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José María Rotellar

Alerta roja en el mercado de trabajo: la EPA revela que se destruye empleo, sube el paro y cunde el desánimo

Si el empleo no cae más se debe a que Madrid lidera la creación de empleo, con 44.700 ocupados más (frente a la destrucción de 139.700 puestos de trabajo a nivel nacional).

Si el empleo no cae más se debe a que Madrid lidera la creación de empleo, con 44.700 ocupados más (frente a la destrucción de 139.700 puestos de trabajo a nivel nacional).
El discurso de Yolanda Díaz y el Gobierno de Sánchez ya no se sostiene | Europa Press

Tanto presumir el Gobierno de datos económicos y empieza a verse que su discurso no se sostiene. Al primer impacto, empieza a levantarse el barniz del gasto público que sostiene artificialmente a la economía y se ve el deterioro intenso que tiene en su estructura.

Eso se refleja en los datos de la EPA de este primer trimestre, donde se destruye empleo con intensidad, sube el paro y cunde el desánimo, como muestran unos datos que son malos:

Pese a que este trimestre recoge el efecto de la Semana Santa, al celebrarse este año a finales de marzo, se destruye empleo, de manera que se pierden 139.700 puestos de trabajo en términos intertrimestrales

Con la excepción de 2020, en pleno cierre de la actividad económica por la pandemia, es el peor dato de empleo intertrimestral de un ITR desde 2014.

El empleo privado es el que se lleva la peor parte, al perder 114.000 empleos. El empleo público desciende en 25.600, pero probablemente por un desajuste entre jubilaciones y nuevas incorporaciones, pues el Gobierno ha aumentado la tasa de reposición. Por tanto, la destrucción de empleo real se produce en el sector privado, fruto de un efecto expulsión de la actividad privada por el ingente gasto público, que empobrece la economía.

El empleo masculino cae en 52.900 personas y el femenino en 86.800.

Disminuye en todos los sectores: en servicios, el principal sector de la economía, es donde cae con más fuerza en 56.100 personas; industria (-38.500); agricultura (-27.600); y construcción (-17.500).

El empleo que hay se reparte, ya que disminuyen el empleo a tiempo completo y aumenta el empleo a tiempo parcial. Cae mucho el empleo a tiempo completo, con 199.700 personas menos, mientras que aumenta el de tiempo parcial con 59.900 personas.

Cae el número de trabajadores por cuenta propia en 69.800 personas.

El paro sube en 117.000 personas en términos intertrimestrales. También con la excepción de 2020, en pleno cierre de la actividad económica por la pandemia, es el peor dato de paro intertrimestral de un ITR desde 2013.

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Sube el paro en 77.500 hombres y en 39.500 mujeres.

La tasa de paro sube medio punto, hasta el 12,29% de la población activa. Sube en todos los sectores: en servicios, el principal sector de la economía, es donde sube con más fuerza en 128.600 personas; industria (28.900); construcción (26.700); y agricultura (800). Es el cuarto peor dato de paro interanual.

Además, cunde el desánimo en la población. Ante el empeoramiento de la expectativa de encontrar un empleo, muchas personas dejan de buscarlo, de manera que se reduce el número de activos en 22.700 personas intertrimestral. Este desánimo afecta, principalmente, a las mujeres, donde la población activa se reduce en 47.300 personas.

Así, la tasa de actividad baja dos décimas y se queda en el 58,63% de la población en edad de trabajar.

Aumenta el número de hogares con todos sus miembros activos en paro y lo hace en 49.700 hogares, situándose la cifra total en 977.900 hogares. Y si el empleo no cae más se debe a que Madrid lidera la creación de empleo, con 44.700 ocupados más (frente a la destrucción de 139.700 puestos de trabajo a nivel nacional).

Por tanto, son malos datos, que muestran que la economía se desacelera:

Se destruye empleo con fuerza (peor dato en diez años, sin contar 2020) pese al efecto de la Semana Santa.

El empleo que hay se reparte, ya que disminuyen el empleo a tiempo completo y aumenta el empleo a tiempo parcial.

Sube el paro, como peor dato desde 2013, sin contar 2020 por las restricciones.

Cae el número de activos, fruto del desánimo de la población ante el empeoramiento de expectativas para encontrar un puesto de trabajo.

En definitiva, no es más que el agotamiento de una política económica que ha expulsado a buena parte del sector privado, deteriorando, así, la actividad económica y el empleo.

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