Las cuentas del ministro Montoro

Los PGE "más duros de la historia" recortarán un 15% de media por ministerio

Cada ministerio, de media, tendrá que reducir su gasto "como mínimo" en un 15%. Hacienda asegura que son los Presupuestos "más duros de la historia".

Los Presupuestos Generales del Estado estarán a la altura de las circunstancias, aseguran en Hacienda, donde ya tienen el boceto definitivo, que pasará un último filtro en la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, que presidirá Mariano Rajoy previsiblemente el jueves. Un día después, el viernes, recibirán luz verde por parte del Consejo de Ministros. "Mi gran día", ironizaba el cerebro de las cuentas públicas, Cristóbal Montoro.

El Gobierno asegura que, una vez envíen los informes a Bruselas, recibirán el "OK" de las instituciones comunitarias. Más bien, será el "espaldarazo definitivo para que nuestra economía no vuelva a ser puesta en duda", según fuentes de la Moncloa. Serán unos PGE "extremadamente duros", en voz de un ministro. "Quedará claro que somos un país que cumple con sus compromisos", añade.

Si algo ha reclamado hasta la fecha la Comisión Europea han sido precisamente los Presupuestos, a los que hay que sumar una serie de reformas como las ya puestas en marcha. En el presente año, el Gobierno tiene que dejar en un 5,3% el objetivo de déficit público, cuando 2011 cerró con un 8,5% del PIB. Para conseguirlo, los primeros que se apretarán el cinturón serán los ministerios, que verán reducidas sus partidas en una media de, como mínimo, un 15%.

Rajoy aseguró desde Seúl que sería del entorno del 14-15%, pero Hacienda elevó horas después esta cuantía hablando de "mínimos", ya que el jefe del Ejecutivo no había contemplado el capítulo ocho, correspondiente a gastos financieros. Evidentemente, no afectará igual a todas las carteras. Así, Ana Mato, titular de Sanidad, confirmó a este diario que en su caso la cuantía será sensiblemente inferior. Pedro Morenés, de Defensa, habló de una horquilla no superior al 14%. Sea como fuere, muy atrás queda ya la previsión del 12% hecha en su día por el Ejecutivo.

Otra pieza del puzzle presupuestario es la intención de "no hacer más daño al consumo", evitando en este sentido meter mano en los impuestos que podrían afectarle. Hasta tres veces lo dijo el presidente, descartando públicamente la subida del IVA o de los impuestos especiales. En este sentido, anunció también que no bajará el sueldo de los funcionarios públicos, aunque sí quedarán congelados.

Lo de dejar intacto el IVA así como el sueldo de los funcionarios ya se decía de forma más o menos velada desde los sectores económicos de la administración, si bien cobra relevancia que lo haga el mismísimo presidente una vez han pasado las elecciones andaluzas y asturianas, y con la huelga general a las puertas.

En paralelo, Montoro afirmó que las cuentas incluirán "reformas parciales dentro de los grandes impuestos" y "contribuciones más equilibradas y mejor ponderadas entre los agentes económicos". Las fuentes consultadas insisten en lo ya adelantado por Libre Mercado: el Impuesto de Sociedades está encima de la mesa, siendo el tipo general vigente del 30%. Eso sí, en caso de subida de impuestos, será "lo más limitada posible", en voz de Luis de Guindos, ministro de Economía.

De hecho, el nuevo mantra del Gobierno no es otro que "aumentar la actividad sin tocar los impuestos", tal y como se encargó de recalcar Rajoy. Esto no quita, añaden en Hacienda, para que los PGE "no vayan a estar a la altura de las circunstancias". Todo lo contrario, afirman convencidos, desvelando que incluso ya se preparan para la "ofensiva" del PSOE el mismo viernes. "¿Alguna vez han arrimado el hombro?", aseveró con sorna quién ya sabe de las cuentas públicas, y concluye: "No nos vamos a achantar".

Más reformas en el corto plazo

La segunda idea que el Ejecutivo venderá a Bruselas es que, además de todo lo que contraiga los PGE, habrá una nueva remesa de reformas. De hecho, según Hacienda, las cuentas públicas "no son el vehículo" para que las comunidades autónomas también entre por el aro del ajuste, sino que vendrán con medidas adicionales. En ese nuevo capítulo de reformas se verán afectados los servicios públicos, la administración y el mercado energético, según avanzó el presidente.

Rajoy se quedó en el titular sin ir más allá, si bien las fuentes consultadas destacaron que irán en la línea de la "austeridad" para "acabar con todo lo superfluo". En Moncloa recuerdan que uno de sus objetivos primordiales es acabar con la "maraña" de organismos públicos que "no sirven", así como acabar con duplicidades y triplicidades. Mucho se habló también de Andalucía, y de los posibles impedimentos que pueda poner ahora que seguirá en manos del PSOE, con ayuda de IU: "Gracias a este Gobierno ya existen medidas sancionadoras", dicen, a las claras, por parte del entorno de Montoro.

La huelga no achantará al Gobierno

Así las cosas, y en una tercera lectura ya interna, el Gobierno avisa de que "pase lo que pase" el jueves, cuando los sindicatos han propuesto un paro general, las cuentas mantendrán su esencia. La que hace hablar en Hacienda de dureza histórica, como nunca antes planteada. "Les dije a los españoles que la situación económica es muy difícil y compleja", expuso Rajoy, incidiendo en que ya advirtió de que las reformas no tendrían efecto "en el corto plazo" pero que, no obstante, "había que hacerlas".

"Ningún Gobierno ha hecho tantas reformas en cien días, tal vez por eso he recibido una huelga", continuó el presidente. Ahora bien, en su opinión, "el mayor error es no hacer nada" y en ese caso "sí le estaría haciendo daño a mi país". El Gobierno "tomará decisiones, será justo y equitativo", solemnizó, después de hacer de embajador de sus reformas en la cumbre de Seguridad Nuclear, donde tuvo hasta ocho reuniones bilaterales, destacando una especialmente productiva con Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo.

Si algo dejó claro Montoro este martes, a tres días de que presente las cuentas, es que no le temblará el pulso. Ya lo hizo, con éxito, en 1996. Por su experiencia, su entorno recuerda que en momentos así pocos quedan a tu lado, pero después, cuando se recogen los frutos, muchos llaman a tu puerta. A él mismo le ocurrió, sin ir más lejos. Y, aseguran en Hacienda, aunque los PGE sean "dolorosos", al final "merecerá la pena".

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