Antes de fin de mes, 30.000 millones

El Eurogrupo aprueba el rescate a la banca española

Las entidades que se acojan al programa tendrán que abandonar actividades secundarias, vender activos y recortar el número de oficinas y personal.

LM / AGENCIAS

Los ministros de Finanzas de la eurozona han dado este viernes su visto bueno a la ayuda de hasta 100.000 millones de euros que recibirá España para sanear su banca, pero el "sí" definitivo del Eurogrupo no ha despejado las dudas sobre el país, cuya prima de riesgo ha superado por primera vez los 600 puntos.

En una conferencia telefónica que ha durado apenas dos horas, los dieciséis socios de España en la zona del euro han autorizado, por unanimidad,y sin modificaciones, el memorando de entendimiento que fija los términos y las condiciones de la ayuda que se destinará en los próximos 18 meses a reestructurar el sector bancario español. El Gobierno español firmará el documento en los próximos días, de manera que desembolsará antes de fin de mes un primer tramo de 30.000 millones de euros, que se mantendrá en reserva en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para casos urgentes de recapitalización y que incluye un "colchón de seguridad" a largo plazo de 10.000 millones.

A cambio de la ayuda europea, España tendrá que cumplir 32 condiciones, principalmente para la banca que requiera capital y el sector en su conjunto, pero también tendrá que someterse "en paralelo" a una vigilancia estrecha y regular de los compromisos macroeconómicos en materia de déficit y desequilibrios. "El vínculo explícito entre estas obligaciones (macroeconómicas) y el programa sectorial es deliberado y pertinente. Solo a través de una acción determinada en todos estos frentes España podrá crear la estabilidad financiera y la economía competitiva y dinámica que conllevará una caída constante y duradera del desempleo", dijo el vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn.

Duros controles

Mientras tanto, Europa ha puesto en marcha un estricto programa de reestructuración de la banca española y duros controles europeos del cumplimiento de las condiciones y de la política económica. Una suerte de "troika" -formada por la Comisión, el BCE y, en este caso, la Autoridad Bancaria Europea (EBA)- verificará cada trimestre el cumplimiento de las condiciones para la banca. La banca tendrá que llegar al 9 % de capital de máxima calidad.

Habrá planes de reestructuración o de liquidación para cada grupo de bancos -los intervenidos (BFA/Bankia, CatalunyaCaixa, NovaCaixaGalicia y Banco de Valencia); los que no son capaces de recapitalizarse por sus medios; y los que lo intentarán mediante bonos convertibles ("cocos" en el argot financiero)-.

Los bancos que tengan todavía futuro tendrán que abandonar actividades secundarias y vender participaciones y activos, reducir el número de oficinas o recortar personal. Además, los titulares de híbridos y de deuda subordinada -como son las preferentes- tendrán que asumir una parte de las pérdidas.

El préstamo, que se entregará en cuatro tramos y del que hasta 25.000 millones de euros se destinarán a financiar los "bancos malos" que aislarán los activos problemáticos, tendrá un vencimiento medio de 12,5 años y un máximo de 15 años y un interés medio ligeramente inferior al 3 %.

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