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Alejandro A. Tagliavini

Homenaje a Chile

Para estas fechas se cumple un nuevo aniversario del golpe que dio Augusto Pinochet. No voy a entrar en la discusión al respecto, no porque no sea importante, sino porque me parece que hay algo más valioso: el comportamiento de la sociedad chilena hasta el día de hoy. Nací en un país, la Argentina, hoy puedo decirlo, que se sentía europeo y miraba a Chile despectivamente, como a un país latinoamericano del tercer mundo. Los chilenos eran obreros y pobres y no más. Hoy, los ejecutivos argentinos que se pueden radicar en Chile, no quieren volver. Hoy, aun cuando el actual gobierno en Santiago (alianza de izquierda y centro) ha retrasado un poco el desarrollo, Chile sigue siendo la economía estrella de la región.

¿Qué pasó? "A 30 años de ese 11 de septiembre (el día del golpe de Pinochet) quisiera decirles que hemos pasado del país de la polarización a un país de grandes consensos", dijo el socialista presidente Lagos.

Reflejando la renovación y el tono moderado que hoy tienen los socialistas chilenos, Lagos sentó las diferencias entre los que, como él, integran un gobierno de coalición con centristas democristianos y socialdemócratas y el carácter belicoso que tenían las diferencias políticas hace 30 años. Aludió a la coalición gestada hace 20 años entre los izquierdistas que gobernaron con Salvador Allende y los demócratas cristianos que se opusieron. Coalición que eligió a Lagos, socialista como Allende, y antes a los demócratas cristianos Aylwin y Frei.

Lagos admitió que el país es más conservador ahora que en esa época, pero se quejó de que tiene una Constitución rígida que Pinochet hizo aprobar en 1980. "Los enclaves autoritarios están allí, intactos... Por lo tanto, creo que nuestra transición no está concluida en tanto no tengamos una Carta Magna... que tenga... las normas democráticas...", dijo el mandatario. Lagos, que había sido designado en 1973 embajador en la Unión Soviética, cargo que no alcanzó a asumir, elogió a Allende. Definitivamente la sociedad chilena ha madurado notablemente. Pero esta maduración tiene, al menos en parte, una explicación.

En Argentina, presidentes frívolos y mediocres ministros de economía como Domingo Cavallo hacían crecer el gasto estatal, el estatismo, mientras hacían creer que eran neoliberales, con algunas privatizaciones y pocas desregulaciones. Y eso provocó el fracaso rotundo de ese supuesto "neoliberalismo", y el consecuente rechazo de la opinión pública.

Chile, por el contrario, tuvo dirigentes de la talla del ministro Hernán Buchi que con mucha sobriedad y seriedad liberalizaron la economía y redujeron el peso del Estado. Ello produjo un real y sano crecimiento del país, al punto que ni los mismos socialistas de Allende se atreven a cambiar las bases del sistema económico que se inició durante la dictadura de Pinochet. ¡El Chile que hoy gobierna un correligionario de Allende, es más liberal que la Argentina del “neoliberal” Cavallo!

Entre sus últimos logros, Chile firmó con EEUU un tratado de libre comercio (TLC) que el Congreso norteamericano acaba de ratificar. El presidente Bush promulgó días atrás la ley que ratifica el TLC con Chile, que es la primera nación sudamericana con un convenio de ese tipo. El tratado con Chile, tras 12 años de negociaciones, comenzará a funcionar el 1° de enero próximo. Con la ratificación por parte de EEUU sólo falta la del Congreso chileno para que el compromiso se oficialice. Con la mitad de su PIB atado al comercio internacional, Chile logrará con el acuerdo que el 50% de su comercio exterior quede desgravado. Santiago ya firmó un tratado similar con la Unión Europea y está por ratificar otro con Corea del Sur.

El acuerdo con Washington prevé la liberalización inmediata del 85% de las tarifas aduaneras, que terminarán con un arancel cero en el año 2014. EEUU es el principal cliente de Chile. La balanza comercial muestra ventas desde el país sudamericano por un total de 2.877 millones de dólares. Las importaciones chilenas de productos norteamericanos rondan los 1.000 millones de dólares. Con el acuerdo, ese comercio recibirá un fuerte impulso ya que Chile tendrá acceso sin restricciones a 288 millones de consumidores estadounidenses.

Chile no es perfecto, pero merece un aplauso, de pie.

Alejandro A. Tagliavini es miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).

© AIPE

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