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Alejandro A. Tagliavini

Porto Alegre y Davos

No será que, en realidad, ambos foros no son tan diferentes y que a fin de cuentas proponen una mayor intervención del Estado?

"En la ciudad brasileña de Porto Alegre, se celebra el Foro Social Mundial (FSM), cuyo objetivo es buscar alternativas a la economía de mercado representada en Davos”, informó el periódico español Cinco Días. ¿Es así?
 
En Davos, durante la cumbre del Foro Económico Mundial, del 26 al 30 de enero, la presencia más sintomática fue la del presidente de Brasil, "Lula" da Silva, que días antes participó en Porto Alegre, en el Foro Social de quienes se oponen a la globalización. Esa misma noche partió para Davos. "Lula quiere dar la idea de que puede ser un puente entre Porto Alegre y Davos", explica Emir Sader, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. ¿No será que, en realidad, ambos foros no son tan diferentes y que a fin de cuentas proponen una mayor intervención del Estado?
 
El Foro Económico de Davos, creado a principios de los años 70, es una fundación privada que originalmente discutía estrategias empresariales en Europa. Hoy está integrada por más de mil empresas que son miembros y pagan altas sumas para participar en esa cumbre anual. En 2005, participaron más de dos mil dirigentes de 96 países, entre ellos unos 25 jefes de gobierno, 72 ministros y unos mil líderes del mundo empresarial. El objetivo, según los organizadores, es buscar consensos para resolver problemas económicos mundiales, definir una agenda global, impulsar la cooperación entre los sectores públicos y privados, concertar negocios y, sobre todo, presentar nuevas ideas y proyectos.
 
Pero la realidad es que la cumbre en sí misma es un gran negocio para los organizadores, quienes presentan a personas que discuten ideas románticas, que poco sirven y no se aplican, pero ofrecen la oportunidad para que se encuentren empresarios y líderes políticos para estudiar y planificar grandes negocios a espaldas del mercado. ¿Es esto economía de mercado o más bien el tradicional conservadurismo que beneficia a los mismos de siempre: unos pocos grandes empresarios y los políticos que, en nombre del desarrollo, se enriquecen utilizando sus cargos?
 
De hecho, este año Davos puso el acento en la cooperación entre los sectores público y privado "para enfrentar desafíos mundiales como la pobreza, la 'liberalización' del comercio y las catástrofes como el tsunami". Chirac, por teleconferencia, propuso para combatir el SIDA y otros males un impuesto a las transacciones financieras internacionales que podría recaudar 10.000 millones de dólares, restricciones a los flujos de capitales hacia y desde los países que mantengan el secreto bancario, además de una tasa de un dólar por cada pasaje aéreo vendido en el mundo. Lo que no dijo es que la ayuda privada es superior a la de los gobiernos. Por ejemplo, la ayuda de la Iglesia española a las victimas del tsunami supera las donaciones del gobierno socialista de Zapatero.
 
El primer ministro Tony Blair criticó a EEUU por no apoyar el tratado de Kyoto, la bandera de los verdes globalifóbicos. Para remate, Kristin Forbes, asesora económica de Bush, si bien realizó un análisis bastante acertado de la caótica situación argentina, terminó recomendando reformar el sistema impositivo para "reducir la evasión", en lugar de proponer una reducción de impuestos.
 
Entretanto Bill Clinton, Bill Gates, Thabo Mbeki (presidente de Sudáfrica), Tony Blair, el cantante Bono y Olusegun Obasanjo (presidente de Nigeria) se comprometieron a iniciar una lucha contra la pobreza en Africa, continente que se mantiene hundido en la miseria porque sus infames gobiernos estatistas no respetan la naturaleza humana.
 
El Foro Social Mundial se reúne desde hace cinco años. Este año exigió la “anulación inmediata” de la deuda externa de los países en desarrollo, unos 1,6 billones de dólares, que implican 300.000 millones de dólares anuales en intereses. Lo que no dijeron es que si estos países no terminan primero con el estatismo apoyado por el mismo Foro, que los ha empobrecido y endeudado, pronto tendrán una deuda externa aún mayor. ¿O, acaso, es que son pobres por razones raciales, culturales y religiosas? Lo son porque sus sistemas económicos estatistas no permiten la creación de riqueza.
 
© AIPE
 
Alejandro A. Tagliavini es miembro del Departamento de Investigaciones de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) de Buenos Aires.
 

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