LA OPINIÓN DEL NUEVO MINISTRO

Así piensa Luis de Guindos: banco malo, eurobonos y no a la negociación colectiva

El responsable de Economía defendió que un banco malo a la sueca podía ser el primer paso en la reestructuración del sistema financiero.

LIBRE MERCADO

Luis de Guindos es un ministro de Economía con una curiosa particularidad: ha sido un habitual de los medios de comunicación desde hace varios años. En su condición de experto y economista de prestigio, De Guindos ha sido columnistas, tertuliano y comentarista en radios y periódicos (en esRadio y LDTV ha participado en varias ocasiones).

Esto permite que conozcamos de primera mano muchas de sus opiniones sobre algunas de las cuestiones más polémicas a las que ahora tendrá que hacer frente. En concreto, en el suplemento económico dominical de El Mundo, Mercados,  De Guindos ha sido columnista fijo durante varios años. El pasado octubre suspendió esta colaboración (lo que muchos interpretaron como una señal de su seguro nombramiento como ministro). Sin embargo, aunque no haya opinado en los últimos dos meses, las columnas de De Guindos dejan bastantes pistas sobre sus recetas.

Por ejemplo, en febrero de 2009 ya comentaba la famosa solución del banco malo en términos elogiosos. Aunque admitía que podía suponer un peso muy importante para las arcas públicas, el nuevo ministro apuntaba que un diseño similar al adoptado en Suecia en 2009 podía ser el inicio de la reactivación del sistema financiero. En esta cuestión, De Guindos no ha dejado lugar a dudas: el primer paso siempre tiene que consistir en el reconocimiento de la realidad de los balances de las entidades. Mientras no se sepa qué oculta cada uno, no podrá comenzarse a solucionar la parálisis.

Además, el que fuera secretario de Estado con José María Aznar, también se ha pronunciado sobre los eurobonos (y aunque no les da su apoyo explícito, sí desliza que le gusta la idea) o sobre la negociación colectiva (que cree que hay que modificar por completo para llevarla al nivel de empresa). Los siguientes son algunos de sus comentarios más significativos sobre estos temas:

Banco bueno, banco malo, 1 de febrero de 2009: "Las autoridades suecas consideraron que el único modo de hacer frente a su crisis bancaria consistía en eliminar de los balances bancarios todos los activos tóxicos, mediante su división en dos entidades completamente independientes. La original vendía los activos problemáticos a una nueva entidad -el banco malo- a precios de mercado, con lo que aquélla se quedaba en última instancia sólo con los de calidad, convirtiéndose en el banco bueno. Ello generaba importantes pérdidas en el banco original, que era recapitalizado por el Gobierno o, en última instancia, liquidado mediante su venta a un tercero. Los accionistas lo podían perder todo pero los depósitos estaban garantizados. La gran ventaja de la aproximación del Gobierno sueco fue que proporcionó un enfoque sistemático de cómo abordar la crisis bancaria que iba al núcleo central del problema: el reconocimiento de las pérdidas en los préstamos concedidos y su extracción radical y definitiva de los balances bancarios. De este modo, el banco bueno se podía centrar de nuevo en el negocio habitual y generar confianza frente a terceros. El plan sueco tuvo un coste importante en términos presupuestarios -las crisis bancarias suelen ser siempre muy caras- pero facilitó una salida relativamente rápida y limpia del problema. Por ello, la fórmula del banco bueno-banco malo se muestra muy atractiva y en estos momentos está originando bastante atención. Su principal inconveniente, si se puede definir así, es que exige, para ser efectiva, transparencia absoluta respecto de los préstamos tóxicos y las pérdidas acumuladas, de modo que si la venta de estos activos se realiza a precios de mercado se puede poner de manifiesto que los bancos carecen de capital para hacer frente a las mismas y que, por tanto, son insolventes. (...) Una de las lecciones fundamentales de las crisis bancarias que han ocurrido a lo largo de la Historia es que su solución siempre acaba requiriendo que afloren todos los problemas y las pérdidas de los balances, ya que es el único modo de recuperar la confianza. Los parches acaban convirtiéndose siempre en una especie de tortura. Ésa es la realidad. Algunos la aprenden más pronto y otros más tarde, pero estos últimos acaban pagando siempre un precio mayor".

Negociación para el empleo, 27 de marzo de 2011: "...España se ha comprometido a cumplir con el denominado Pacto por el Euro, que es una especie de quid pro quo impuesto por Alemania a cambio de la ampliación y flexibilización del fondo de rescate. El punto estrella de dicho pacto es el compromiso de que los salarios se deben ligar a la productividad, lo cual, a priori, suena bastante poco concluyente. En última instancia, a lo que nos estamos comprometiendo es a descentralizar la negociación colectiva. Y ello, porque la productividad es un concepto que sólo tiene sentido real en el ámbito empresarial, no de forma agregada. En definitiva, lo que nos exigen es una reforma que lleve a que nuestros costes laborales unitarios se ajusten a los de nuestros competidores como consecuencia de una evolución salarial adecuada y no a través de la destrucción masiva de empleo. No resulta fácil mover esquemas que han estado vigentes durante décadas y que han generado sus inercias. Los interlocutores sociales tendrán que ceder su prima de sobrerrepresentatividad, lo cual no será sencillo para unas organizaciones que han crecido en gran parte como consecuencia de dicha situación. Sin embargo, la reforma es indispensable para adaptarse a una realidad que ha cambiado drásticamente y que si se ignora puede imponer -ya lo está haciendo- unos costes sociales enormes. La economía española necesita generar la expectativa de que puede volver a crecer y generar empleo sin necesidad de una burbuja inmobiliaria y de crédito. La modificación de la negociación colectiva es el elemento clave para alcanzar dicho objetivo".

El valor de las cajas, 5 de junio de 2011: "...el proceso de valoración tiene que ser lo más estricto y transparente posible. Existen múltiples metodologías de valoración. La más habitual en el negocio bancario es la del patrimonio neto, que surge de restar al valor real de los activos el valor actual de liquidación de las deudas. El aspecto más complejo de este método es llegar al valor real de los activos, que no suele coincidir con el contable. Por ello, este método suele aplicar al patrimonio neto contable según libros, un descuento que intenta recoger todas las potenciales pérdidas implícitas en los activos que no siempre se reflejan en la contabilidad. Se trata de un método estático que, por decirlo de algún modo, mira al pasado y al presente del negocio sin considerar sus expectativas de futuro. Por ello, se debe completar con otro dinámico, basado en el valor presente del flujo de dividendos que los nuevos bancos van a generar para sus accionistas durante un horizonte temporal y sumarle el valor actual del negocio residual. Se trata de un método mucho más complejo, ya que implica utilizar bastantes más hipótesis que en el del neto patrimonial, y por tanto se pueden realizar diversos escenarios en función de las diferentes hipótesis utilizadas y medir la sensibilidad de la valoración a cambios en las mismas. Por último, estos métodos se suelen complementar con el denominado enfoque de mercado, que aplica a los estados financieros de la empresa a valorar los múltiplos ya existentes en empresas similares que cotizan".

¿Es tiempo de eurobonos?, 18 de septiembre de 2011: "...la combinación de ajuste fiscal y reformas puede llegar a ser insuficiente si el peso de la deuda ya acumulada es excesivo, al actuar la misma como una losa sobre el gasto de la economía. Es por ello, que en el caso griego se aceptó el impago selectivo de la deuda, lo cual al plantear en última instancia una quita acabó desencadenando el contagio a otras economías como la italiana y la española. Por todo ello, el único modo en el que los países endeudados pueden financiarse a un coste razonable y sostenible en el tiempo, evitando el impago de la deuda, es una emisión conjunta por parte de todos los países de la zona euro, de modo que el coste de estos bonos sea muy inferior al que soportan actualmente los países débiles".

La zona peligrosa, 2 de octubre de 2011: "...la otra vía de actuación es la recapitalización de los bancos. Ello requerirá partir de un cálculo mucho más realista que el realizado en los test de estrés del importe de las pérdidas potenciales por exposición al riesgo soberano periférico. A partir de aquí y una vez tengamos una valoración del agujero que resulte creíble, se deberá proceder a elevar el capital ya sea con apelación a los mercados o con dinero público. En este último caso, se podrá aprovechar la facilidad financiera cuya ampliación se espera que esté aprobada en no mucho tiempo, y que tras el acuerdo del último Consejo Europeo puede ser utilizada para dicha finalidad. (...) En definitiva, se trata de acabar con las dudas sobre la banca europea con una mayor transparencia y una recapitalización posterior, ante la muy probable reestructuración de la deuda griega y con el contagio que puede acabar produciendo en otros riesgos soberanos. Supone reconocer, además, que los test de estrés realizados han sido bastante inútiles, por lo que sorprende la reciente filtración de que la inyección de capital se dará a los bancos que pincharon en el último test, entre los que curiosamente no había ninguno francés".

Sin solución sencilla para el euro, 9 de octubre de 2011: "...cunde la sensación de que el importe actual de la facilidad y de las intervenciones hasta el momento del BCE son insuficientes para evitar la generalización de la crisis. El tamaño actual de la facilidad -440.000 millones de euros- es muy reducido para evitar el contagio a otros países. Sería incluso insuficiente para recapitalizar a la banca europea, que podría llegar a necesitar, según el FMI, 200.000 millones de euros si quiere cubrir el impacto de las pérdidas por riesgos soberanos problemáticos. Por ello, se pide a los europeos que multipliquen por tres o cuatro su tamaño para tener capacidad de respuesta ante la magnitud de las tareas pendientes. (...) Lo mejor que podemos hacer, más allá de la ampliación de las inyecciones de liquidez que necesariamente va a poner en marcha el BCE es limitar el contagio a otros países débiles y a la propia banca europea a través de su recapitalización".

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