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El IFO alemán defiende el rescate privado de la banca española

El prestigioso instituto económico germano pide que los acreedores de bancos insolventes se conviertan en accionistas, evitando el rescate público.

Hans-Werner Sinn, presidente de Instituto IFO alemán, rechaza la propuesta de unión bancaria lanzada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el rescate público de los bancos españoles en problemas, tal y como acordó el Eurogrupo mediante un préstamo de hasta 100.000 millones de euros al Estado español. Como alternativa, defiende la posibilidad de poner en marcha el rescate privado de la banca, transformando deuda en acciones o, lo que es lo mismo, haciendo que los acreedores de las entidades insolventes se conviertan en accionistas.

En un reciente artículo, bajo el título ¿La unión bancaria europea?, Sinn alerta de varios riesgos derivados del rescate público de la banca:

En una ostensible violación del Tratado de Maastricht, la Comisión Europea ha ofrecido un plan de rescate tras otro a las economías europeas en problemas. Ahora no solo desea socializar la deuda pública con la introducción de eurobonos, sino también la deuda bancaria, proclamando una "unión bancaria".

Socializar la deuda bancaria, además de ser injusto, dará como resultado una futura asignación inadecuada de recursos. La socialización de la deuda bancaria a través de las fronteras implica que el costo de los créditos privados de un país se reduce artificialmente por debajo de las tasas de mercado, ya que el seguro (que asume la forma de swaps de incumplimiento crediticio) es proporcionado en forma gratuita por otros países. Por lo tanto, los flujos de capital desde el centro a la periferia continuarán por encima del monto óptimo, debilitando el crecimiento de Europa en su conjunto.

En cuanto al rescate concreto de la banca española mediante fondos europeos, señala lo siguiente:

Los bancos españoles especularon con un continuo aumento de los precios de los bienes raíces, que generarían grandes ganancias de capital a sus clientes. De hecho, a menudo prestaron a los propietarios más del 100% del valor subyacente de los inmuebles. Como compensación por el daño que causó su irresponsable comportamiento, recibieron 303.000 millones de euros en créditos adicionales del Banco Central Europeo y pueden esperar 100.000 millones más de ayuda por parte del Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (FEEF). Gran parte de ese dinero nunca será devuelto.

Por ello, propone como alternativa el rescate privado (bail-in) frente al rescate público (bail-out):

La capitalización de la deuda sería una forma mucho mejor de recapitalizar a los bancos. En vez de imponer los costos de las pérdidas del BCE y el FEEF a los contribuyentes europeos, los acreedores de los bancos podrían renunciar a parte de sus demandas a cambio de acciones de los propietarios de los bancos. La capitalización de la deuda rescata a los bancos sin rescatar a sus accionistas.

En teoría, los acreedores no perderían dinero, ya que sus reclamos a interés fijo se convertirían en acciones de los bancos de valor similar. Este sería el caso siempre que las pérdidas de los bancos fueran menores que su patrimonio. Una verdadera pérdida solo sería infligida a los acreedores de un banco si las pérdidas registradas por los créditos de hipotecas tóxicas excediesen el patrimonio del banco. Pero, aún en ese caso, sería mejor que sufriesen la pérdida los acreedores que los contribuyentes, ya que esto fomentaría una mayor cautela futura a la hora de prestar.

Socializar la deuda pública ya está implicando un riesgo para los países que aún se mantienen estables en la zona del euro. Hacer lo mismo con la deuda bancaria podría empujar a economías hasta ahora sólidas al abismo, ya que los balances de los bancos son mucho mayores que el volumen de la deuda pública.

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