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Las propuestas de otro profeta del decrecimiento: guerra a los SUV, los lácteos, las mansiones...

La teoría del "decrecimiento" como fórmula para salvar el mundo sigue ganando terreno. Un nuevo estudio da por imposible el "crecimiento verde".

La teoría del "decrecimiento" como fórmula para salvar el mundo sigue ganando terreno. Un nuevo estudio da por imposible el "crecimiento verde".
Unsplash/Laurel and Michael Evans

La consigna de que las actuales políticas climáticas no bastan y que para evitar la catástrofe hace falta "decrecer" sigue abriéndose camino. El último gurú en abogar por el "decrecimiento" para salvar el planeta o, como él lo denomina, por un "postcrecimiento", es un economista alemán que acaba de publicar un estudio en el que sentencia que los esfuerzos verdes, tanto en su país como en el resto del mundo desarrollado, para evitar un calentamiento global son en balde: el informe, publicado el mes pasado y titulado "¿Está funcionando el crecimiento verde?" señala que en función de lo logrado hasta ahora, a los países industrializados que analiza (entre ellos Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Luxemburgo, Suecia, Reino Unido y Holanda) les llevaría entre 73 y 369 años reducir un 95% sus emisiones.

Los análisis realizados prueban, según los autores, que no se está produciendo un crecimiento realmente "verde" y de hecho lo ven "fuera del alcance" de los países desarrollados. La consecuencia, dicen, es que para lograr los acuerdos de París y limitar el aumento de la temperatura global hace falta, además de "descarbonizar" la economía, implantar estrategias de "postcrecimiento".

Entre las ideas que a su juicio debería asumir la clase política están viejas conocidas como "reducir el desperdicio de comida", impulsar cultivos y ganadería ecosostenible y que "predominen las dietas vegetarianas". El objetivo de los gobiernos, señala, debería dejar de ser el aumento del PIB sino el "bienestar" de los ciudadanos, la "igualdad" y la "sostenibilidad".

Proponen, además de un menor consumo de energía y dejar de usar combustibles fósiles, abandonar prácticas "intensivas" en emisiones entre las que citan conducir coches tipo SUV, los viajes en avión, el consumo de carne y lácteos industriales, la moda rápida", cruceros, mansiones, armas y jets privados. También sugieren "minimizar la construcción de nuevos edificios" mejorando la eficiencia energética de los actuales y reutilizando los existentes. Además, señala a los ricos: aboga por recortar el "poder de consumo" de las clases altas y propone impuestos e incluso límites a la renta.

Entre las propuestas tampoco falta la de arrinconar el coche y optar por el transporte público y señala que el bienestar "puede asegurarse independientemente del crecimiento económico": algunas ideas son "trabajos públicos garantizados", pensiones dignas, rentas mínimas garantizadas, servicios públicos de calidad y "recortar y redistribuir las horas de trabajo".

En una entrevista en Der Spiegel, Vogel ahonda en la tesis de que crecer de forma "verde", como se afana en hacer, por ejemplo, el gobierno de su país (aunque la crisis energética le haya forzado a seguir tirando del carbón) es imposible. "El crecimiento verde es una quimera a la que hay que decir adiós cuanto antes", defiende. Cita el caso alemán: según sus cálculos, y extrapolando la reducción de emisiones alcanzada entre 2013 y 2019, harían falta "250 años para las cero emisiones" que la UE en su conjunto ambiciona para 2050. "No llegamos: países ricos como Alemania deberían reducirlas mucho más rápido que ahora para evitar una catástrofe".

La receta, como defiende en el artículo, es el "modelo del postcrecimiento" consistente en cambiar comportamientos y reducir el consumo. "No hace falta volar muchas veces al año ni conducir un pesado SUV", dice citando también como costumbres a extinguir el consumo de carne, la moda rápida o los cruceros. Y cree que no harán falta imposiciones sino que se decidirá en "procesos democráticos" porque es mejor para nosotros. No obstante, cree que el comportamiento que más hay que cambiar es el de "los ricos" por ser "los que más consumen" y por tanto los que más "emiten".

"Se trata de satisfacer de otra manera las necesidades de los ciudadanos", continúa cuando el periodista le dice lo "socialistas" que parecen sus recetas. "Mucha gente dice que quiere un coche pero lo que necesita en realidad es poder moverse. Si el Estado le proporciona un sistema sin coste, le proporcionará más bienestar y se ayudará al clima", apunta. Preguntado sobre si sus recetas son "realistas", sentencia: "Habrá un gran apoyo a estos cambios cuando nos demos cuenta de que el clima no puede salvarse de otra manera".

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