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La UE confirma el fin de la calefacción por gas natural en 2040 y el sector advierte del desafío para España

La UE marca el objetivo de acabar con la calefacción por gas natural en 2040.

La UE marca el objetivo de acabar con la calefacción por gas natural en 2040.
Las calderas tendrán que utilizar gases renovables para seguir en marcha | Europa Press

El Parlamento Europeo aprobó este martes con 370 votos a favor y 199 en contra la nueva Directiva sobre Eficiencia Energética de los Edificios, que con el ambicioso objetivo de conseguir un parque de vivienda "climáticamente neutro a partir de 2050", revolucionará las nuevas construcciones en Europa y forzará a acometer importantes reformas en las viviendas menos "eficientes".

La normativa, como ya publicó LD, impondrá que los edificios que se construyan a partir de 2030 sean "climáticamente neutros", objetivo que se adelanta a 2028 en el caso de edificios públicos. Para los edificios residenciales ya construidos, la UE marca un calendario de renovación con el fin de que utilicen un 16% menos de energía en 2030 y entre un 20 y un 22% en 2035. Sólo se libran de las reformas los edificios del patrimonio cultural e histórico, construcciones provisionales y lugares de culto.

Como parte esencial de ese gigantesco proyecto, cuyos detalles quedan en manos de cada país, la UE se marca también el objetivo de "descarbonizar" los sistemas de calefacción "con miras a eliminar por completo las calderas de combustibles fósiles para 2040". Ante el hecho de que "dos tercios de la energía empleada para calentar y enfriar los edificios aún procede de combustibles fósiles", la directiva señala la "particular importancia" de dejar atrás el gas natural, el carbón o el diésel en los "planes de renovación de edificios".

Fin de las ayudas y edificios ‘eco’

Plantean como "primer paso" la no concesión de ayudas y subvenciones para renovar las calderas individuales "que funcionan con combustibles fósiles" a partir de 2025, con la excepción de las ayudas que ya estuvieran concedidas. También excluyen los "sistemas híbridos de calefacción que utilicen una cuota significativa de renovables", entre los que citan calderas con bomba de calor o instalación solar térmica.

A esta medida se suma que a partir de 2030 los nuevos edificios no podrán calentarse mediante gas natural u otros combustibles al tener que ser "cero emisiones", lo que implica que deberán tener una baja demanda de energía y que no emitan CO2 procedente de combustibles fósiles. Mientras, en 2050, "todos los edificios europeos", nuevos o no, "tendrán que transformarse en edificios cero emisiones".

La vía del biometano

¿Significa eso que todas las calderas de gas natural que se utilizan en buena parte de las viviendas españolas tendrán que desaparecer? Desde la patronal del gas, Sedigas, se aferran a las alternativas renovables que podrían hacer viables los actuales sistemas de calefacción por gas con menos emisiones que los actuales y que, en su lectura de la directiva, tendrían cabida en los ambiciosos planes europeos. Aluden a la posibilidad de que en un futuro, los denominados gases renovables, como el biometano o el hidrógeno verde, puedan reemplazar al gas natural. Señalan que "las calderas instaladas actualmente en la mayoría de los hogares españoles son perfectamente compatibles con gases renovables, como el biometano y con hasta un 20 por ciento de hidrógeno renovable".

En declaraciones a LD, Sedigas señala que incluso seguiría abierta la puerta a subvenciones de determinados calderas, a la espera de una mayor definición de la Comisión Europea y de cómo se adapte la directiva a la normativa de cada país. Apuntan que "todo equipo certificado o habilitado para funcionar con gases renovables podría seguir operativo en el futuro y por tanto podría facilitarse también la subvención de los equipos homologados para usar esos gases descarbonizados".

En efecto, la directiva señala cómo serán los países quienes deberán establecer y concretar los planes hacia la prohibición de los combustibles fósiles en calefacción, mencionando que se deberá especificar "qué tipo de combustibles" sí podrán emplearse "o cuál será el porcentaje mínimo de energía renovable" que deberán contener los sistemas de calefacción.

El gas y la vivienda española

A falta de conocer en qué se concretará la norma, que aún tiene que ser aprobada por el Consejo Europeo para su publicación, cabe recordar el caso alemán y el revuelo que desató el intento de Los Verdes de adelantar los objetivos europeos impulsando las bombas de calor en detrimento del gas. Desde la patronal del gas española, aseguran que el mercado español tiene unas características "particulares" que aconsejan "plantear soluciones pragmáticas y realistas". Dicen sobre nuestro país que "alrededor del 70 por ciento de las viviendas se encuentran en edificios y ocupan una superficie inferior a los 105 metros cuadrados", lo que, defienden, "hace que sea aconsejable" que se adopte la tecnología de los gases renovables en lugar de "alternativas electrificadas" como las bombas de calor. Alertan, además, de que "en más de 3,9 millones de viviendas el despliegue de alternativas electrificadas, como pueden ser las bombas de calor es técnicamente imposible". Ponen también en duda que llegue a existir "una red eléctrica que sea capaz de dar servicio a esta enorme demanda adicional".

En un mensaje que recuerda a las demandas de otros sectores industriales, la patronal reclama a la UE y al Gobierno español que se promueva "el uso de todas las tecnologías disponibles para la descarbonización de la calefacción" en lugar de priorizar unas sobre otras: "Debe protegerse el derecho de los consumidores a elegir el vector energético que mejor satisfaga sus necesidades". También defienden que hoy por hoy existen calderas "de condensación de alta eficiencia" que emiten "un 35% de CO2 a la atmósfera".

En cuanto a los gases renovables, piden a la UE que se promocione su desarrollo. Hoy por hoy, según los datos facilitados por la patronal a LD, la producción de biometano en 2023 fue de 248,6 GWh, un 0,1 por ciento de la demanda de gas natural (325.547 GWh). Aunque destacan que creció casi un 40% respecto a 2022, está aún "lejos del potencial, de ahí nuestra insistencia y apoyo a que el PNIEC (la hoja de ruta española energética) recoja objetivos más ambiciosos". Nuestro país, aseguran, podría llegar a producir 163 TWh al año.

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