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Sergio Brabezo

No lo sé, Pedro, parece falso

La estrategia de marketing de Sánchez, como viene siendo habitual, es la de echar balones fuera y no asumir algo de autocrítica y responsabilidad.

La estrategia de marketing de Sánchez, como viene siendo habitual, es la de echar balones fuera y no asumir algo de autocrítica y responsabilidad.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | EFE

Pedro Sánchez siempre excusa su incompetencia. En este caso lo vemos en el desorbitado aumento de precios que estamos sufriendo. España sufre una inflación dos puntos por encima de Portugal e Italia, y casi 5 puntos superior a la de Francia. Algo deberemos estar haciendo mal cuando nos va mucho peor que a nuestros vecinos. La estrategia de marketing de Sánchez, como viene siendo habitual, es la de echar balones fuera y no asumir ni un ápice de autocrítica y responsabilidad. La culpa siempre la tienen otros o responden a causas ajenas al Gobierno. Y como pueden imaginar, no, la inflación no tiene su origen en la invasión rusa de Ucrania, como nos quiere hacer creer el Ejecutivo.

Como evidenció el Premio Nobel Milton Friedman, la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Si bien es cierto que la responsabilidad de nuestra política monetaria reside en el Banco Central Europeo, que Sánchez no controla, algunos economistas ya alertamos desde hace años que un tipo de interés negativo iba a provocar una crisis inflacionaria en la Zona Euro.

Entonces, la pregunta obvia es: ¿Por qué España sufre más inflación que el resto de países?

  • España es incapaz de recuperar su PIB previo a la pandemia. Es decir, los españoles somos más pobres que antes de la crisis sanitaria. España no crece, España sigue en rebote económico. Por lo tanto, lanzar dinero a una economía muerta genera aumento de precios. Recordemos que España fue el país que peor gestionó la crisis de sanitaria y económica según la OCDE. ¿Por qué? Porque Sánchez prohibió a los españoles trabajar, a las empresas que siguieran pagando impuestos y el Ejecutivo subsidió el consumo.
  • Gasto público desbordado. El Estado español es incapaz de cuadrar las cuentas. En otras palabras: creamos dinero que no tenemos mediante la venta de productos financieros. Como resultado, España tiene un déficit de más de 60 mil millones de euros. La Airef alerta de un déficit estructural 50 mil, de los cuales 30 mil millones van dedicados al pago de interés de la deuda. En contraposición, la Comunidad de Madrid cerró sus cuentas con déficit 0.
  • Extracción de recursos desenfrenado. Sánchez retira coactivamente los recursos que la sociedad genera mediante subidas de múltiples impuestos. De hecho, España lideró la mayor subida impositiva entre los 38 países miembros de la OCDE en el 2020. Menos dinero en el bolsillo penaliza el ahorro y en consecuencia, la inversión.
  • "Alegría" monetaria financiada mediante las diferentes líneas de ayuda por parte de los Fondos Europeos. Según el Gobierno, el rescate europeo a España es alegría en forma de gasto público. Y lo peor, los fondos de recuperación de la UE para España están siendo repartidos en vez de invertidos. Sin una estrategia de reactivación de nuestra economía, las ayudas europeas se convierten en un lastre. Gastar sin sentido acaba en bancarrota y ya hemos sufrido un Plan E, no necesitamos otro.
  • Desastre energético. Pedro Sánchez no ha podido hacerlo peor a nivel internacional. Tan mal que Argelia ha roto relaciones con el gobierno de Sánchez, cuando el país africano era nuestro mayor proveedor de gas natural.

Pedro Sánchez, como de costumbre, falta a la verdad una vez más. La inflación que sufre España no tiene su origen en una guerra a casi 4.000 km de distancia. Otra falsedad que no le pasará factura a él pero que si le pasará factura a todos los españoles.

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