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Alemania, Finlandia y Holanda cierran filas: rescate sólo a cambio de cesión de soberanía

Los gobiernos de los tres países defienden las reformas estructurales como la única vía para salir de la crisis.

Angela Merkel ya tiene dos aliados fiables en los que confiar para solucionar la crisis de deuda que tiene en vilo a toda Europa. Frente a los cantos de sirena que llegan desde el sur del continente (y también de París), pidiendo a Berlín que afloje la cuerda de los países periféricos y les rescate cuanto antes, tanto el Gobierno finlandés como el holandés han mostrado su completo acuerdo con la postura alemana.

Los tres países Triple A (la máxima calificación) y con mejor salud de sus cuentas públicas de la Eurozona no están dispuestos a pagar la factura del derroche de otros. Por eso, han confirmado este viernes a través de una declaración conjunta sus condiciones: antes de poner un solo euro para salvar a Italia o España, estos países tienen que acometer las reformas estructurales que les permitan crecer y eliminar sus números rojos. Sólo entonces, con la seguridad que da una nueva regulación, están dispuestos a abrir la mano y apoyar a sus vecinos. Las promesas de estos no sirven a Merkel y a sus aliados. Ya ha pasado el tiempo de las palabras, lo que quieren son hechos.

Por eso, los Gobiernos de Finlandia y Holanda han mostrado su respaldo al acuerdo alcanzado entre Francia y Alemania para reformar los Tratados de la Unión Europea, al mismo tiempo que han afirmado que coinciden con la canciller alemana, Angela Merkel, en su oposición a la creación de eurobonos.

Los ministros de Finanzas alemán , holandés y finlandés mantuvieron este viernes un encuentro "muy positivo y cordial" para preparar para las próximas reuniones del Eurogrupo y del Ecofin, tras el que reconocieron que la Unión Europea y la eurozona se enfrentan a problemas "sin precedentes" y mostraron su satisfacción por la convergencia de opiniones que mantienen en muchos asuntos complejos.

En un comunicado conjunto, aseguraron que comparten una "fuerte convicción" en el futuro de la Unión Monetaria y en los beneficios que representa para sus miembros, aunque coincidieron en que para aprovechar todo su potencial se debe fortalecer la implementación de las reformas estructurales y la disciplina presupuestaria en los países más vulnerables, para así garantizar la estabilidad financiera. "Creemos firmemente que unas políticas económicas estructurales y presupuestarias mejoradas son claves para contribuir a la solución de la crisis de deuda soberana. Para llegar a una verdadera unión estable con reglas fiscales comunes, la aplicación automática de estas reglas y su cumplimiento legal es de suma importancia", inciden.

Lo pactado

Los tres gobiernos han acordado un texto que puede interpretarse como un anticipo de lo que intentarán aprobar en la próxima cumbre de la UE. Podría resumirse en cuatro grandes apartados:

- FMI y FEEF: El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEFF) o del Fondo Monetario Internacional (FMI) sólo ayudarán a los países periféricos bajo unas "estrictas condiciones". Aunque están de acuerdo en que es necesario disponer de dinero para superar los problemas de liquidez, no creen que esto deba significar un cheque en blanco. A este respecto, se mostraron convencidos de que a través de un mejorado FEEF y del FMI existe "ayuda suficiente" a disposición de los países más vulnerables. Además, los ministros de Finanzas de los tres países estudiaron posibles formas de mejorar los recursos del FMI, incluidos préstamos bilaterales a la institución o un aumento general de los recursos.

- Rescate a Grecia: respecto al pago del sexto tramo del primer rescate a Grecia, que será discutido en el Eurogrupo del próximo 29 de noviembre, subrayaron que es necesario evaluar si las garantías ofrecidas son suficientes para asegurar que se cumplen los objetivos del actual programa y del que acompañe al segundo rescate. Por ello, reclamaron a las autoridades griegas que preparen el intercambio voluntario de los bonos y pidieron tanto al Gobierno heleno como a la troika –la UE, el BCE y el FMI– que finalicen el nuevo programa "con condiciones estrictas" antes de finales de año.

- Gobierno común: Por otro lado, acordaron tratar con el resto de sus socios europeos la mejor manera de dar señales creíbles a los mercados de que están "fuertemente comprometidos con la estabilidad de la eurozona" y realizarán propuestas en este sentido al Eurogrupo. Además también discutieron sobre nuevos esfuerzos para lograr una consolidación presupuestaria más sostenible y robusta. Todo esto parece encaminarse hacia ese gobierno común en la UE que tanto tiempo lleva buscando Angela Merkel. De esta manera, los países de la Eurozona se comprometen a dejar parte de su soberanía en Bruselas o Fráncfort a cambio de disfrutar de la cobertura del paraguas alemán. Este control podría traducirse en homogenización fiscal, aprobación previa de presupuestos, control sobre finanzas públicas, unificación legislativa, etc...

- BCE: el organismo presidido por Mario Draghi podría ver incrementadas sus actuales funciones como resultado de todos estos cambios. De esta manera, los países fuertes de la UE estarían dispuestos a conceder más autonomía y capacidad de maniobra (también para la compra de bonos de los estados) al Banco Central Europeo si se cumplen antes las condiciones: reformas y cesión de soberanía a través de la reforma de los tratados.

De esta manera, se cumpliría uno de los deseos de los políticos de media Europa (que el BCE actuase como red de salvamento en el mercado secundario), pero siempre sujeto al cumplimiento de unos requisitos muy exigentes por parte de estos países que buscan la ayuda.

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