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Manuel Fernández Ordóñez

La necedad ecologista que será recordada en la historia

Tuvimos la osadía de plantear cerrar nuestras centrales nucleares, que producen más del 20% de la electricidad en España mientras se mantenían las centrales de gas que compramos a las dictaduras.

Tuvimos la osadía de plantear cerrar nuestras centrales nucleares, que producen más del 20% de la electricidad en España mientras se mantenían las centrales de gas que compramos a las dictaduras.
Logotipo de la compañía Gazprom en un edificio administrativo de Moscú (Rusia) | Alamy

Podemos pretender vivir de espaldas a la realidad. Desafortunadamente, esta experiencia suele ser efímera y dolorosa. Durante mucho años, hemos vivido el espejismo de la seguridad energética, un bien que hemos dado por sentado, algo que hemos llegado a considerar un derecho. Y no lo es, nos puede ser arrebatado porque, simple y llanamente, nuestra seguridad energética depende de otros.

No se trata exclusivamente del conflicto entre Rusia y Ucrania. Éste únicamente nos ha hecho ser más conscientes de la realidad. Se trata de la ausencia de una política energética con objetivos claros, de las estrategias cortoplacistas propias de las dinámicas electoralistas y del hecho de vivir, de nuevo, de espaldas a la realidad de los orígenes mismos del progreso económico: unas instituciones que fomenten la libertad y una energía barata.

La política común de la Unión Europea (y de otros países) ha venido moviéndose en arenas movedizas estos últimos años. Con la política climática como única punta de lanza, las inversiones multimillonarias en energías renovables crearon en la opinión pública una falsa sensación de que el problema estaba resuelto. Con Alemania como ejemplo, la política energética de España se dejó arrastrar por los cantos de sirena de que un mundo 100% renovable era posible en un corto periodo de tiempo. Se nos prometió que estábamos en el camino correcto y, desde el ministerio creado ad hoc para tal tarea, se postuló un Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que mantenía el gas como base estratégica de la generación de electricidad en España. Tuvimos incluso la osadía de plantear el cierre de nuestras centrales nucleares, que producen más del 20% de la electricidad en España sin emitir CO2 mientras se mantenían las centrales de gas (que compramos a dictaduras de medio mundo). Qué enorme se vislumbra ahora este error en toda su magnitud.

La realidad nos dice que las próximas décadas estarán dominadas por los combustibles fósiles a nivel internacional. Es un hecho. El consumo de carbón, gas y petróleo seguirá siendo mayoritario hasta 2050 (y muy probablemente, más allá). Sin embargo, en un ejercicio de necedad por el que seremos recordados en la historia, nos creímos que habíamos conquistado el futuro. Olvidando lo que nos ha permitido alcanzar nuestros enormes niveles de riqueza, dejamos que el ecologismo y otras corrientes nos convencieran de que los combustibles fósiles no eran ya necesarios. Comenzamos entonces una irracional persecución que se ha dado la vuelta y nos ha cogido por la espalda.

Pusimos impuestos a las emisiones de CO2, hicimos listas de las tecnologías malditas, penalizamos los créditos a empresas de combustibles fósiles y creamos un clima de rechazo social que ninguna empresa occidental (que se debe a sus accionistas y la opinión pública) puede aguantar. Así es como esas empresas han disminuido sus inversiones en exploración de nuevos yacimientos y nuevas tecnologías y han empezado a migrar hacia modelos energéticos socialmente aceptables, porque les hemos "ordenado" que lo hicieran. ¿Y saben lo que sucede? Que esto nos deja en manos de los sátrapas que no se deben ni a la opinión pública ni a sus accionistas y que, llegado el momento, pueden jugar al innoble arte de la extorsión. Y entonces es cuando la realidad nos pone en nuestro sitio.

Hace un año, el gas estaba a 16€/MWh y mientras escribo estas líneas, ha rozado los 200€/MWh. Hace un año, los derechos de emisión de CO2 en Europa estaban a 30€/tonelada y la semana pasada estaban a 100€/tonelada. Hace un año, el barril de petróleo estaba a 55 dólares y hoy está a 112 dólares. Hace un año, el mercado mayorista de electricidad estaba a 45€/MWh y hoy está a 341€/MWh. Hace un año, la inflación interanual era del 0,5% y hoy es del 7,4%. ¿Necesitan que les haga un mapa?

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