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Un descalabro con múltiples causas

Guía para entender la crisis 2007-201X (II). Como casi todos los grandes desastres de origen humano, esta crisis tiene múltiples causas. Los entuertos de este calibre suelen requerir que se hagan mal muchas cosas a la vez. Alejandro Macarrón Larumbe.

Como casi todos los grandes desastres de origen humano, esta crisis tiene múltiples causas, ya que los entuertos de este calibre suelen requerir que se hagan mal muchas cosas a la vez. Podemos agrupar esas causas en cinco grandes grupos o bloques conceptuales, que desarrollamos a continuación.

Causas “normales”

Las crisis económicas, que afortunadamente suelen durar bastante menos que los períodos de crecimiento, son normales como la vida misma en la economía moderna. Y si, según Groucho Marx, "el matrimonio es la principal causa de divorcio", entonces, los períodos de expansión económica serían la primera causa de las recesiones. Además, cada varias crisis acaba llegando una de magnitud superior, a la que solemos denominar "depresión". Como la actual, la mayor crisis desde la Gran Depresión.

También es normal que los años de bonanza prolongada acaben dando lugar a excesos de euforia1, pérdidas de prudencia y hasta actitudes soberbias, lo cual facilita que se tomen decisiones inadecuadas de gasto, inversión y endeudamiento, las cuales contribuyen a la llegada de las crisis. Somos así.

Causas técnicas

De lejos, el principal elemento al que podríamos denominar como "técnico" entre los causantes de esta crisis han sido los bajísimos tipos de interés que Greenspan y el BCE impulsaron tras la debacle puntocom y el 11-S -para evitar que cayésemos entonces en una recesión-, los cuales llegaron a España gracias al euro.

Tipos de interés tan bajos como ésos son un contradiós financiero, porque abaratan artificialmente un recurso limitado como el dinero, lo cual facilita su sobreconsumo en compras a crédito, y en sobreinversión en capacidad productiva excedentaria y activos inflados de precio por ese dinero tan barato (es decir, llevan a "burbujas" como la inmobiliaria).

También empujan a los bancos a prestar y arriesgar más de lo deseable. A modo de ejemplo, si su margen de intermediación financiero se reduce a la mitad por los bajos tipos, para ganar lo mismo tienen que prestar el doble, o arriesgarse con inversiones de mayor rentabilidad teórica (por ejemplo, paquetes de las famosas hipotecas subprime), que a la postre pueden resultar un fiasco.

Además, si su tasa de morosidad no cae al menos un 50%, ganarán menos dinero que antes aun con el doble de dinero prestado, ya que ahora cada crédito impagado tienen que compensarlo con el doble de créditos buenos.

También han contribuido lo suyo a generar esta grave crisis cosas como:

  • La complejidad creciente de muchos instrumentos y productos financieros modernos, que a menudo no comprendían bien ni quienes los vendían ni quienes los compraban, receta segura para malas decisiones financieras.
  • El abuso de la titulización (empaquetamiento de ciertos activos financieros, como hipotecas, que se revenden a terceros), que hace crecer el denominado "riesgo moral"2 y el endeudamiento global en la economía, y las célebres hipotecas subprime.
  • La supervisión inadecuada por parte de los bancos centrales (bastante menos mala en el caso del Banco de España, si bien, hasta que no termine la crisis financiera española, a la que aún podría quedar mucho recorrido, es mejor que no presumamos demasiado, por si acaso).
  • El uso del PIB como cifra virtualmente única para medir la salud de la economía. Esto, hoy día muy común, puede ser engañoso para que los agentes económicos juzguen si de verdad vamos bien o no, pues no es lo mismo crecer a base de endeudarnos hasta las cejas (como en la España de los últimos años), pan para hoy y muchos problemas para mañana, que crecer con poco endeudamiento.
Causas morales

En opinión de este modesto analista, la causa profunda esencial de esta crisis es moral: la creciente fobia al esfuerzo, y a sacrificar parte de la comodidad inmediata en aras de un futuro mejor y del bien común, que impera en nuestra sociedad (española y occidental), siendo a este respecto paradigmáticos nuestros raquíticos -y suicidas a largo plazo- índices de natalidad.

Esta falta de espíritu de sacrificio se traduce, entre otras cosas, en la fortísima presión a que numerosos políticos, empresarios, financieros y analistas económicos someten a las autoridades monetarias para que los tipos de interés sean mínimos y la liquidez máxima, no sea que caigamos en recesiones -que de todos modos acaban llegando, como la actual- o que éstas se alarguen, que a John Smith o a Juana Pérez les cueste más la hipoteca, o que baje la bolsa.

También en la dimensión moral de esta crisis juegan un papel primordial las muchas personas sin escrúpulos que en nuestra sociedad ocupan puestos de mando en la política y la gran empresa, y que a menudo toman decisiones buenas para ellos pero lesivas para el bien común (vulgo "sinvergonzonerías").

Se calcula que hay un 1% de psicópatas en la población en general (no hablamos de psicóticos, sino de personas carentes de empatía para con el sufrimiento ajeno, en general hábiles manipuladores), y que hay un porcentaje mucho mayor de estos depredadores humanos en la alta política y las capas superiores de las grandes empresas.

Es lógico: si carecer de escrúpulos da ventaja competitiva para ascender en esos ámbitos, en una sociedad con la movilidad social de la actual, y en la que cada vez menos personas temen el castigo divino por sus malas obras, es muy probable que haya más psicópatas que en ningún otro momento de la historia allí donde más se goza de poder y dinero.

Así, muestran rasgos propios de psicópatas el célebre Madoff, los responsables del fiasco-estafa de Enron, o los que expusieron a sus empresas a graves riesgos futuros porque ellos se embolsaban suculentos bonus. Y también unos cuantos políticos actuales de primer nivel, en España y fuera, como los iluminados o extremistas -y más si presumen de lo contrario-, y los muy manipuladores, mentirosos o ególatras.

De fallo moral podemos calificar también la pérdida de valores como austeridad y prudencia, que condujo al endeudamiento desenfrenado previo a la crisis. Aunque los bajos tipos de interés que conllevó el euro -junto con el alargamiento de los plazos hipotecarios- facilitaran que muchísimos españoles olvidasen desde comienzos del siglo XXI que "estar hipotecado" siempre había tenido connotaciones negativas en la lengua de Cervantes, no es correcto echar todas las culpas del desastre financiero a los políticos, reguladores y entidades bancarias, pues a nadie le obligaron a endeudarse por encima de lo que era prudente, como los actuales morosos hicieron en su día.

Causas internacionales

Son numerosos los elementos causantes de esta crisis originados allende nuestras fronteras: los bajísimos tipos de interés de la Fed y el BCE, las hipotecas subprime, el exceso de titulización, los bancos de inversión pasados de ego y temeridad tras décadas de gloria y fastuosos beneficios, la pésima supervisión internacional de riesgos financieros y estafas como la de Madoff, una moneda china infravalorada que distorsiona los flujos comerciales y financieros mundiales, etc.

Fuente: INE

Causas nacionales

Entre las causas genuinamente españolas de la crisis cabe citar un endeudamiento privado y exterior desbocados, la burbuja inmobiliaria impulsada por la arbitrariedad / corrupción recalificadora del suelo (además de por los bajísimos tipos de interés); múltiples lujos de nuevo rico en nuestra economía; gran pérdida de competitividad y falta de ahorro nacional, que han conducido a un descomunal déficit exterior; autonomías descontroladas y despilfarro público; inseguridad jurídica; meritofobia en la clase política; falta de natalidad; etc.

De hecho, aun en ausencia de problemas importados, en España hemos hecho méritos de sobra para ganarnos a pulso una buena crisis, y a ellos dedicaremos lo sustancial de los dos próximos artículos de esta serie.

Notas al pie:

  1. Por cierto, la famosa advertencia de Alan Greenspan contra la "exuberancia irracional" de los mercados en continuo alza fue mal traducida al español. "Exuberance", en el sentido del aviso de Greenspan, significa "euforia" o "alegría" en español.
  2. Riesgo moral es un concepto acuñado por la industria del seguro. Significa que tendemos a ser menos prudentes generando situaciones de riesgo cuando nos sabemos protegidos contra sus consecuencias. Verbigracia: el caso del comercial de banca John Smith de Arkansas, que convencía con entusiasmo a personas sin apenas ingresos para que contrataran hipotecas subprime, pues sabía que luego su banco las empaquetaría / titulizaría y se las revendería a terceros, librándose así el banco, y él personalmente como profesional de banca, del eventual impago de esos préstamos de mala calidad, de cuya existencia John Smith era responsable directo.




Alejandro Macarrón Larumbe

Consultor de Estrategia de Empresas y Finanzas Corporativas

El presente artículo fue publicado enExpansiónel 26 de mayo de 2009

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