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La UE deja en evidencia el castigo de Sánchez: Bruselas sólo planteó limitar un grado el aire o la calefacción

Bruselas nunca habla de medidas drásticas, sino de meros patrones de ahorro que cualquier hogar o empresa suele adoptar en momentos como los actuales.

Bruselas nunca habla de medidas drásticas, sino de meros patrones de ahorro que cualquier hogar o empresa suele adoptar en momentos como los actuales.
Vista de un termostato a 25 grados en un comercio el miércoles 10 de agosto en Madrid. | EFE

Pedro Sánchez se ha empeñado en hacer que las restricciones energéticas en España sean las más duras de toda la UE, pese a asegurar en su propio decreto de cortes de luz y gas que España no tiene problemas de suministro por las limitaciones impuestas por Rusia. La argumentación del presidente es directamente falsa: España ya compra un 24,4% de su gas total a Putin y Rusia es el segundo proveedor nacional, tras haberse cargado las relaciones de amistad con Argelia por la entrega del Sáhara a Marruecos. Pero, al margen de ello, lo cierto es que el castigo de Sánchez a la población y las empresas, efectivamente, ha ido más allá de lo barajado por Bruselas. El texto de la comunicación original de la Comisión Europea, como ha confirmado Libertad Digital, tan sólo hablaba de alterar un grado la calefacción o el aire acondicionado. No de dejar la calefacción en invierno en 19º y el aire acondicionado en 27º, como ha hecho Sánchez, condenando a pasar frío en invierno y calor en verano en los establecimientos afectados.

El texto que recoge los planteamientos originales de Bruselas es la "Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. 'Ahorra gasolina para un invierno seguro'". Fue emitida por la Comisión Europea el 20 de julio. Y su texto real se puede consultar en el archivo de documentos oficiales de la UE.

Allí se señalan con claridad las exigencias de cara a "reducir la calefacción y refrigeración" en los edificios. El texto afirma que "el Plan de Ahorro Energético del 18 de mayo en el marco de REpowerEU ya identificó una serie de posibles medidas de ahorro en los edificios y se estima que se podrían ahorrar 11 bcm". El texto explica que "el impacto de simples cambios de comportamiento como reducir la temperatura del hogar donde ya no es baja, acortar las duchas, apagar los electrodomésticos en lugar de ponerlos en modo de espera, cocinar, refrigerar y congelar de manera eficiente son medidas que no se lamentarán al recibir las facturas de energía".

Es decir, ese texto de Bruselas nunca habla de medidas drásticas, sino de meros patrones de ahorro que cualquier hogar o empresa suele adoptar en momentos como los actuales, y por su propia cuenta e interés, para evitar un derroche de energía y de dinero.

Pero lo más llamativo llega al hacer Bruselas una estimación de la modificación de los termostatos que se persigue: "Cuanto mayor sea la reducción a través de acciones voluntarias, menor será la necesidad de restricciones obligatorias para la industria en el futuro. Por supuesto, un menor consumo de gas significa facturas más bajas", aclara. Y acto seguido apunta que "el ahorro de gas ya se puede lograr durante el verano al reducir el consumo máximo de electricidad (y, por lo tanto, directamente el consumo de gas) de la refrigeración. Durante el 'invierno de gas' (octubre-marzo), se pueden lograr grandes ahorros mediante el despliegue de fuentes de calor alternativas para la calefacción urbana, a través de bombas de calor y sistemas inteligentes de gestión de energía en los hogares, y mediante campañas de ahorro de gas, por ejemplo, para bajar el termostato en 1° (excepto aquellos que ya no pueden calentar adecuadamente sus hogares) o usar menos agua caliente".

Es decir, el objetivo de la UE es un grado. No bajar una calefacción desde los 21º, 22º o 23º habituales hasta los 19º en invierno. Ni subir el aire acondicionado desde los mismos 21º, 22º o 23º normales hasta los 27º exigidos para locales y establecimientos y recomendados —por ahora— para los hogares.

Bruselas añade, por último, que "los sistemas de tarificación bonus-malus bien diseñados también pueden fomentar cambios de comportamiento y ahorros adicionales". Pero de eso, Sánchez no ha querido saber nada de nada. Y la Comisión Europea explica que "también se pueden encontrar ahorros exigiendo calefacción reducida de edificios públicos, oficinas, edificios comerciales y espacios abiertos como terrazas al aire libre, donde sea técnicamente factible y exigible. El papel de las autoridades públicas a la hora de predicar con el ejemplo es clave en este sentido". Sánchez, en este caso, ha impuesto el ahorro energético para todas las administraciones, incluidas las ajenas a su mando ordinario -autonómicas y locales-, salvo a él mismo, que sigue usando los medios de transporte con mayor consumo energético que existen: el Falcon y los Super Puma.

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