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De las rotondas y los aeropuertos fantasma al metaverso: los nuevos despilfarros políticos

"Se está utilizando la tecnología de manera efectista, como fin, en lugar de como instrumento para resolver problemas reales", alerta Gómez-Obregón.

"Se está utilizando la tecnología de manera efectista, como fin, en lugar de como instrumento para resolver problemas reales", alerta Gómez-Obregón.
Jaime Gómez-Obregón, durante una conferencia. | Congrés Govern Digital

El despilfarro del dinero del contribuyente no sorprende a casi nadie en España. Políticos de todas las siglas traicionan a diario su compromiso de servicio público contribuyendo a perpetuar una Administración, no solo sobredimensionada, sino además poco transparente con la gestión del erario. Sin embargo, mientras que hace años los representantes públicos dilapidaban el presupuesto en obras e infraestructuras de escasa utilidad, a día de hoy han encontrado en la digitalización una vía si cabe más rápida y sencilla para conseguir el aplauso del ciudadano mientras este mismo es esquilmado.

A este respecto, el silencio de las instituciones y los medios de comunicación, a menudo explicado por el desconocimiento entorno a las innovaciones digitales, contrasta con la actitud fiscalizadora de ciudadanos de a pie dispuestos a dar la batalla por la transparencia de las administraciones públicas. Este es el caso de Jaime Gómez-Obregón, un programador y hacker cántabro que lleva más de 2 años destapando el despilfarro en decenas de proyectos gubernamentales: "Estaba hastiado de cómo funcionan las cosas en la Administración, de la opacidad, las corruptelas, así que decidí aplicar lo que yo sé hacer al mundo del sector público", reconoce en una nueva conversación con Libre Mercado.

Sobre esta reciente andadura, el informático no niega el miedo inicial a que su labor fiscalizadora fuera tomada como un ataque, como algo destructivo. "Yo no busco atacar a la Administración, yo quiero que las cosas cambien, que mejoren", afirma. En esencia, reconoce que nunca le ha interesado las batallas políticas: "Carezco del cromosoma de la ideología, de los partidos. Cuando yo saco cosas de la Casa Real, o del Gobierno de Navarra o de algún ayuntamiento, no lo hago con una intencionalidad política. El Rey, o el gobierno, como institución, sea quien sea quien lo ocupe en este momento, creo que tiene que funcionar de manera más transparente y que ciertas prácticas tienen que desaparecer", sentencia el hacker.

El hallazgo más paradigmático

Preguntado por su hallazgo más relevante, Gómez-Obregón destaca por encima del resto el caso del proyecto Smart Turismo, lanzado por el ayuntamiento de Lepe. Se trataba de un plan dotado de 200.000 euros cofinanciados por fondos FEDER europeos, "vendido en los medios de comunicación como un proyecto de transformación digital, como algo que iba a traer progreso y a cambiar el municipio a mejor", indica el experto. "Pasados tres años me puse a leer el pliego de prescripciones técnicas de 160 folios y a auditar el proyecto, que estaba públicamente accesible. Entonces encontré que este no había funcionado nunca y que tenía innumerables defectos técnicos".

"Fue un dispendio, no valió para nada que no fuera la foto de los políticos. Se dilapidaron 200.000 euros de fondos públicos y no se había dado cuenta nadie, ni la entidad que financiaba con cargo a los fondos FEDER, ni la Unión Europea, y ni siquiera el propio ayuntamiento", recalca el hacker cántabro, reconociendo que muchos proyectos de digitalización se anuncian con fuegos artificiales, se utilizan para hacer mera propaganda, luego se meten en un cajón y a nadie le importa.

La histeria del metaverso

"Yo lo que percibo es que las administraciones se siguen subiendo a este tren que descarrilla, a proyectos que son humo. Se está utilizando la tecnología de manera efectista, como fin en sí mismo, en lugar de como instrumento para resolver problemas reales", recalca Gómez-Obregón a Libre Mercado. Como ejemplo, indica estar viendo con terror lo que está sucediendo "con la nueva histeria del metaverso". Al respecto, cree que estos entornos tienen todo el sentido cuando hablamos de sectores como los videojuegos y redes sociales, pero ninguno para la administración pública: "Al ciudadano no le aporta nada. Pero es guay, moderno, y encima salimos en el periódico".

Como último ejemplo de este boom, el ingeniero destaca el anuncio del gobierno de Navarra sobre su adopción del metaverso. "Yo lanzo esta reflexión: si fuera un vecino navarro, ¿qué me aporta el metaverso?"

"Si me quiero reunir con un consejero, puedo hacerlo por teléfono o por videoconferencia. Estos 2 canales ya existentes me proporcionan todo lo necesario para interlocutar con alguien en el gobierno. Pero ahora han desplegado un tercer método: el metaverso. ¿Esto qué me aporta? Parece que la respuesta del gobierno navarro es que puedes mover cosas".

Ante el absurdo plan del metaverso navarro, el informático lanzó una campaña en redes sociales y habilitó un programa informático para rastrear la actividad real del proyecto. Desde entonces, reconoce que "pese a que el metaverso de Navarra estaba renqueando, la protesta que lazamos lo ha convertido en viral. Mucha gente entra solo por curiosidad, o para vacilar, por ejemplo, poniéndose nombres de broma".

Debido a la repercusión de la crítica campaña lanzada por el hacker, el propio gobierno navarro le respondió: "Dicen que su objetivo con el metaverso es ser pioneros, llegar los primeros a esta nueva tecnología. Pero, como ciudadano, creo que quien tiene que apostar por ello y asumir los riesgos es la iniciativa privada, no que se asuman riesgos con el dinero del contribuyente", sentencia. "Yo lo asemejo a los efectos de las drogas: hay gente que es rehén del marketing de la industria tecnológica, que se creen todo y se lanzan a estas piscinas sin agua. Todo ello mientras los trámites más básicos de la administración electrónica son muy complicados, una auténtica yincana", denuncia el experto.

El despilfarro se digitaliza

Tras un tiempo auditando los proyectos de digitalización lanzados por las administraciones, Gómez-Obregón se ha dado cuenta de que el modelo de despilfarro ha mutado en los últimos años. "Antes, en las épocas que había exceso de recursos, lo que se hacía era invertir en aeropuertos vacíos, carreteras que nadie transita, infraestructuras abandonadas, rotondas en mitad del desierto… Y ahora vemos todo eso como un fósil de los años de excesos. Lo que yo estoy observando, y me preocupa, es que está habiendo una transición desde esas obras de ingeniería civil, hacia la ingeniería de software", alerta el informático.

Y aquí es donde el experto detecta el mayor problema: "Estos nuevos proyectos no te dejan el fósil. El metaverso, cuando lo meten en el cajón a los dos días, nadie lo va a echar en falta, nadie va a ver el cadáver. El despilfarro no es tan evidente como ver un aeropuerto sin aviones. Este dispendio, por tanto, tiene un riesgo mayor".

¿Hay solución?

Ante este nuevo y peligroso modelo de despilfarro y corrupción, Gómez-Obregón considera que los medios de comunicación miran para otro lado: "No preguntan a los políticos por los proyectos ni hacen una lectura comparada con otros proyectos parecidos que han fallado", critica. Sin embargo, el hacker considera que "tiene que haber una respuesta. Si un político lanza una magufada, y los medios lo aplauden, tiene que haber un contrapeso crítico, desde la ciudadanía, que lo cuestione".

Para el experto, la escasa transparencia de la Administración tampoco ayuda. "Todas las leyes dicen que las contrataciones, licitaciones o subvenciones públicas son abiertas y transparentes a todo el mundo. Pero hace falta ser MacGyver para poder descargar todo ello y poder trabajarlo. Hay que dedicar meses de trabajo y tener un profundo conocimiento de la tecnología para encontrar la grieta que han dejado abierta para acceder a la información".

Ante esta situación, el hacker no se quedó de brazos cruzados: "Encontré algunas de estas grietas y publiqué la información encontrada", declara, refiriéndose a la liberación de la Base de Datos Nacional de Subvenciones.

Así que, para acelerar la investigación de esta y otras bases de datos, decidió crear un portal de colaboración en la red social Discord: "Pensé que íbamos a ser 20 o 30. Pero esa misma tarde éramos más de 300. Por la noche, 600. Al día siguiente, 1600", afirma el ingeniero. Aún así, reconoce que el inesperado éxito de convocatoria ha desbordado su capacidad para coordinar a todos, por lo que el proyecto se encuentra aún en una fase inicial hasta que pueda vertebrase adecuadamente. "Tengo la idea de retomarlo y continuar", se compromete el experto.

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