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Diego Barceló Larran

Pablo Iglesias y la meritocracia comunista

Los individuos tienen distintas inclinaciones, gustos, aptitudes, voluntad, entre otras diferencias, porque cada individuo es único.

Los individuos tienen distintas inclinaciones, gustos, aptitudes, voluntad, entre otras diferencias, porque cada individuo es único.
El exvicepresidente del Gobierno y exlíder de Podemos, Pablo Iglesias. | Europa Press

"Ningún ejemplo de superación individual puede justificar la desigualdad social y la falta de políticas que compensen la desventaja con la que parte cualquiera que nace en una familia humilde", dijo hace pocos días el exvicepresidente comunista Pablo Iglesias, hablando de la "meritocracia". Amplió su idea diciendo, por ejemplo, que el "75% de los cien más ricos de España lo son por haber heredado", a lo que no atribuyó mérito alguno. Es notable la capacidad de Iglesias para condensar en pocas palabras tantas tergiversaciones.

Comencemos por lo obvio: todos en España tienen derecho a estudiar de manera gratuita hasta la secundaria inclusive; múltiples becas permiten también hacerlo en la universidad. Además, hay un sistema universal y gratuito de salud. Solo con estos dos elementos, que ningún partido político quiere desmontar, es falso hablar de "falta de políticas que compensen la desventaja con la que parte cualquiera que nace en una familia humilde".

El problema no es que en España quien nazca en una familia humilde carezca de oportunidades. El problema es que el comunismo pretende una "igualdad de resultados" y no solo de "oportunidades"; ellos creen, como escribiera Marx, que cada uno debe recibir "según su necesidad".

La igualdad de resultados (que es lo que se busca con la redistribución del ingreso), solo puede intentarse por medios violentos: robando a unos lo que les pertenece, para entregarlo a otros. Al ponerlos en práctica, se quitan incentivos al trabajo y a la producción (para qué trabajar o esforzarme, si el gobierno me lo quitará). Por eso, el comunismo es el camino hacia la pobreza y nunca hacia la prosperidad. Al empobrecer las sociedades, el comunismo reduce las oportunidades y se transforma en enemigo de todos, pero en especial de los más humildes.

La igualdad de oportunidades es imposible. Siempre habrá algún grado de disparidad en los ingresos de las familias. Aunque dos familias tuvieran exactamente los mismos ingresos y patrimonios, sus hijos no tendrían las mismas oportunidades: una familia tendrá más afición por la lectura y la cultura, la otra por los deportes; en una familia tendrán un negocio propio, en la otra serán asalariados; en una familia tendrán más predisposición genética a ciertas enfermedades, en la otra no. Y así podríamos seguir hasta el infinito, enumerado circunstancias que impiden una absoluta igualdad de oportunidades.

En todo caso, hay una diferencia esencial, aunque irrelevante para un comunista: los individuos tienen distintas inclinaciones, gustos, aptitudes, voluntad, entre otras diferencias, porque cada individuo es único. Por eso, dos hermanos de una misma familia tampoco gozan de las mismas oportunidades.

Pablo Iglesias seguramente lo sabe. Pero busca, como siempre, excitar el resentimiento (nunca olvidemos que, en su esquema teórico, al edén comunista se llega después de un conflicto violento) y justificar una creciente intervención estatal. Al proponer metas inalcanzables, la necesidad de intervención es siempre creciente.

Para Iglesias, heredar un patrimonio es injusto y falto de mérito. No sorprende: el Manifiesto Comunista propone la "abolición del derecho de herencia". Cree que es más justo que el patrimonio acumulado por un padre vaya al gobierno en lugar de a sus hijos (la hipocresía es total: cuando compró su famoso chalet en Galapagar, Iglesias se justificó diciendo que podía permitírselo por la herencia que le dejarían sus padres: "Los padres de Pablo han ganado más. Su padre es inspector de trabajo (jubilado) y su madre abogada laboralista (jubilada). Tenían buen sueldo, sobre todo su padre, y le dejarán una herencia que nos ayudará", puede leerse en https://www.facebook.com/irene.montero.5070/posts/1232271983576889/).

La exministra Celaá dijo que "los hijos no son de los padres"; Pablo Iglesias dice que el patrimonio tampoco es de quien lo acumula. Para ellos, los hijos y los patrimonios (excepto los suyos) son del estado. Estas son algunas de las ideas que animan al gobierno de España.

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