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Por qué el dinero sí da la felicidad

Los estudios desmontan el discurso de quienes afirman que ganar más dinero no hace que las personas sean más felices.

Los estudios desmontan el discurso de quienes afirman que ganar más dinero no hace que las personas sean más felices.
Billetes de euro y monedas. | Pexels/CC0/Pixabay

Mucha gente ha visto la película de Will Smith, "En busca de la felicidad", basada en la historia real del empresario Chris Gardner, que estuvo casi un año entero viviendo como un sin techo. En la película, Smith interpreta a un padre soltero que lucha por llegar a fin de mes y dar a su hijo pequeño, Christopher, una vida normal. Cuando un día le ofrecen unas prácticas no remuneradas como agente de bolsa, acepta la oferta. Estaba luchando por salir adelante y no dudó en completar las prácticas para poder ofrecer a su hijo la perspectiva de un futuro mejor.

El matrimonio y la vida familiar de Smith se desmoronaron en gran parte porque no ganaba lo suficiente para pagar el alquiler y las facturas. En una ocasión, tuvo incluso que pasar una noche en la cárcel porque no podía pagar las multas de aparcamiento que tenía pendientes. Como para mucha gente, el dinero se convirtió en algo importante para él no porque tuviera demasiado, sino porque tenía demasiado poco. Por tanto, tenía muy claro que la búsqueda de la felicidad era inseparable de la búsqueda del dinero.

Poetas, bardos y filósofos han acuñado numerosos aforismos para cuestionar el valor del dinero y condenar la búsqueda de riquezas terrenales. "Si tu felicidad depende del dinero, nunca serás feliz contigo mismo", advertía el filósofo chino Lao Tzu. El músico Bob Dylan se preguntaba "¿qué es el dinero? Un hombre tiene éxito si se levanta por la mañana, se acuesta por la noche y, entre medias, hace lo que quiere". Albert Einstein pensaba que "el dinero sólo apela al egoísmo e invita irresistiblemente al abuso". Incluso los filósofos antiguos criticaban con frecuencia la riqueza y el dinero. En su República, Platón dice "cuanto más piensan en hacer fortuna, menos piensan en la virtud porque, cuando la riqueza y la virtud se equilibran en la balanza, una siempre sube cuando la otra baja"…

Por otra parte, siempre ha habido poetas y filósofos que ven este asunto desde una perspectiva muy distinta. "La salud sin dinero es media enfermedad", decía el celebrado poeta Johann Wolfgang von Goethe. Por su parte, el filósofo holandés Bendicto de Spinoza se mostraba escéptico frente a quienes expresan una visión unilateral de la riqueza "porque también un pobre, que es avaro, hablará incesantemente del mal uso del dinero y de los vicios de los ricos, con lo cual no hace más que atormentarse a sí mismo y mostrar al mundo que es intolerante, no sólo con su propia pobreza, sino también con las riquezas ajenas". La poeta estadounidense Gertrude Stein dijo "he sido rica y he sido pobre. Es mejor ser rico". Y el escritor Oscar Wilde, a quien le encantaba exagerar para provocar indignación y revelar verdades sencillas, apuntó lo siguiente: "cuando era joven pensaba que el dinero era lo más importante de la vida; ahora que soy viejo sé… que sí lo es".

Los matrimonios discuten mucho por dinero

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¿Qué provoca más infelicidad? ¿El dinero, o más bien, la falta de dinero? Como explico en Libertad financiera, mi nuevo libro (Deusto, 2024), el dinero es uno de los principales motivos de discordia en prácticamente todos los divorcios. Los investigadores que han llegado a esta conclusión también han descubierto que está en el centro de muchas discusiones de pareja. Lauren Papp, de la Universidad de Wisconsin, pidió a 100 familias con hijos que elaborasen un diario de su convivencia durante dos semanas. Los miembros de la pareja debían anotar por separado la causa y la duración de sus discusiones diarias. Los resultados mostraron que las parejas discutían más intensamente sobre dinero que sobre cualquier otro tema. La mayoría de las parejas pensaban que las discusiones sobre dinero constituyen una amenaza para su futuro común y creían que es más difícil resolverlas que cualquier otra cuestión.

Erich Kirchler, psicólogo empresarial de la Universidad de Viena, quería saber de qué hablan las parejas y por qué discuten. Pidió a cuarenta parejas que registrasen sus circunstancias cotidianas en un diario, esta vez por espacio de un año. Las cuestiones económicas resultaron ser más controvertidas que cualquier otro tema. Las parejas discutían con más intensidad y frecuencia sobre cuánto dinero podían gastarse y en qué.

Haz el experimento por ti mismo y lleva un registro de todo lo que te preocupa a lo largo del mes. Asegúrate de cubrir todas las áreas de tu vida: tu trabajo, tu salud, la educación de tus hijos, tus finanzas, tu relación de pareja, tu peso corporal, etc. Al cabo de un mes, evalúa los resultados: ¿cuántas de estas cuestiones no habrían surgido si tuvieras mucho más dinero? De hecho, hay muchas preocupaciones que habrías evitado o capeado mejor si tuvieras suficiente dinero. Sin embargo, no todas nuestras preocupaciones habrían desaparecido si tuvieras suficiente dinero. En este caso, debes fijarte en si habrían sido más llevaderas o si los problemas que conllevan habrían sido más fáciles de resolver en caso de que tuvieses mucho más dinero.

Conclusiones de la investigación sobre dinero y felicidad

¿Qué se necesita para vivir una vida feliz? Los intentos de responder a esta pregunta han dado lugar a toda una disciplina de investigación, la llamada "ciencia de la felicidad". Como explico en Libertad financiera, existe la falsa idea popular de que los científicos han llegado a la conclusión de que el dinero no conduce a la felicidad. Sin embargo, recientes investigaciones científicas han demostrado que esto no es exactamente cierto. Lo vemos, por ejemplo, en los trabajos de Joachim Weimann, Andreas Knabe y Ronnie Schöb.

En 1974, Richard Easterlin fue el primer científico en afirmar que "el dinero no conduce a la felicidad". Basándose en encuestas, llegó a la conclusión de que la felicidad no depende del nivel absoluto de ingresos de una persona, sino de su posición relativa en la sociedad, es decir, de si tiene más o menos que sus iguales. Según Easterlin, esto es válido en todo el mundo a partir de un nivel de ingresos de unos 15.000 dólares al año. Dicho con otras palabras, se parte de la base de que aumentar los ingresos de los más pobres tiene claramente un impacto significativo en su calidad de vida y su felicidad general.

Sin embargo, las cosas son más complicadas de lo que parece a primera vista. Los científicos distinguen entre felicidad "afectiva" y felicidad "cognitiva". Tradicionalmente, se ha medido la felicidad cognitiva pidiendo a las personas que califiquen sus niveles actuales de felicidad: "en una escala de 0 (nada satisfecho) a 10 (completamente satisfecho), díganos cómo de satisfecho está actualmente con su vida en general". Este tipo de encuesta mide la satisfacción global más que la felicidad "afectiva", es decir, la acumulación y duración de momentos de felicidad a lo largo de un día o un mes.

Aunque la riqueza no tiene un impacto mensurable en la felicidad afectiva, estudios recientes han demostrado que, a pesar de las afirmaciones de Easterlin, existe una fuerte correlación entre la satisfacción general y los ingresos. Estos estudios han constatado que "las personas con mayores ingresos están más satisfechas con su vida".

"Curiosamente, esta correlación positiva se mantiene incluso entre personas con ingresos anuales superiores a 120.000 dólares. No hay punto de saturación, de modo que una renta más alta equivale a más felicidad a todos los niveles", apuntan Joachim Weimann, Andreas Knabe y Ronnie Schöb. Estos estudios mostraron incluso que, cuando los ingresos aumentan en un mismo porcentaje, el impacto sobre la felicidad es mayor en los niveles de ingresos más altos que en los más bajos.

Por supuesto, hay numerosos aspectos de la vida que no están directamente relacionados con el dinero. La gente sufre enfermedades o rupturas sentimentales con independencia de cuál es su nivel de ingresos. Sin embargo, el hallazgo más interesante de las investigaciones científicas sobre la felicidad personal es que "las personas pobres experimentan circunstancias adversas (por ejemplo, una enfermedad, un divorcio o la soledad) como trances significativamente más duros que aquellos que están en cohortes mas ricas y pasan por lo mismo". Esta observación es tanto más importante cuanto que demuestra que los ingresos y la riqueza afectan también a otros ámbitos de la vida.

Siempre que alguien dice que "el dinero no es importante" o incluso "el dinero te hace infeliz", su motivación es obvia. Como a menudo son formulaciones realizadas por quienes no tienen tanto dinero, ¡sus palabras están pensadas para consolarse a sí mismos! Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente estaría sin duda de acuerdo en que la libertad hace feliz a la gente. Y mucha menos gente se atrevería a discutir el hecho de que la "libertad" es claramente más positiva y deseable que la que rechazaría la noción de que el dinero es algo positivo y deseable.

Sólo quienes son financieramente libres, es decir, quienes no tienen que trabajar para pagar sus facturas, son verdaderamente libres a la hora de decidir si quieren trabajar, qué trabajo desean hacer, dónde se disponen a trabajar, cuándo y cómo van a desempeñar estas funciones, etcétera. Por eso, la libertad financiera es un componente importante de la libertad en general.

Libertad financiera, el nuevo libro de Rainer Zitelmann sale a la venta hoy 22 de mayo en Ediciones Deusto.

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