Menú

Sistema eléctrico español (V): los actores del sistema eléctrico

El sistema eléctrico español no dista demasiado de cualquier mercado de otro tipo de productos, como pueden ser hortalizas, ordenadores o vehículos. Sin embargo tiene ciertas peculiaridades debido a las características del producto que se vende.

Manuel Fernández Ordóñez
0

El sistema eléctrico español no dista demasiado de cualquier mercado de otro tipo de productos, como pueden ser hortalizas, ordenadores o vehículos. Los protagonistas del mercado son similares, hay alguien que produce un bien y alguien que lo consume. Entre medias hay alguien que lo transporta y alguien que lo distribuye. El sistema eléctrico, sin embargo, tiene ciertas peculiaridades que lo diferencian debido a las características del producto que se vende. Los kWh no son un producto almacenable, no son siquiera un producto perecedero con una duración de unos pocos días. Ha de existir un equilibrio continuo de tal modo que la electricidad que se produce sea la misma que se consume, en todo momento.

En este artículo trataremos de analizar quiénes son los protagonistas del sistema eléctrico español, recurriendo para ello a la Ley 54/1997 que lo regula. En ella se definen los actores que participan en el mismo y se establecen sus cometidos. Veamos quiénes son.

  1. Productores: tienen la función de generar energía eléctrica, ya sea para su consumo propio o para terceros, así como la de construir, operar y mantener las centrales de producción. Es decir, son los dueños de las centrales eléctricas, los que producen los kWh.

La Ley dice: "la producción de energía eléctrica se desarrolla en un régimen de libre competencia en el mercado de producción de energía eléctrica". Esta sentencia es, en sí misma, delirante. ¿Cómo puede una actividad desarrollarse en libre competencia cuando hay otras leyes que nos dicen qué kWh tenemos que comprar, cuándo y a qué precio? ¿Acaso es eso un mercado libre? Tampoco es cierto que exista libre competencia en la instalación de tecnologías de generación de electricidad. El Gobierno, a base de talonario público, manipula las decisiones empresariales porque todos sabemos que es mucho más rentable instalar tecnologías subvencionadas. Todos sabemos que las renovables tienen, por ley, preferencia de despacho y que las centrales de gas funcionan muchas menos horas de las que funcionarían en un mercado libre. ¿Es esto libre competencia? No hablemos ya de si una eléctrica quisiera instalar una nueva central nuclear en España. ¿Qué haría el Gobierno actual entonces? ¿Le otorgaría los permisos? ¿De verdad es esto un mercado libre?

  1. Operador del mercado: el mercado eléctrico merece un artículo exclusivo y se lo dedicaremos en las próximas semanas. Por el momento traten de imaginarse el mercado mayorista de electricidad como una lonja, donde los distintos productores ofrecen sus kWh a diferentes precios según el origen de los mismos. El operador del mercado es el que gestiona el sistema de ofertas de compra y venta de energía en el mercado diario. Esta gestión recae en una empresa llamada OMEL.
  1. Operador del sistema: el equilibrio continuo exigido entre producción y consumo de electricidad hace que la producción eléctrica tenga que estar supervisada. El operador del sistema se encarga de garantizar la continuidad y seguridad del suministro eléctrico y la correcta coordinación entre producción y transporte. La operación del sistema recae en Red Eléctrica de España. Merece la pena mencionar que, en un mercado libre, son los precios los que actúan como transmisores de la información. Atendiendo a la demanda de un producto y a la procedencia de esa demanda, un empresario tomará las decisiones que más le convengan. No sucede así en el sistema eléctrico, donde la demanda es instantánea y ha de ser cubierta. Si yo presiono el interruptor de la luz en mi casa, la bombilla se tiene que encender. No hay tiempo para analizar el mercado, no se puede reunir el consejo de administración de una empresa y decidir que va a aumentar la producción porque la demanda ha aumentado en una cierta zona. Es un mercado instantáneo, hay que vigilar la producción en función de la demanda y tener centrales de reserva listas para proporcionar electricidad en caso de que sea necesario. Por eso es imprescindible un operador del sistema. La información de los precios y la demanda es aplicable a largo plazo, pero en el día a día el sistema tiene que ser gestionado.
  1. Transportista: tiene la función de transportar energía eléctrica, así como construir, mantener y maniobrar las instalaciones de transporte. Las redes de transporte son, en general, aquellas que tienen una tensión superior a 220.000 voltios. Para que nos entendamos, son las líneas de alta tensión. La legislación establece un único transportista, cuya figura recae también en Red Eléctrica de España. Las redes de trasporte constituyen un monopolio natural, por tanto, la legislación establece que cualquiera puede utilizar las redes de transporte pagando un peaje establecido por el Gobierno. El caso sería similar a las líneas de teléfono, que pueden ser utilizadas por cualquier otra empresa de telecomunicaciones previo pago de una tarifa mensual.
  1. Distribuidores: tienen la función de distribuir energía eléctrica, así como construir, mantener y operar las instalaciones de distribución destinadas a situar la energía en los puntos de consumo. Como norma general, las instalaciones de distribución son aquellas que tienen una tensión inferior a 220.000 voltios y, al igual que en el transporte, esta actividad constituye un monopolio natural. Del mismo modo, por tanto, las instalaciones de distribución pueden ser utilizadas mediante pago de un peaje.
  1. Comercializadores: son aquellas sociedades mercantiles que, accediendo a las redes de transporte o distribución, adquieren energía para su venta a los consumidores. Son, para entendernos, los que nos venden la electricidad en nuestras casas. Para nosotros son las cabezas visibles del sistema eléctrico, con los que interactuamos.
  1. Consumidores: son las personas físicas o jurídicas que compran la energía para su propio consumo. Es decir, todos nosotros.

La mejor forma de comprender el papel que cada uno juega en el sistema eléctrico puede que sea con una analogía. Imagine que yo planto patatas en una huerta de Asturias y usted compra mis patatas en un supermercado de Madrid. Está claro que yo soy el productor y usted es el consumidor, pero ¿qué sucede entre medias? Yo cosecho mis patatas y las llevo a un mercado mayorista de Asturias donde las subasto al mejor postor. Hay una autoridad que vigila la validez de las subastas, sería el operador del mercado, OMEL. Alguien me las compra y se las da a un transportista (Red Eléctrica) que las sube en un camión con destino Madrid. Para ello, el camión tiene derecho a circular por la autopista A-66 (línea de alta tensión), pero tiene que pagar los peajes de la misma. Cuando las patatas llegan a mercamadrid, un distribuidor las compra y las lleva al supermercado de mi barrio. El supermercado sería el comercializador, el vendedor último de las patatas, donde los consumidores finales compran. En esta analogía falta la figura del operador del sistema (Red Eléctrica) que, como hemos mencionado, no tiene demasiado sentido en otros mercados libres.

Lo más importante es comprender que, en el sistema eléctrico, hay actividades que están reguladas por ser un monopolio natural (transporte y distribución). No tiene sentido que cada empresa que venda electricidad tenga sus propias líneas de alta tensión, al igual que no tiene sentido que cada empresa de transporte por camión tenga sus propias carreteras. Hay otras actividades, en cambio, que están liberalizadas (producción y comercialización), si bien es cierto que la producción está intervenida de facto como mencioné más arriba. En próximos artículos veremos el funcionamiento del mercado eléctrico y cómo surge el déficit de tarifa al tener que repartir un dinero finito entre todos los actores del mercado.

El sr. Fernández Ordóñez es doctor en física nuclear.

En Libre Mercado

    Lo más popular

    Servicios