que ha sufrido Argentina durante casi un siglo gracias al socialismo populista del peronismo.

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