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La UE pone las casas en el punto de mira: edificios 'eficientes' por ley y veto a la calefacción diésel o gas en 2035

No sólo los coches están en el punto de mira de la UE: Bruselas quiere atajar las emisiones desde los edificios.

No sólo los coches están en el punto de mira de la UE: Bruselas quiere atajar las emisiones desde los edificios.
Pexels/CC0/Aleksejs Bergmanis

Con el fin de cumplir los objetivos verdes para 2030 y 2050 que se ha autoimpuesto Europa, la UE está endureciendo la Directiva sobre eficiencia energética de los edificios. Tras la propuesta de reforma de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo aprobó este martes por 343 votos a favor, 216 en contra y 78 abstenciones su proyecto de informe sobre la iniciativa. Ahora, la medida seguirá su tramitación hasta la aprobación final del proyecto de ley que podría llegar entre finales de este año y el que viene, aunque desde la UE no hacen estimaciones concretas de un proceso complejo que implica ahora a los negociadores de la Eurocámara, la Comisión y el Consejo.

Según la Comisión Europea, los edificios son responsables del 40% de toda la energía consumida en la UE y de un 36% de energía vinculada a gases con efecto invernadero. Un 75% de los edificios europeos, avisa Bruselas, no son "energéticamente eficientes" y se estima que entre el 85 y el 95% de ellos continúen en pie en 2050, fecha en que la UE se ha fijado el objetivo de "cero emisiones".

Ante estas cifras, la UE se ha propuesto acelerar los incentivos para reformar el parque viejo de edificios. La propuesta de reforma propone nuevos objetivos de rehabilitación, con la vista puesta en el gasto energético, y unos criterios muy exigentes para las viviendas nuevas. Estos son algunos de ellos:

  • Todos los edificios nuevos tendrán que ser cero emisiones a partir de 2028, plazo que se acorta a 2026 para edificios públicos.
  • Los edificios residenciales tendrán que conseguir la clasificación energética E en 2030 y la D en 2033.
  • Los edificios públicos o no residenciales deberán conseguir la etiqueta E en 2027 y al menos la D en 2030.
  • Las excepciones serán los monumentos, edificios protegidos "por su valor arquitectónico o histórico", iglesias y lugares de culto o vivienda pública social si la renovación puede suponer "un aumento del alquiler que no podría compensarse con el ahorro en la factura energética".

Los Estados deberán reimpulsar sus planes de renovación de edificios y facilitar el acceso a financiación y subvenciones para rehabilitación y reformas que favorezcan la eficiencia energética (calefacción, aislamiento)… Una "oleada de renovación" que aspira a llegar a 35 millones de edificios y que según los cálculos europeos supondrá crear "160.000 puestos de trabajo verdes adicionales" en la construcción.

El objetivo final es que el parque inmobiliario de la UE sea cero emisiones (etiqueta A) en 2050: con este fin, los países deberán establecer sus propios plazos para impulsar sus objetivos de rehabilitación.

Desde el sector, se estima que en España más de un 82% de los edificios son considerados muy poco eficientes, con una etiqueta E, F o G dentro del sistema de certificación de eficiencia energética introducido en 2002.

Fin de la calefacción por gas o gasóil

En paralelo, la nueva normativa tratará de poner coto a los sistemas de calefacción que utilizan combustibles fósiles, como gas, gasoil o carbón, imponiendo nuevos plazos para su desaparición. Según refleja el texto aprobado por el Parlamento Europeo, el objetivo de la UE es "eliminar gradualmente" el uso de combustibles fósiles para calefacción en 2035 y, "si no es viable", como máximo en 2040.

Con este fin establece medidas como:

  • Prohibir los "incentivos financieros" para instalar calderas alimentadas con combustibles fósiles a partir del 1 de enero de 2024.
  • "No autorizar" la inclusión de este tipo de calderas en edificios nuevos o que acometan grandes reformas a partir de la entrada en vigor de la norma.
  • Los nuevos edificios deberán estar preparados para la instalación de paneles solares.

La reforma señala que "dos tercios de la energía utilizada en climatización" procede aún de combustibles fósiles. Erradicarla supondrá, defiende, que la dependencia energética de terceros países disminuya, que "baje la factura energética" y también que mejore la calidad del aire.

Otras de las medidas para este objetivo cero emisiones en el sector de la construcción es el indicador de "calentamiento global" que deberán tener los nuevos edificios y que deberá informar de cuál ha sido su contribución en emisiones con efecto invernadero incluyendo materiales y proceso de construcción. También se apuesta por medidas como los materiales considerados "sostenibles" o la inclusión de jardines verticales o en cubiertas.

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