Sí, pero rentarán menos

Mis ahorros después del rescate, ¿están más seguros?

La menor urgencia de captar recursos tras el rescate financiero y la más que probable bajada de tipos restará rentabilidad a los depositantes.

Iahorro.com

Desde que el pasado sábado se anunció el rescate del sector financiero no dejamos de escuchar con insistencia su necesidad para que fluya el crédito. Sobre este aspecto se está discutiendo mucho, a favor y en contra, pero muy poco de la otra "pata" del negocio bancario, el ahorro.

Desde luego la intervención ha sido positiva para los ahorradores en entidades con problemas de solvencia. Aunque existe el Fondo de Garantía de Depósitos como garante de la seguridad de hasta 100.000 euros por titular y entidad, una inyección de capital no hace más que reafirmar esta seguridad. Por tanto, se gana en tranquilidad, pero con casi total certeza, se pierde en otro aspecto, la rentabilidad.

Buena parte del dinamismo que ha tenido el mercado de depósitos y cuentas remuneradas ha sido debido a la necesidad de captar recursos. Con unos mercados financieros muy caros para todos y completamente cerrados para algunos dada su nula solvencia y calificación de deuda como "bono basura", era una necesidad acuciante la captación de recursos de los ahorradores, incluso pagando el sobrecoste que imponía la Ley Salgado que limitaba la rentabilidad de los depósitos.

Librados de esta urgencia y con los tipos de interés en retroceso (y esperando nuevos ajustes en el precio del dinero por parte del Banco Central Europeo en los próximos meses), se notará pronto un descenso en la rentabilidad. Igualmente, si se consigue el objetivo de estabilizar los mercados financieros, debería descender la rentabilidad de los productos del Tesoro Público, un punto que será muy positivo para el conjunto del Estado, pero no tanto para los ahorradores.

Si se consigue captar ahorro de forma más económica, seguramente también se notará en uno de los productos que más están comercializando los bancos, los pagarés, con emisiones menores y con intereses más bajos.

El largo plazo

Muy ligada a esta estabilidad están las inversiones más a largo plazo, como los fondos de inversión. De momento, parece que las subidas de la semana pasada en la bolsa, anticipaban este rescate y hasta que no se desvelen dudas sobre esta operación, y otras ajenas, como las elecciones griegas, no se conseguirá el efecto deseado. Pero hay que analizar con detenimiento otro aspecto muy importante, como son los nuevos requisitos de provisiones para la banca. Estas nuevas dotaciones, pueden llevar a que muchas entidades entren en pérdidas o disminuyan de forma significativa su beneficio, haciendo retroceder o no crecer tanto su valor como el de los fondos donde cotiza.

Queda la gran duda de otros productos como las participaciones preferentes. Por un lado, como se ha demostrado tras la entrada en pérdidas de Bankia, la nueva regulación perjudica a los ahorradores. Y es que, para colmo, estos productos no están obligados a pagar intereses si la entidad entra en pérdidas, algo que harán la totalidad de los bancos rescatados en el tiempo que dure su saneamiento.

La única posibilidad está en que haya una obligación más o menos implícita para su canje, utilizando por ejemplo para ello esa parte de "colchón" que tiene la línea de crédito de 100.000 millones. Este punto es beneficioso para todos, el cliente vería rescatar su dinero, y el banco cambiará esta parte de su balance por activo de primera clase, según los criterios de Basilea.

En definitiva, gracias al rescate, las entidades ganan solvencia y seguridad para sus ahorradores, pero para las inversiones más arriesgadas en el largo plazo, quedan muchos aspectos por dilucidar para conseguir la tranquilidad que todos esperamos.

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