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El Gobierno se juega los Presupuestos de 2015 a la carta de la recuperación

Las cuentas del próximo año dependen de que España crezca un 2% en 2015, lo cual es dudoso debido al frenazo europeo.

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Las cuentas públicas del próximo año dependen de que la recuperación económica que estima el Gobierno se cumpla de forma estricta. Ésta es la principal conclusión que se puede sacar del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2015 que ha aprobado el Consejo de Ministros este viernes.

Y el problema, en este caso, a diferencia de lo sucedido en 2013 y 2014, es que el viento podría empezar a soplar en contra. En este sentido, los PGE se asientan sobre unas previsiones de crecimiento, cuando menos, endebles, a la vista de cómo está evolucionando la zona euro y el conjunto de la economía nacional en los últimos meses.

Las claves presupuestarias del próximo ejercicio se encuentran en el nuevo cuadro macroeconómico 2014-2015 que acaba de presentar el Ministerio de Economía. El Gobierno revisa al alza las previsiones de crecimiento, de modo que el PIB subirá un 1,3% este año y un 2% el que viene, lo que supone una y dos décimas más, respectivamente, respecto a la estimación previa.

Asimismo, Economía considera que se crearán 622.000 empleos entre 2014 Y 2015, tras seis ejercicios continuados de destrucción de puestos de trabajo, y la tasa de paro bajará al 22,2% a cierre del próximo año, ligeramente inferior al porcentaje registrado a finales de la pasada legislatura (22,8%).

Es decir, las previsiones económicas mejoran. Hasta aquí el mensaje oficial que pretende transmitir el Ejecutivo. Sin embargo, lo que no dice el PP es que, en realidad, el reciente frenazo que ha empezado a sufrir la zona euro ha acabado enfriando las estimaciones de crecimiento para España, tal y como avanzó Libre Mercado. El Gobierno confiaba en que el PIB avanzara un 1,5% este año, pero, finalmente, se ha visto obligado a reducir este pronóstico al 1,3%.

Aún así, mantiene que España crecerá un 2% en 2015. Las dudas aquí radican en que se mantenga la desaceleración de Europa y, como consecuencia, se agrave la debilidad del sector exterior español.

Economía mantiene que el PIB de la zona euro subirá un 1,6% el próximo ejercicio, muy por encima del 1,1% que estima la OCDE. De hecho, los últimos indicadores disponibles apuntan que, tal y como admite el propio Banco Central Europeo (BCE), se acrecienta el riesgo de que Europa pueda recaer en una nueva recesión, a la vista del estancamiento que sufre Francia, la recesión de Italia y la debilidad de Alemania.

Y, en tal caso, el sector exportador se resentirá más de lo previsto inicialmente. Tanto es así que el Gobierno ya reconoce esta debilidad. Tal y como se observa en el anterior cuadro, el sector exterior restará al PIB un 0,1% en 2014 y tan sólo sumará un 0,2% en 2015, cifras muy alejadas del 0,6% y el 0,5% que preveía hasta ahora.

Sin embargo, el Gobierno confía en que el frenazo del motor exterior sea compensado con el repunte de la demanda interna, que, según el nuevo cuadro macro, subirá un 1,4% este año y un 1,8% el siguiente, frente al 0,7% y el 1,2% de la previsión anterior.

Estas cifras reflejan, en teoría, un radical cambio de rumbo en la economía española. Hasta ahora, tal y como afirmaba el Ejecutivo, la salida de la crisis vendría por el lado de las exportaciones y el impulso del sector exterior, pero en 2015 el crecimiento, en teoría, vendrá del lado de la demanda interna.

Esta previsión es, como mínimo, dudosa, debido al elevado endeudamiento que todavía presenta la economía española y, sobre todo, al hecho de que el modelo productivo nacional apenas ha cambiado su estructura durante los años de crisis.

Así, si el consumo interno aumenta, éste se materializará, muy posiblemente, en un incremento sustancial de las importaciones y no en un aumento de la producción nacional, tal y como ha sucedido en el primer semestre de 2014. Pero es que, además, los últimos indicadores del Banco de España muestran que el consumo interno también se desacelera.

Otro dato importante a tener en cuenta es la evolución del gasto público. En principio, se esperaba que el consumo de las Administraciones Públicas siguiera bajando en 2014 y 2015 (-1,3% y -1,9%, respectivamente), pero, finalmente, dicho gasto subirá un 0,2% este año y apenas caerá un 1% el siguiente, según el cuadro que incluyen los nuevos Presupuestos.

El principal problema de que el gasto público se mantenga o incluso crezca es que su financiación se complicará en caso de que los ingresos del Estado sean inferiores a los previstos. Aunque los detalles presupuestarios se conocerán el próximo martes, cuando el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presente en el Congreso los PGE, lo relevante en este ámbito es que el Estado estima que la recaudación fiscal subirá un 5,4% en 2015, hasta superar los 186.000 millones de euros.

Y ello, gracias a la positiva evolución de los ingresos en el Impuesto de Sociedades, que subirán un 20,4% interanual (casi 4.000 millones extra), y en el IVA, con un avance del 7,2% -otros 4.000 millones extra-.

Esto significa que el Gobierno confía en que el mayor crecimiento económico se traducirá en un aumento sustancial tanto de los beneficios empresariales como del consumo nacional. Pero este pronóstico de ingresos solo se cumplirá si, finalmente, el PIB crece el 2% que calcula el Gobierno.

Por el contrario, el gasto, que es la única partida cuya evolución sí depende directamente de la voluntad del Ejecutivo, seguirá aumentando. Por el momento, el Gobierno ya ha anunciado que en 2015 subirá las pensiones al menos un 0,25%, elevará la oferta de empleo público -incrementando la tasa de reposición del 10% al 50%- y devolverá parte de la extra suprimida en 2012 a los funcionarios, entre otras medidas. Además, si el crecimiento es inferior al previsto, el gasto en prestaciones también será superior al que prevén los PGE.

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