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Nao, el robot terapeuta que ayuda a curarse a los más pequeños

Dos jóvenes españoles idean una nueva forma de ayudar a los niños a realizar sus ejercicios de rehabilitación de una forma dinámica y divertida. 

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Dos jóvenes españoles idean una nueva forma de ayudar a los niños a realizar sus ejercicios de rehabilitación de una forma dinámica y divertida. 
Jose Carlos Pulido (derecha) y Jose Carlos González (izquierda), impulsores del proyecto | Nao Therapist

Los períodos de rehabilitación suelen ser procesos largos y dolorosos que pueden hacerse muy cuesta arriba, sobre todo para los más pequeños. Además, la rehabilitación, que está presente en muchos campos de la medicina, no siempre tiene la misma duración ni intensidad. Hay personas que necesitan rehabilitación toda su vida. Es el caso de todos aquellos que padecen, entre otras enfermedades, parálisis cerebral.

Dos estudiantes de doctorado de la Universidad Carlos III (UC3M), José Carlos Pulido y José Carlos González, han querido ayudar a la rehabilitación motriz de los más pequeños con Nao, un robot terapeuta, interactivo y autónomo que replica cualquier movimiento y que, además, ayuda a que se ejecuten correctamente. Un gran proyecto que ha sido reconocido con el tercer premio Santander YUZZ "Jóvenes con Ideas". El programa, promovido por Banco Santander, pretende apoyar y estimular el espíritu emprendedor universitario con formación y asesoramiento gratuito durante el periodo de desarrollo de los proyectos.

El Proyecto Therapist, que estaba centrado en la rehabilitación robótica, fue el inicio de todo. Uno de los investigadores, José Carlos Pulido, ha hablado con Libre Mercado para contarnos todo sobre este gran proyecto empresarial-social.

- ¿Cómo empezó todo? ¿Tenéis alguna relación con el mundo de la rehabilitación?

- Todo empieza con una idea de la Universidad de Málaga. Querían construir un robot, pero aquí, en la UC3M, Nao ya estaba construido. Nosotros habíamos hecho evaluaciones y nos dedicábamos más a la inteligencia artificial, a la parte del software.

Así se inicia el Proyecto Therapist. Estaba centrado en rehabilitación robótica y la Universidad de Extremadura, la Universidad de Málaga y el hospital Virgen del Rocío de Sevilla eran quienes formaban parte de ello. Ofrecieron el soporte terapéutico y se probó en una de sus plataformas. Les gustó mucho. Había un presupuesto asignado y una duración determinada pero, para nosotros, se quedaron muchas cosas en el tintero. Queríamos más.

- ¿ A qué se dedica Nao actualmente? ¿Habéis empezado un nuevo proyecto?

- A pesar de que el proyecto Therapist había finalizado, decidimos seguir por nuestra cuenta. Seguimos desarrollando y evaluando la plataforma. Nuestro objetivo era una evaluación más a largo plazo ya que en el hospital de Sevilla solo estuvo operativo cuatro meses. Durante este tiempo, se pudo estudiar cómo se comportaban los niños, qué necesidades tenían y cómo funcionaba todo. Muchos niños querían volver a utilizar el robot. Los resultados fueron muy buenos.

Actualmente, fundaciones y asociaciones nos han propuesto colaborar. Una de ellas es la nueva línea de proyecto con la Universidad Europea que consiste en integrar a Nao en un campamento de rehabilitación para niños con parálisis cerebral que se abrirá en España.

- ¿Cómo funciona el robot? ¿Qué puede hacer?

- El robot es un coach, un entrenador personal. Ejecutará, con total normalidad, una serie de posturas recetadas previamente por un rehabilitador o persona especializada. Se hacen en función del paciente y de sus capacidades y necesidades. Los niños, por imitación, interactuarán con el robot. Además, el sistema permite detectar si el paciente está realizando las posturas correctamente. No se limita a decir "haz los ejercicios", también los verifica.

En caso de no hacerlo correctamente, el robot lo indicará. "Tienes el brazo derecho mal", es lo que dirá Nao para ayudar al paciente a corregir. Si aún así no consigue corregirlo, imitará la postura errónea: "Estás haciendo esto y no es así". Todo es en tiempo real. Los ojos del robot cambiarán de tonalidad en función de cómo lo esté haciendo el paciente.

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Dos robots Nao

- ¿Qué necesita el robot para funcionar?

- La idea principal es que sea totalmente autónomo. Una plataforma gráfica sencilla permitirá diseñar a los terapeutas las sesiones para cada día y de cada paciente. De momento solo se ha implantado con terapeutas y necesita algo más de soporte del que nos gustaría.

Es cierto que el coste del robot es algo elevado y la mayoría de las familias no pueden costearlo. Se podría coger un robot de las mismas características, más económico, que replicase la mistas funciones. También podría ser un servicio ofrecido por el hospital, hay muchas posibilidades. Además, un robot y un portátil es lo único que se necesita para hacerlo funcionar. Todo cabe en una maleta.

- ¿En qué fase del proyecto estáis?

- Actualmente estamos trabajando en nuestras tesis doctorales y desarrollamos el proyecto en la misma línea. Pertenecemos al departamento de informática del área de Inteligencia Artificial de la Universidad Carlos III y, más concretamente, al grupo de planificación y aprendizaje, PLG. Estamos enfocados a la adaptación al usuario y a la posterior evaluación. Todas las colaboraciones son fundamentales para poder llevar a cabo estas evaluaciones del proyecto. Cuando se empiece a hablar de clientes y el producto llegue al mercado necesitaremos evaluarlo todo y tener un producto más cerrado.

- El robot está dirigido al trabajo con niños, ¿podría enfocarse a otras edades?

- Nao Therapist está dirigido a niños desde el primer momento pero podría cambiar. Los enlaces que puede tener un niño con un robot son mucho más fuertes que los que pueda tener un adulto. El otro día se lo mostraba a mis abuelos y su respuesta fue "pues esto me vendría muy bien". Una muestra inequívoca de lo que puede ayudar un robot como este al día a día de las personas que necesitan rehabilitación.

No habría ningún problema, solo tendríamos que adaptar la forma de comunicarse del robot, los ejercicios y la dinámica. Lo complicado es, sobre todo, que el robot lleve las sesiones de forma autónoma. Que el terapeuta pueda irse de la sala dejando al robot interactuando con el paciente sin ninguna preocupación.

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