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Lola, el euro y la libertad

La adopción del euro ha significado para España el mayor período de estabilidad monetaria en casi un siglo.

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Nací en Buenos Aires. Desde el día de mi nacimiento hasta que cumplí 19 años, la inflación en Argentina fue, en promedio, de 153% anual. Para ese momento, ya había tenido que aprender los rudimentos de la especulación financiera. Si creía que el precio del dólar iba a subir, invertía mi modesto salario de recadero en la compra de dólares en el mercado negro (es decir, en cualquier esquina). A medida que necesitaba el dinero, los iba vendiendo. Si pensaba que su cotización iba a caer, hacía un depósito a una o dos semanas de plazo, con la expectativa de que los intereses a cobrar me permitieran maximizar la cantidad de dólares.

Mi sobrina Lola nació en marzo de 1999, dos meses después del lanzamiento del euro (aunque los billetes comenzaron a circular en enero de 2002, ya en 1999 el euro empezó a utilizarse como unidad de cuenta). En sus primeros 19 años de vida, que equivale a decir desde que existe el euro, la inflación en España fue, de media, de 1,9% anual.

Pese a todas las críticas que se le quieran hacer y pese a la política monetaria "audaz" (por calificarla de algún modo) del BCE, que navega por aguas desconocidas, la realidad es que la adopción del euro significó para España el mayor período de estabilidad monetaria en casi un siglo.

¿Qué quiere decir "el mayor período de estabilidad monetaria en casi un siglo"? Que el control de la inflación es la mejor política social, pues protege el valor de salarios, pensiones y ahorros. Que los tipos de interés son más bajos (entre otras cosas, porque se eliminó el riesgo de devaluación frente al marco alemán y otras monedas), reduciendo a familias, empresas y autónomos el coste de financiarse. Que pueden firmarse contratos a largo plazo, sin temor a que ocurran despropósitos como la llamada "renta antigua". A todas esas cosas que nos dio el euro hay que añadir otra, quizá aún más grande: nos evitó una política monetaria con el "sello ZP", algo que nunca podremos terminar de agradecer. ¿No siente escalofríos el lector solo de imaginar que Pedro Sánchez, además de todo, podría influir en la política monetaria? De eso también nos protege el euro.

En lugar de proponer soluciones que la gente no entiende (abolir el BCE, patrón oro, libertad monetaria, etc.) a problemas que no existen (la inflación), creo que los liberales haríamos mejor en apreciar las ventajas que ya nos reporta el euro. Incluso desde un punto de vista liberal. Por caso, el euro terminó con el más injusto y negativo de los impuestos, el mismo que castiga al que ahorra y premia al que se endeuda: la inflación. El euro también terminó con las confiscaciones discrecionales del Estado a los patrimonios de familias y empresas: las devaluaciones (eso que algunos creen un medio para "ganar competitividad").

No es casual que la izquierda radical tenga entre sus sueños más preciados el sacar a España del euro. Recuperando una política monetaria "nacional", el gobierno multiplicaría su poder sobre los ciudadanos, pudiendo llegar a empobrecerlos y aislarlos del mundo. No es ciencia ficción: tal es exactamente el "logro" de la política monetaria "bolivariana", la misma que el partido Podemos desea aplicar aquí.

Para que se entienda bien: una cosa es criticar la política monetaria del BCE (cosa que comparto); otra distinta es concluir que el euro es un fracaso. No: España ha ganado y gana mucho gracias a ser parte del euro, aún con los errores de diseño y de políticas que se quieran señalar. ¿Cuál es el mayor éxito del euro? Que hablando de la reciente devaluación del peso argentino y su impacto sobre el IPC, una estudiante educada y aplicada, mi sobrina, me pregunte con sorpresa: "¿Qué es la inflación?".

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados (@diebarcelo)

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