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El Gobierno pide "contener los beneficios empresariales" pero resulta que han caído

La izquierda carga contra los beneficios récord del Ibex 35, ignorando que el 70% de sus ganancias vienen del extranjero.

La izquierda carga contra los beneficios récord del Ibex 35, ignorando que el 70% de sus ganancias vienen del extranjero.
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. | EFE

Las grandes empresas españolas siguen en el punto de mira de la izquierda política y mediática. Día tras día, el Ibex 35 concentra todo tipo de ataques por el nivel récord de beneficio que alcanzaron sus compañías durante el pasado año 2021. Tales ganancias vendrían a ser algo así como la prueba del algodón que confirma que el empobrecimiento de la población española durante el último año se ha producido a expensas del enriquecimiento de sus élites corporativas.

El gobierno de Pedro Sánchez ha llegado incluso a plantear la posibilidad de limitar los beneficios y dividendos de las grandes compañías, planteando en el Congreso de los Diputados "un acuerdo de país que proporcione estabilidad, tanto desde la perspectiva de los costes salariales como desde la contención de los beneficios empresariales, evitando caer en una espiral inflacionaria que ponga en riesgo la recuperación".

Pero este discurso tiene un problema de fondo. Sí, es cierto que los beneficios alcanzados por el Ibex 35 han ido a más en 2021, pero no es menos cierto que tales ganancias no recogen solamente los réditos obtenidos por la actividad desarrollada en España, sino que también reflejan los ingresos generados por sus filiales en el extranjero.

Así, si nos sumergimos en las cuentas anuales de las empresas del Ibex 35 podemos ver que casi 7 de cada 10 euros del beneficio conseguido en 2021 por las principales cotizadas españolas se explica por su actividad global, es decir, por las ganancias que logran más allá de nuestras fronteras, mientras que solo 3 de cada 10 euros se derivarían de su operativa doméstica, es decir, por los réditos que sigue arrojando su presencia en España.

Evidentemente, estas circunstancias han cambiado mucho con el paso del tiempo. En 1996-1997, cuando el gobierno de José María Aznar pone en marcha la privatización de grandes compañías estatales y propicia la liberalización de diversos mercados que permanecían atenazados por la regulación y la falta de competencia, las empresas del Ibex 35 obtenían el 25% de sus ingresos en el extranjero. En cambio, hoy en día este porcentaje supera el 65% y, en el caso de algunas empresas incluidas en el selectivo, llega a rebasar el 90%.

No solo esto. Si ampliamos el foco y analizamos los datos del conjunto de las empresas del país, encontramos que los datos ofrecidos por el Banco de España sitúan las ganancias obtenidas por las compañías en el mercado nacional alrededor de un 23% por debajo de los niveles previos a la pandemia.

La aportación fiscal de las grandes compañías

Tampoco es cierto que las grandes empresas incluidas en el Ibex 35 vivan en una suerte de "paraíso fiscal", puesto que sus propios informes anuales confirman que aportan un tercio de toda la recaudación obtenida en concepto de Impuesto de Sociedades. No solo esto, sino que el tipo efectivo abonado por estas compañías es del 28%, muy por encima del tipo mínimo del 15% que quiere introducir el Ejecutivo de PSOE y Podemos.

No solo eso: si nos fijamos solamente en los sectores más criticados por el gobierno socialista, encontramos que sus pagos tributarios son aún más altos. Antes de la pandemia, Repsol llegó a abonar un 42% de sus beneficios en concepto de Impuesto de Sociedades, mientras que las entidades financieras de nuestro país abonaron un tipo efectivo del 31%.

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