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José María Rotellar

Verano y turismo: las claves del espejismo estacional de la EPA del segundo trimestre

La fuerte mejora del empleo trimestral se debe al carácter estacional, donde el sector servicios sube con fuerza.

La fuerte mejora del empleo trimestral se debe al carácter estacional, donde el sector servicios sube con fuerza.
Europa Press

Hemos conocido la EPA y, aparentemente, son muy buenos datos, ya que trimestralmente el empleo sube con fuerza y el paro también baja de manera muy importante. Ahora, eso en tasa intertrimestral, ligada a la estacionalidad.

En términos interanuales, tanto la creación de empleo como la bajada de paro se ralentizan respecto al ritmo que tenían en el mismo trimestre del año anterior.

La fuerte mejora del empleo trimestral se debe al carácter estacional, donde el sector servicios, donde se encuentra el turismo, sube con fuerza

Sin embargo, el deterioro a medio y largo plazo que puede tener la economía se vislumbra en el comportamiento del mercado laboral en la industria, donde se destruye empleo, fruto de un empeoramiento de expectativas, que empieza a ralentizar la industria.

603.900 ocupados más

Fuerte creación de empleo, por tanto, en el IITR-2023, con 603.900 ocupados más en tasa intertrimestral. Esto se debe al fuerte incremento en el sector servicios, con 606.000 ocupados más, más ligado al momento estacional -Semana Santa e inicio de contrataciones para la campaña de verano-.

Ahora bien, baja en la industria de manera importante, en 64.500 ocupados, que está ligado más al largo plazo, que empeora por deterioro de expectativas.

El mayor aumento de la ocupación se da en dos regiones turísticas -Cataluña (132.700) y Baleares (108.100)- y, en tercer lugar, otra región que no es específicamente turística, como es Madrid (77.300), que muestra un mejor comportamiento estructural de su economía, que es la que impulsa al conjunto nacional.

En términos interanuales, el incremento de empleo se queda las tres cuartas partes de lo que crecía interanualmente el mismo trimestre del año pasado, creciendo ahora en 588.700 personas, que muestra, en términos interanuales, que elimina cierta estacionalidad al comparar mismos trimestres, una desaceleración.

De nuevo, interanualmente cae la ocupación en la industria (-50.500), que denota empeoramiento de expectativas en el medio y largo plazo, y en la agricultura (-39.600).

365.300 parados menos

En cuanto al paro, baja el desempleo en 365.300 personas. La tasa de paro baja hasta el 11,60%.

De nuevo, son dos regiones turísticas, Cataluña (-70.400) y Baleares (-68.600) donde más baja el paro, seguidas de Madrid (-49.900). Nuevamente, el carácter del descenso del paro en Madrid es más estructural.

Ahora, esa bajada del paro nacional se ralentiza en términos interanuales, al bajar en 157.000 personas, cuando el mismo trimestre del año anterior bajaba en 624.400 personas, lo que muestra una fuerte desaceleración del descenso del paro.

Por tanto, y aunque siempre es una magnífica noticia que aumente el empleo y que descienda el paro, el espejismo estacional no debe impedir que veamos el problema estructural que tiene la economía, más allá del verano y de la buena campaña turística que habrá, pues tras ellos, la pérdida de poder adquisitivo, ralentización generalizada de la inversión y del conjunto de la economía se harán notar, que es lo que parecen indicar las tasas interanuales en su desaceleración respecto al comportamiento que tenían el mismo trimestre del año anterior.

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