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En España y Portugal la luz cuesta lo mismo pero los españoles pagamos un 40% más

Manuel Fernández Ordóñez aportó al debate energético las cifras del engaño sostenible y el coste político de la factura de la luz.

Manuel Fernández Ordóñez aportó al debate energético las cifras del engaño sostenible y el coste político de la factura de la luz.
Manuel Fernández Ordóñez, durante el desayuno informativo en Libertad Didgital | LD

La mesa de análisis impulsada por Libertad Digital con nuestros expertos de cabecera en materia energética desgranó algunos de los problemas añadidos que sufrimos de manera específica los españoles en lo que al precio de la energía se refiere. Lamentablemente, a la espiral de precios que sufren los productos energéticos desde el verano de 2021 y que ha encarecido notablemente los consumos de luz y gas, hay que sumar un coste político enorme.

María Teresa Estevan Bolea, analizó con profundidad los problemas derivados de la lucha contra el cambio climático. Mielgo hizo un análisis certero de las causas que han conducido a la crisis de precios que sufrimos en materia energética y cuáles son los pasos que deberían dar las autoridades políticas para que poco a poco la situación se normalice y logremos en el futuro una energía barata, abundante y segura.

Por su parte, Manuel Fernández Ordóñez nos dio algunos de los datos más llamativos respecto a los disparates que se están cometiendo en las políticas energéticas por parte de las autoridades internacionales, y ofreció un análisis preciso de los sobrecostes que soportamos los españoles por el coste político que nuestros gobernantes han adherido a la factura eléctrica. Unos precios que ya está ocasionando un incremento de los niveles de pobreza energética. "Estos datos nadie se los hubiera creído hace años", decía Manuel Fernández Ordóñez.

Ordóñez recordó que si el objetivo para 2050, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es conseguir una generación de energía de cero emisiones netas, tendríamos que quitarnos 1,6 teravatios/hora/día de generación con tecnologías que emiten C02. Esto equivale, decía Manuel Fernández Ordóñez, a "instalar 1,5 millones de paneles solares cada día desde hoy hasta 2050". Otra equivalencia sería la construcción de una central nuclear cada 19 días. Es decir, que los objetivos son un disparate.

Pero esos objetivos llevan implícitos sobrecostes en la energía como los derechos de emisión, y otros costes políticos que llevan a los españoles a pagar una de las facturas de la luz más caras del viejo continente. Notablemente más cara que las que pagan nuestros vecinos portugueses que, sin embargo, comparten nuestro mercado mayorista. Es decir, el precio de la luz es el mismo para un portugués que para un español, pero el español paga como un 40% más que un portugués. ¿Por qué? Por el coste político: tasas e impuestos del Gobierno español.

"En 2021 el coste total de la electricidad que pagamos los españoles fue de 36.500 millones de eueros, de los que 17.000 fueron tasas, impuestos y política energética que no tiene nada que ver con producir electricidad y llevarla a nuestras casas".

¿Y dónde se van esos 17.000 euros? Pues se va en: primas al régimen especial, renovables, cogeneración y residuos, el pago del déficit de tarifa de años anteriores, la compensación insular y extrapeninsular, los sistemas de de interrumpibilidad de los pagos por capacidad, los tributos medioambientales de la ley 15 de 2012, los dos impuestos a las nucleares, el canon hidráulico, el impuesto sobre hidrocarburos, el impuesto al carbón, los impuestos autonómicos, los tributos municipales. Luego tenemos el impuesto especial a la electricidad y el IVA". Total: el 47% del recibo eléctrico no tiene nada que ver con la producción y transporte de la electricidad.

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