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La burda manipulación de Joe Biden sobre la inflación

Tras ligar la subida de precios a la "codicia empresarial" o los "conglomerados cárnicos", ahora culpa al COVID y a Putin.

Tras ligar la subida de precios a la "codicia empresarial" o los "conglomerados cárnicos", ahora culpa al COVID y a Putin.
United States President Joe Biden participates in the 2022 White House Easter Egg Roll at the White House in Washington, DC on Monday, April 18, 2022. Credit: Chris Kleponis / CNP | Cordon Press

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha reconocido al fin el grave problema de inflación que sufre la economía de su país. Sin embargo, en el mensaje que ha compartido a través de su cuenta de Twitter no ha asumido su responsabilidad por lo que está pasando con los precios, sino que ha culpado al coronavirus y a Vladimir Putin de la subida generalizada de los precios.

Para ser precisos, el mensaje que ha compartido Biden viene a decir lo siguiente:

Sé que las familias están lidiando con el aumento de los precios. Crecí en una familia en la que, cuando subía el precio de la gasolina, lo notábamos. Quiero ser absolutamente claro a este respecto: si los precios están altos es por el COVID y por Vladimir Putin.

En cierto sentido, Biden ya empezó a reconocer en diciembre que la subida generalizada de los precios era un problema, pero su discurso de entonces culpó a la "codicia empresarial" y los "conglomerados cárnicos" del aumento del IPC.

El problema de inflación empezó hace un año

Evidentemente, esto no puede estar más lejos de la realidad. No hay que olvidar que la invasión rusa de Ucrania comenzó en febrero de 2022, de modo que, si la inflación se explicase por este motivo, los precios se habrían mantenido estables hasta entonces. Sin embargo, la cruda realidad es que Estados Unidos lleva desde abril de 2021 lidiando con un entorno de precios altos. Por lo tanto, hace casi un año que este es un problema real, por mucho que Biden solo lo haya admitido ahora.

Para ser precisos, el IPC subió por encima del 4% en abril de 2021, se situó por encima del 5% apenas un mes después, rebasó la barrera del 6% en octubre del pasado ejercicio y escaló al 7% al final del curso. Los datos de enero y febrero de 2022 han situado el IPC en niveles del 7,5% y del 7,9%. Por lo tanto, antes de que Putin iniciase la guerra, los precios ya se situaban en los niveles más altos de las cuatro últimas décadas.

Del mismo modo, aunque Biden incluye el coronavirus entre las causas que han empujado al alza los precios, lo cierto es que la pandemia ha afectado a buena parte del globo, pero no todos enfrentan un problema de la inflación. En Japón, por ejemplo, el IPC observado en el primer trimestre del año ha sido inferior al 1%, a pesar de que la pandemia también ha golpeado al país asiático con dureza. De igual modo, podemos ver que, aunque la situación en Francia no es para tirar cohetes, su IPC es un 50% inferior al de Estados Unidos. Por otro lado, en Israel se están dando subidas de precios del 3%, mientras que en Australia se observa una situación parecida. De modo que, revisando la situación del resto de la OCDE, no faltan ejemplos de economías donde, a pesar del coronavirus, los precios están muy por debajo de los niveles que se están observando en Estados Unidos.

La inflación es un fenómeno monetario

En última instancia, el problema con la argumentación de Biden es que revela un total desconocimiento del funcionamiento de la inflación. Las subidas generalizadas de los precios son imposibles en un contexto de estabilidad monetaria, por el simple hecho de que, cuando no hay más moneda en circulación, la subida en el precio de algunos bienes se ve compensada por el abaratamiento de otros. En la Eurozona tuvimos un buen ejemplo de ello entre 2013 y 2015, cuando el Banco Central Europeo redujo significativamente el tamaño de su balance y el IPC observado a cierre de año en España fue del 0,3%, del -1% y del 0% a lo largo del trienio analizado.

¿Qué ha ocurrido en Estados Unidos? Si repasamos el crecimiento de la masa monetaria (M3), podemos ver que en 2020 crecía a tasas superiores al 25%, mientras que en 2021 siguió aumentando por encima del 20% durante buena parte del año. Esa subida es coherente con el fuerte aumento observado en el balance de la FED. Por lo tanto, en la medida en que hay mucho más dinero en circulación, los precios están experimentando una subida importante, con el consecuente golpe al poder adquisitivo de las familias.

En este sentido, teniendo en cuenta que Biden tira de memorias familiares para justificar su supuesta comprensión de esta problemática, vale la pena recordar que fue precisamente un gobierno demócrata, presidido por Jimmy Carter, el que terminó admitiendo que su política de gasto financiado a golpe de expansión monetaria estaba provocando la subida sistemática de los precios.

En este sentido, el nombramiento de Paul Volcker como responsable de la Reserva Federal supuso un punto de inflexión, puesto que los tipos de interés fueron a más y el balance del banco central fue a menos. Si a esto le sumamos la mayor estabilidad presupuestaria observada en los años de Ronald Reagan, lo que ayudaba a contener la emisión de moneda, encontramos por qué fue posible embridar el problema de los precios crecientes.

Pero, puestos a hacer memoria, el Premio Nobel de Economía, Robert J. Shiller, recuerda en su último libro, Narrativas económicas, que la izquierda de los años 70 también vinculó la inflación a la "codicia" de los empresarios o a la mano negra de agentes extranjeros como la propia Rusia o los países productores de petróleo de Medio Oriente.

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