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La UE se gasta 3,2 millones en una "agencia de noticias europea"

La Dirección de Comunicación de la Comisión maneja un presupuesto de más de 100 millones al año; pero hay muchos más casos de derroche.

DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ
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Banderas ante el Parlamento de la UE. | Archivo

La Comisión Europea acaba de anunciar que sacará a concurso la gestión de una agencia de noticias pública que funcionará con cargo a los presupuestos de la Unión. La solicitud de ofertas argumenta la creación de este nuevo ente afirmando que "la información sobre los asuntos europeos es a menudo escasa, irregular y carente de una perspectiva europea amplia". Además, señala que "los europeos carecen de una comprensión crítica de los asuntos de la UE".

Es por eso que la Comisión Europea espera ofertas hasta el próximo 14 de agosto, fecha en que empezará a decidir qué propuesta se lleva 3,2 millones de euros anuales por manejar este nuevo "servicio" comunitario.

La noticia ha llamado la atención de medios como el Wall Street Journal, que se pregunta por qué es necesario lanzar una agencia de noticias si la UE cuenta ya con más de 500 periodistas en nómina, 170 de los cuales trabajan directamente en la Comisión Europea. Vale la pena señalar que, cada año, la Dirección de Comunicación de la Comisión maneja más de 100 millones de euros para financiar medios como el canal de television Euronews, el servicio Euranet o el ente Presseurop.

89.000 millones

Evidentemente, éste no es el último caso, En los últimos años, diferentes burócratas europeos han alzado la voz para quejarse del mal uso del dinero público que hace la Unión Europea. Es el caso de la británica Marta Andreasen, que ha señalado que "2012 fue el 18º año consecutivo en el que la auditoría del Tribunal de Cuentas Europeo subrayó la mala salud de las cuentas comunitarios".

De acuerdo con el último informe del Tribunal de Cuentas comunitario, la sombra de la sospecha se cierne sobre programas de gasto que comprenden hasta 89.000 millones de euros. Entre los ejemplos que cita la auditoría más reciente, encontramos el de una agencia de ayuda al desarrollo que se pagó más de cuatro millones de euros a sí misma en concepto de "asistencia técnica". Otro caso flagrante es la donación de más de 500 millones de euros a Egipto "para luchar contra la corrupción". El destino de dicho aporte presupuestario no ha podido ser verificado, a pesar de que el dinero fue desembolsado.

Subvenciones y redistribución

El think tank Open Europe produjo hace algunos años un informe dedicado a analizar el despilfarro y descontrol de recursos públicos que rige en los gastos de la Unión Europea. No es esta una cuestión ajena a los lectores de Libertad Digital, ya que con motivo de la última negociación de fondos europeos, este diario explicó que "casi el 90% del presupuesto de la UE se destina a subvencionar sectores improductivos o a redistribuir recursos de unos países a otros vía inversión pública".

Sin embargo, los estudios sobre el manejo concreto de estos fondos brillan por su ausencia, en gran medida por la lejanía de las instituciones europeas y por la dificultad de fiscalizar un enorme aparato burocrático que, en términos de transparencia, tiene mucho camino por delante. No en vano, el eurodiputado Daniel Hannan declaró en Libre Mercado que, "de acuerdo con el Tribunal de Cuentas de la UE, solamente el 11% del gasto de la UE puede ser justificado de forma clara y definitiva".

Rescatando el informe de Open Europe, encontramos un centenar de ejemplos del fraude y el despilfarro que inunda numerosos programas de la Unión Europea. A continuación recogemos algunos de los ejemplos más llamativos registrados en Italia:

  • El dentista del Ferrari. Recibió 80 millones de euros para desarrollar una planta de paneles solares... pero este italiano, dedicado profesionalmente a la ortodoncia, gastó ese dinero en comprar más de 50 coches de lujo, además de un monoplaza de Fórmula 1, yates, etc.
  • Los gusanos de seda. Un parlamentario italiano falsificó su identidad y recibió 10.329 euros de la UE para un programa de cría de gusanos de seda. El proyecto nunca arrancó y Filippo Bubbico tardó años en ser "pillado". Ni siquiera fue este su único escándalo: este dirigente socialdemócrata también consiguió que 300.000 euros de fondos comunitarios acabasen en los bolsillos de su padre y de su suegro.
  • Robo sindical a los desempleados. Sindicalistas italianos de las localidades de Abruzzo y Molise manejaron fondos europeos entre 2000 y 2006 con el objetivo de impartir seminarios de formación profesional entre diferentes colectivos (estudiantes con discapacidad, personas sin trabajo…). Los fondos sirvieron para pagar coches, vacaciones, campañas políticas y contribuciones a clubes deportivos.
  • Equitación para discapacitados. La esposa de un dirigente de la Liga Norte italiana recibió 400.000 euros de la Unión Europea para desarrollar un programa de monta de caballos para discapacitados. De modo sistemático, infló el número de estudiantes que asistía a los cursos, asegurando así miles de euros en subvenciones.
  • Los agricultores fantasma. Del 2001 al 2004, la Unión Europea gastó 50 millones de euros en un programa para agricultores del Sur de Italia. La iniciativa se enmarcaba en el seno de la PAC, y buscaba promover la "compraventa de excedentes de fruta cítrica". No obstante, luego se descubrió que las cifras presentadas eran mentira: no existían ni los agricultores ni los compradores ni las frutas con las que se justificaba la subvención.
  • Modelos glamourosas. La Unión Europea también ha financiado un certamen televisivo con el que se pretendía "preparar y seleccionar a las mejores aspirantes a presentadoras de televisión en Nápoles". Según el director del proyecto, Pietro Vittorelli, "lo esencial, el único criterio necesario para entrar, es la belleza. Debo ver a las chicas en minifalda y sujetador, listas para ser el sueño de todos los italianos". El programa incluyó a casi 100 pupilas y recibió 1,3 millones de los contribuyentes europeos.
  • Cursos a razón de 750.000 euros por estudiante. Un programa educativo dedicado al mundo del cine y centrado en la "docuficción" recibió la friolera de 12 millones de euros, pero apenas consiguió que doce personas se apuntasen.

Pero no sólo en Italia se han dado casos de despilfarro de dinero comunitario. El descontrol es generalizado y se extiende por todo el Viejo Continente. A continuación, más ejemplos del documento elaborado por Open Europe:

  1. En Dinamarca, una localidad de 10.000 habitantes recibió una donación del Programa de Fondos Estructurales de la UE para construir un zoo de cocodrilos. El proyecto recibió 940.000 euros de la UE pero nunca llegó a funcionar. En palabras de su propietario, "es difícil conseguir dinero para preservar a los cocodrilos, porque la gente tiene prejuicios contra ellos. No son bonitos como los tigres, los caballos o los osos panda".
  2. En Suecia, un taller de cerámica consiguió, en 2008, financiación de la UE para desarrollar durante dos semanas una escultura de cuatro metros de altura. Una vez concluyó el proyecto, los artistas tardaron 24 horas en prender fuego a su obra.
  3. Un empresario danés recibió un subsidio de 100.000 euros para construir una pista de esquí en Bornholm, una isla sin nieve ni montañas. El propio receptor de este subsidio declaró que nunca pensó "que los expertos de la UE respaldarían algo tan disparatado". En su primer año de vida, la pista solamente abrió un día.
  4. En Estonia, el Teatro Estatal de Títeres se llevó 106.000 euros de la UE "para promover sus espectáculos entre los niños, las minorías sociales y los refugiados", además de "impulsar nuevas maneras de expresión".
  5. En Reino Unido, la localidad de Hull desarrolló un baño público co-financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, mientras que el proyecto "GreenLeisure.co.uk" recibió cerca de 10.000 euros para promover la caza de pichones con láser.
  6. Viajes y cenas por 12 millones. La ciudad de Charleroi abrió una "cuenta B" hacia la que desplazó 12 millones de euros llegados de las instituciones europeas. El dinero se fue a financiar viajes de caza a Bielorrusia, cenas, etc.

Pero España no se queda fuera del informe de Open Europe. Por ejemplo, en el pueblo almariense de Chiribel, encontramos el extraño caso de un burdel instalado en un edificio financiado por la Unión Europea. ¿Cómo se explica esto? Veamos: el ex alcalde de la localidad, Ramón Romera, consiguió 54.000 euros para financiar una escuela de equitación. Después de pasar por varios trámites, incluyendo la compra de los caballos, las autoridades negaron el permiso para aquel proyecto. Este "no" llevó al consistorio a alquilar el local construido con fondos de la Unión Europea y el edificio acabó sirviendo como centro operativo a un prostíbulo conocido como El séptimo cielo.

En Libre Mercado

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