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La 'solución' para las pensiones que no llega: la tasa de empleo de España, a 12 puntos de la alemana

Todos los estudios sobre sostenibilidad de la Seguridad Social apuntan en la misma dirección: necesitamos mejorar nuestras cifras en este indicador.

Todos los estudios sobre sostenibilidad de la Seguridad Social apuntan en la misma dirección: necesitamos mejorar nuestras cifras en este indicador.
Pedro Sánchez | EFE

Trabajamos menos que los alemanes, los suecos o los holandeses. Es duro, pero es así. Muchas de las diferencias que explican la situación económica en España pueden empezar a analizarse con un indicador que suele pasar desapercibido: la tasa de empleo. Es decir, el porcentaje de la población en edad de trabajar que tiene realmente un empleo.

No es lo contrario del paro, porque ahí también entra en juego la tasa de actividad: qué porcentaje de población está en el mercado laboral. Así, podríamos pensar en un país que tiene una tasa de paro del 0%... pero también una tasa de empleo muy baja: si buena parte de sus habitantes no forman parte de la población activa. En este caso, diríamos que todos los que acuden al mercado encuentran un empleo; pero que acuden pocos.

Pues bien, en España no se da ni una cosa ni la otra. Ni tenemos tasas de actividad especialmente elevadas ni tampoco es que nuestros datos de desempleos sean muy buenos. Y el conjunto, claro, es tirando a descorazonador. Somos pocos en el mercado laboral y de los que estamos en activo, hay demasiados sin trabajo. ¿Resultado? Una tasa de empleo que es 12-13-14 puntos inferior a la de los países del norte de Europa. Y sí, es verdad que algo ha mejorado en los últimos 20 años, pero mucho menos de lo que siempre han anticipado los expertos (y de lo que necesitamos).

Las pensiones y el empleo

Hace unos días, nos hacíamos eco de uno de los trabajos más interesantes que se han publicado en los últimos meses sobre la situación del sistema de pensiones: el informe del Banco de España titulado "El gasto en pensiones en España en comparativa europea". En este documento, los autores se planteaban cuánto gastábamos en relación al PIB y qué factores influían más en la comparativa entre España y otros países europeos (demografía, generosidad del sistema, tasa de empleo...)

Siempre que hablamos de gasto en pensiones pensamos en envejecimiento o cuantía de las prestaciones. Pero al compararlo con el PIB, debemos también tener en cuenta el crecimiento y la capacidad de generación de riqueza. Y ahí tiene mucho que ver el empleo. En un sistema de reparto como el español, casi tan importante como cuántos cobren es cuántos paguen. Y ahí tienen parte de razón los que repiten el mantra de que la mejor garantía para las pensiones es el empleo.

Eso sí, sólo tienen parte. Porque el propio informe del Banco de España nos recuerda que si alcanzamos, en tasa de empleo, el nivel de Alemania, compensaríamos hasta un 40% aproximadamente del aumento del gasto en pensiones previsto para la próxima década. No es poco, pero tampoco es la solución a todo.

La clave es ¿cómo de lejos estamos de alcanzar los niveles del país germano? Y la respuesta es que bastante. Las siguientes son sólo algunas cifras:

tasa-empleo-1-paises.jpg

En esta tabla vemos las tasas de empleo entre los 20 y los 64 años y en el subgrupo de 55 a 64 años, en España, Alemania y Suecia a finales de 2021 (tenemos cifras de España de 2022 pero todavía Eurostat no ofrece los datos homogéneos para todos los países). Cogemos estos ejemplos por ser uno el que más a menudo aparece en las comparaciones y el otro uno de los líderes en la UE en este aspecto. Como vemos, a España todavía le queda mucho para acercarse a los niveles de los países más ricos del norte de Europa.

La parte buena es que hemos mejorado bastante en los últimos años: del 64% al 68% para el grupo de edad de 20 a 64 años desde 2009; y todavía más, del 44% al 56% para los que están entre 55 y 64 años. Pero esta mejoría se ha visto en todos los países, entre otras cosas porque han ido llegando a la cincuentena y sesentena las grandes cohortes de mujeres que se incorporaron al mercado laboral entre los años 70 y 80, aumentando notablemente los porcentajes totales. En resumen, todos lo hacen mejor y eso nos sirve también en España; pero la diferencia con los países europeos más ricos se mantiene más o menos igual o incluso un poco peor. Por ejemplo, en Alemania la tasa de empleo entre los trabajadores de 55 a 64 años ha pasado del 55 al 72% en estos doce años (5 puntos más de incremento que en España).

Trabajadores y jubilados

El problema, por supuesto, no es sólo si estamos más o menos cerca de nuestros socios del norte de Europa. Sino nuestra situación en términos absolutos. La siguiente tabla es muy significativa.

tasa-empleo-2-2007-2022.jpg

Hemos tomado los datos de la EPA del Cuarto Trimestre de 2007, el momento del pico de la burbuja inmobiliaria, justo antes de que comenzasen a aflorar los problemas que todavía arrastramos quince años después. Los comparamos con los de la EPA del Cuarto Trimestre de 2022 que conocíamos la semana pasada.

Varias cosas llaman la atención. En primer lugar, la similitud de numerosos indicadores: tenemos prácticamente los mismos ocupados que hace década y media (en realidad, 13.000 menos). Y la población entre 16 y 64 años también es muy similar (sólo ha crecido en 245.000 en estos años). Por eso, es lógico que las tasas de empleo en ese grupo de edad sean también muy parecidas. De hecho, en la última EPA se puede ver que la tasa de empleo en ese grupo de 16 a 64 años apenas ha crecido en trés décimas en el último año: teniendo en cuenta que ha sido un ejercicio de recuperación post-Covid y de crecimiento, no es demasiado.

En cualquier caso, si miramos al largo plazo y a la comparación con 2007, con esos datos similares en muchos indicadores, ¿dónde cambian las cifras? Pues en la línea de "Población de más de 64 años". Ahí sí, vemos que tenemos dos millones más de personas que en 2007. O, si lo queremos mirar en términos de empleo, ahora mismo hay los mismos ocupados que hace década y media... pero dos millones más de mayores de 65 años (aunque puede que algunos estén trabajando y también cuenten como ocupados, porque la edad de jubilación ha subido en este tiempo). Lo que queremos decir es que, aunque no sea una cuenta exacta, sólo con estas cifras sacadas de la EPA y con lo que veíamos antes de la diferencia con Alemania, ya nos hacemos una idea de que (1) no será fácil alcanzar la tasa de empleo de aquel país; y (2) tenemos que ponernos ya a la tarea, porque el desequilibrio hace tiempo comenzó a enseñar la patita.

A partir de ahí, cada uno puede estimar cómo de probable es que consigamos ese hito que nos daría algo de aire en la sostenibilidad del sistema. El propio ministro José Luis Escrivá ya lo dijo cuando era presidente de la AIReF: en su primera comparecencia en el Congreso, les aseguró a los miembros de la Comisión del Pacto de Toledo que si España lograba los niveles de ocupación y productividad de Alemania, Suecia u Holanda... quizás los recortes en pensiones no serían necesarios. En aquel momento ya dijimos que eran muchos "y si", en un país que tiende a no cumplirlos. Cinco años después, casi todos los indicadores mantienen la misma línea. ¿Si España tuviera un mercado laboral como el alemán el panorama para la Seguridad Social cambiaría? Por supuesto. También habría que hacer ajustes, pero serían menores. El problema es el condicional: ¿qué hemos hecho en los últimos quince años para conseguir lo que sugiere? No hay demasiadas respuestas a este interrogante.

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