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Quién está detrás del nuevo estudio 'ecologista' que pide reducir a la mitad el consumo de carne

La investigación propone sustituir la mitad de los productos cárnicos y lácteos por alternativas vegetales.

La investigación propone sustituir la mitad de los productos cárnicos y lácteos por alternativas vegetales.
Pixabay/CC/wernerdetjen

Los intentos por culpar a los ganaderos como los responsables del supuesto cambio climático y, de paso, seguir presionando a la población para reducir el consumo de carne, tienen ya un nuevo estudio de cabecera. Se trata de una investigación de la Universidad de Vermont, recientemente publicada en la revista Nature Communications. Según este estudio, sustituir la mitad de los productos cárnicos y lácteos por alternativas vegetales para 2050, "puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la agricultura y el uso de la tierra en un 31% y detener la degradación de los bosques". Pero, ¿quién está detrás de ese estudio?

Según el estudio, la reforestación de las tierras "liberadas de la producción ganadera" cuando los productos cárnicos y lácteos se sustituyen por alternativas vegetales "podría reportar beneficios adicionales para el clima y la biodiversidad, lo que supondría más del doble de beneficios para el clima y reduciría a la mitad el futuro declive de la integridad de los ecosistemas de aquí a 2050".

"Necesitaremos mucho más que el 'Lunes sin carne' para reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático, y este estudio nos muestra el camino a seguir", ha declarado Eva Wollenberg, coautora del estudio. La campaña ‘lunes sin carne’ es una iniciativa que creada en el año 2003 por Sidney Lerner, un ejecutivo estadounidense de la industria de la publicidad y el marketing, en asociación con el Centro Johns Hopkins y que, como su nombre indica, propone eliminar el consumo de carne al menos un día a la semana.

Más allá de extender una medida que inventó el Gobierno norteamericano durante la Primera Guerra Mundial para ayudar a combatir el desabastecimiento, cabe destacar que la coautora del estudio, Eva Wollenberg, trabaja para la Alianza Biodiversidad y para el Instituto Gund en aspectos relacionados con el cambio climático, los sistemas alimentarios y la agricultura sostenible, dos organizaciones cuyo fin es precisamente cambiar el sistema alimentario, lo cual presenta muchas dudas sobre la objetividad de las conclusiones del informe.

La autora principal del estudio es Marta Kozicka, una investigadora del Grupo de Investigación de Futuros de la Biosfera Integrada (IBF) del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA). Asegura que "comprender el impacto de los cambios en la dieta amplía nuestras opciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero" e insiste en que "cambiar las dietas también podría suponer enormes mejoras para la biodiversidad".

La conclusión por tanto del informe es que reduciendo un 50% el consumo mundial de carne y lácteos, "reduciría sustancialmente los crecientes impactos de los sistemas alimentarios en el entorno natural para 2050". ¿Y qué producto podría sustituir a la carne y los lácteos? Aquí es donde entra un tercer colaborador del informe: Impossible Foods, una de las mayores fabricantes de carne cultivada en laboratorio.

Impossible Foods

Los autores realizaron diversas dietas basadas en productos vegetales "nutricionalmente equivalentes a los productos proteínicos de origen animal". Para ello, pidieron la opinión de Impossible Foods, la empresa creadora de "la hamburguesa imposible" y que ha cuadriplicado sus ingresos en los últimos cuatro años hasta los 9.300 millones de euros (las cifras son estimaciones, porque la empresa no cotiza en bolsa y sus cuentas no son de acceso público).

En la lista de inversores de Impossible Foods se encuentran personajes públicos como Bill Gates, Peter Jackson, Jay Z, Serena Williams, Katy Perry o Jaden Smith. También cuenta con el respaldo de empresas como Coatue Management (administrador de inversiones estadounidense), Temasek (compañía de inversiones propiedad del Gobierno de Singapur), Horizons Ventures (el brazo de inversión privada de Li Ka-shing, uno de los hombres más ricos de Asia), Mirae Asset (grupo de servicios financieros con sede en Seúl) o Khosla Ventures (firma estadounidense de capital de riesgo).

La empresa se encargó de proporcionar recetas genéricas para los productos sustitutos de la carne de origen vegetal utilizados en el informe. Según los autores, "el equipo científico tuvo pleno control sobre la toma de decisiones para este estudio revisado por pares, y los datos no son específicos de Impossible Foods".

En cualquier caso, la coautora Wollenberg es una firme defensora de la carne de laboratorio y asegura que "no son sólo un producto alimentario novedoso, sino una oportunidad decisiva para alcanzar objetivos de seguridad alimentaria y climáticos, al tiempo que se logran objetivos de salud y biodiversidad en todo el mundo".

Cifras controvertidas

Según Wollenberg, "el sector alimentario produce aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y ha sido notoriamente difícil de descarbonizar". Aunque la autora no lo especifica, esa cifra incluye, no sólo las emisiones que producen las vacas, sino el transporte, el proceso industrial de transformación de la carne y la energía consumida en el mismo.

El porcentaje también varía dependiendo de las regiones. Por ejemplo, la Unión Europea cifra en un 11,55% las emisiones de gases de efecto invernadero atribuibles a la actividad agrícola en su conjunto (ganadería y agricultura). Lo cual queda muy lejos del 33% que atribuye la autora, que también reconoce que "las principales repercusiones en el uso de insumos agrícolas se dan en China y en los resultados medioambientales en el África Subsahariana y Sudamérica".

Los resultados

Según el estudio, si la población mundial reduce a la mitad el consumo de carne y lácteos, la superficie agrícola se reduciría un 12% y se detendría casi por completo la disminución de la superficie de los bosques. "El beneficio medioambiental total de los cambios de dieta puede lograrse si la tierra agrícola que se ahorra a la ganadería y a la producción de piensos se recupera mediante la forestación orientada a la biodiversidad".

Lo que no explica el informe es cómo se puede alimentar a la población plantando lo mismo, pero reduciendo a la mitad la ganadería. Tampoco cómo podría pagar la población de renta media y baja los 100 euros de media que cuesta medio kilo de carne de laboratorio.

Todo lo contrario. El estudio afirma que "la subnutrición a nivel mundial se reduciría al 3,6%, frente al 3,8% del escenario de referencia, lo que supondrían 31 millones menos de personas subnutridas.

"Aunque los cambios dietéticos analizados son un poderoso instrumento para alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad, deben ir acompañados de políticas de producción específicas para aprovechar todo su potencial. De lo contrario, estos beneficios se perderán en parte debido a la extensificación de la producción y a las consiguientes pérdidas de GEI y de eficiencia en el uso de la tierra", explica Petr Havlík, Director del Programa de Biodiversidad y Recursos Naturales del IIASA.

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