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Los toros capean la crisis: el número de corridas ya es un 14% mayor que antes de la pandemia

Pese a la presión de los antitaurinos y la crisis inflacionista, la Fiesta avanza a buen paso.

Pese a la presión de los antitaurinos y la crisis inflacionista, la Fiesta avanza a buen paso.
El diestro Morante de la Puebla en su faena durante la corrida de la "Feria de Otoño" que se ha celebrado hoy sábado en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. EFE / Borja Sánchez-Trillo. | EFE

La década de 2010 fue de lo más compleja para el sector taurino. Por el lado positivo, la Ley 18/2013 reconoció la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de España y el Tribunal Constitucional tumbó las leyes que pretendieron acabar con estos festejos en Cataluña y Baleares. A esto habría que sumarle el fuerte crecimiento de la tauromaquia popular, puesto que el número de encierros, capeas, sueltas de vacas o concursos de recortadores se disparó de 14.000 a 18.000 a lo largo de dicho periodo.

Sin embargo, es indudable que la tauromaquia sufrió una durísima campaña de acoso y derribo por parte de numerosas formaciones políticas que, apoyándose en el lobby animalista, impulsaron todo tipo de trabas contra el toreo. A ello hay que sumarle la crisis económica que sufrió España hasta 2014, el impacto que ha tenido en el toreo el progresivo vaciamiento demográfico de las zonas rurales donde se celebraban muchos festejos y la falta de renovación en las estructuras del propio sector taurino, sumido además en un sinfín de problemas e intrigas que complican el entendimiento entre sus distintos estamentos. Así, el número de espectáculos organizados en las plazas de nuestro país cayó de 2.400 a 1.400 en 2019, con más del 80% de la caída concentrada en cosos de Tercera y Cuarta Categoría que, si bien tienen menos relevancia artística, son también el corazón del sector en las zonas rurales y de interior.

Fue entonces cuando estalló la pandemia del coronavirus y la actividad taurina se desplomó por completo, situándose en el año 2020 un 90% por debajo de los niveles alcanzados en 2019. Las restricciones sanitarias hacían inviables los espectáculos, puesto que el 80% de la facturación del sector proviene de la taquilla. Ante semejante panorama, el toreo parecía haber tocado fondo y la viabilidad de la Fiesta estaba más cuestionada que nunca.

La recuperación del toreo, en el momento menos esperado

Precisamente porque todo estaba en contra, llama la atención que el bienio 2021-2022 arroje cifras sorprendentemente positivas que parecen apuntalar un cambio de tendencia. De acuerdo con los datos que acaba de publicar la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET), el número de festejos programados de enero a septiembre ha subido un 14% en comparación con 2019, año anterior a la pandemia del coronavirus.

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Estos datos generales se suman a muchos otros microdatos que venían apuntando en esta dirección. Por ejemplo, en la madrileña plaza de Las Ventas, la Feria de Otoño ha experimentado un aumento del 12% en el número de abonados, una buena señal del aumento generalizado que está experimentando la demanda de estos espectáculos.

De igual modo, si analizamos la temporada de los toreros con más actividad también se observa un cambio a mejor. Es más, el escalafón de 2022 terminará liderado por un Morante de la Puebla que va camino de sumar 100 corridas de toros, más que duplicando los 43 contratos con los que El Juli lideró esa misma clasificación a lo largo de la temporada 2019.

De modo que, a pesar del duro golpe que está suponiendo la inflación para el bolsillo de todos los españoles y del acoso por parte de grupos antitaurinos y colectivos animalistas, la tauromaquia tiene al fin motivos para la satisfacción. Una buena noticia para un sector qu aporta 4.500 millones al conjunto de la economía española.

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