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Diego Barceló Larran

¿Pacto de rentas? Otra crisis que pilla al Gobierno con un plan inútil

Pedro Sánchez y su banda hacen de cuenta que la realidad no existe, confiando en que algo les salvará.

Pedro Sánchez y su banda hacen de cuenta que la realidad no existe, confiando en que algo les salvará.
Pedro Sánchez, visita en Guadalajara este jueves la base operativa del Grupo Especial de Operaciones (GEO) | EFE

El gobierno de Pedro Sánchez está pensado para los golpes de efecto, la propaganda y la lenta pero continua imposición de una agenda ideológica. La realidad, para este gobierno, es algo que ocurre fuera de sus despachos pero que no va con ellos. Por eso, cuando surgen crisis, Pedro Sánchez y sus ministros quedan por completo descolocados.

Ya ocurrió con la pandemia. Pedro Sánchez alentó las manifestaciones por el 8 de marzo, luego se inventó un "comité de expertos", y obligó a uno de los confinamientos más duros, golpeando innecesariamente la economía. El gobierno cometió mil y un "errores" (compra de material defectuoso, subestimación del número de fallecidos, etc.), dijo estupideces ("hemos derrotado al virus", anunció Sánchez en julio de 2020) y hasta aprovechó para favorecer a amigos con dinero del contribuyente (rescate a la aerolínea "estratégica" Plus Ultra).

La guerra en Ucrania vuelve a sorprender al gobierno que, al igual que los "burócratas eco-friendly" de Bruselas, no preparó un plan de contingencia para saber cómo reaccionar. Una vez más, pagamos la falta de preparación de nuestros dirigentes que, entre las mil lecturas que no hicieron u olvidaron, está la del cardenal Richelieu, que enseña que "los problemas son de dos tipos: cuando se prevén, fáciles; cuando no, insolubles".

El Plan Nacional de Respuesta al Impacto de la Guerra anunciado en el Congreso no es más que un título. Apenas se proponen un "pacto de rentas" (algo inútil que solo sirve para satisfacer la vocación intervencionista del gobierno) y distintas rebajas temporales a cargos que gravan el precio de la electricidad (cosa que está bien, pero es solo un parche).

Lo cierto es que una economía que ya estaba "cogida con alfileres", enfrenta ahora un contexto más complicado. Pero el gobierno, lejos de lanzar un plan económico para enfrentar las nuevas dificultades, sigue a lo suyo. Por ejemplo, en los últimos días aprobó un anteproyecto de movilidad "sostenible" y acordó el reparto del dinero para pagar el "bono joven". Cosas que se suman al reciente incremento del salario mínimo (esos mil euros equivalen a casi el 70% del salario medio de las pequeñas empresas) y a las contrarreformas laboral y previsional, cada una de las cuales también incrementa los costes de invertir y trabajar en España.

Pedro Sánchez y su banda hacen de cuenta que la realidad no existe, confiando en que algo les salvará. Llámese vacunas, fondos europeos, activismo monetario del Banco Central Europeo o lo que fuera. Una actitud temeraria e irresponsable, que se pagará con mayor sufrimiento económico del que exige el momento.

El gobierno tendría que estar tomando ya mismo medidas para el corto y el largo plazo. En lo inmediato, por ejemplo, rebajar 5 puntos el Impuesto de Sociedades y anunciar que no se subirá ni creará ningún impuesto; cambiar la forma de cálculo de la tarifa eléctrica (para que todo no se pague según la fuente energética más cara) y anunciar un profundo recorte del gasto público improductivo. También podría poner en marcha una reforma largamente desoída: rebajar las cotizaciones sociales, compensando (al menos una parte de) la pérdida de ingresos gravando con IVA a productos ahora exentos. Crear, con efecto inmediato, un salario mínimo para menores de 19 años que sea un 40% inferior, y otro para menores de 26 años, un 25% más bajo, en ambos casos, que el SMI general (eso ya existió en tiempos de Felipe González y existe hoy, por ejemplo, en Reino Unido).

Pensando en el mediano y largo plazo, comenzar ya los pasos para que se pueda explotar mediante la técnica de "fracking" el gas que hay en España, así como para construir al menos dos nuevas centrales nucleares. Anunciar la disposición a vender todas las acciones de empresas que tiene el estado a través de la SEPI (Enagás, REE, Indra, IAG, Airbus, etc.) y abrir en bolsa el capital de Loterías, para amortizar deuda pública con todo lo que se recaude.

Estas son apenas unas pinceladas que no constituyen un plan completo. Solo intento mostrar ejemplos de lo que podría hacer el gobierno para acercarnos a la estabilidad económica y, con ella, maximizar la actividad y el empleo, en un contexto difícil. Podemos apostar a que el gobierno no hará nada semejante. Pero, al menos, sabremos quiénes serán los culpables de que la situación económica y social pueda complicarse mucho más de lo que podemos imaginar.

Diego Barceló Larran es director de Barceló & asociados(@diebarcelo)

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