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Venezuela retrocede a la era del trueque

La hiperinflación y la escasez hace que muchos venezolanos recurran al trueque para conseguir productos básicos.

Libre Mercado
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El colapso que sufre desde hace meses la economía venezolana, azotada por la hiperinflación y una trágica escasez de productos básicos, afecta de forma directa al día a día de millones de personas, desesperadas por acceder a bienes de primera necesidad, como alimentos, medicinas o productos de higiene.

La situación está llegando a tal punto que muchos venezolanos se han visto obligados a recurrir al trueque, una fórmula primitiva de intercambio, para conseguir ciertos bienes. A través de las redes sociales como Facebook o Twitter, los venezolanos ofrecen sus intercambios. Y es que, la población no sólo tiene que sufrir largas colas durante horas para poder comprar en los supermercados, sino que, una vez dentro, sólo pueden comprar lo que hay y no lo que necesitan, de modo que, posteriormente, ofrecen esos productos a través del trueque.

Las publicaciones de madres de recién nacidos o menores de dos años de edad son las que más predominan en la red, informa Voz de América. Normalmente, buscan intercambiar pañales, compotas o leche en polvo, ya que no se encuentran con facilidad en los supermercados y farmacias del país.

Algunos economistas han empezado a dar la voz de alarma, recomendando a la población el trueque y en el endeudamiento para tratar paliar la grave situación económica y monetaria que padece el país. Tamara Herrera y Anabella Abadi, por ejemplo, recomiendan comprar hoy el producto que se encuentre porque en unos meses posiblemente no se conseguirá o será imposible pagarlo en bolívares. La inflación rondará entre el 180% y 220% a cierre de 2015, según las previsiones de firmas internacionales, y el desabastecimiento afecta ya a más del 60% de los productos, según cifras de Datanálisis de mayo.

Por ello, ambos analistas también sugieren no descartar el trueque y el endeudamiento como una práctica que facilita el acceso a bienes necesarios, informa El Nacional. Herrera considera que una manera de proteger el patrimonio, grande o pequeño de la familia, es comprando bienes que eventualmente se puedan vender o trocar. "Ésta es una de las expresiones de la dinámica de la hiperinflación. Los seres humanos vamos incorporando diversas formas de protección a la vida diaria".

Abadi, por su parte, asegura que más que resguardar el valor del bolívar, actualmente la respuesta que hay que hallar es cómo proteger el valor del trabajo. "Cada día que pasa la inflación se come lo que ganamos; por eso se deben invertir los bolívares -pocos o muchos- en bienes que no pierdan valor".

Parte de esos productos pueden ser tecnológicos, equipamiento para el hogar, un inmueble, remodelaciones, un vehículo o repuestos. "Son difíciles de conseguir y son costosos, pero hay que intentarlo si se presenta la oportunidad". Menciona el caso de algunos alimentos no perecederos que pueden guardarse como los enlatados que en un tiempo podrían no ser tan asequibles.

Abadi también recomienda que quienes tengan acceso a un crédito de cualquier tipo o con cualquier instrumento lo pidan porque las tasas de interés en estos momentos son negativas; es decir, están por debajo de la inflación. "Una situación como la actual no tiene precedente en nuestro país", lamenta Herrera.

Intercambio de comida por petróleo

Pero el trueque no sólo se está instalando, poco a poco, en la población, sino que es un fórmula que emplea incluso el régimen chavista de Nicolás Maduro en los intercambios comerciales de Venezuela con el exterior. Hace escasos días, el Gobierno de Uruguay confirmó que el país exportará 235.000 toneladas de alimentos a Venezuela a cambio de petróleo en el marco del acuerdo firmado entre ambas naciones como una alternativa para pagar la deuda de la petrolera uruguaya Ancap y abastecer el mercado alimenticio venezolano.

El intercambio fue negociado durante un reciente viaje público-privado de representantes del sector empresarial uruguayo y del Ejecutivo a Venezuela y se refiere a "90.000 toneladas de arroz, 44.000 de leche en polvo, 9.000 de pollo, 12.000 de quesos y 80.000 de soja". El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, dijo que era "una buena solución" para "un país que precisa petróleo y otro país que precisa alimentación".

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